Décimo aniversario

La Revista de Medicina y Cine cumple en 2014 sus 10 primeros años.

El Comité de Redacción quiere agradecer a todos los que habéis hecho posible esta andadura el entusiasmo y el esfuerzo que habéis realizado para que fuera una realidad consolidada no sólo en el tiempo sino también en la calidad lograda y en la versatilidad de la página web que la soporta.

Os animamos a seguir participando a docentes, investigadores y estudiantes y deseamos que este décimo aniversario sea el comienzo de otra etapa en la que se vean recompensados los esfuerzos que hacéis día a día para que la Revista de Medicina y Cine sea una herramienta útil para canalizar vuestras experiencias docentes e investigadoras.

J.E. García Sánchez y E. García Sánchez

Journal of medicine and movies

David Aparicio Sánchez, María Gómez-Vela

Instituto Universitario de Integración en la Comunidad (INICO). Universidad de Salamanca, Salamanca (España)

Correspondencia: David Aparicio Sánchez. INICO. Avda. de la Merced, 109-131. 37005 Salamanca (España)

e-mail: This email address is being protected from spambots. You need JavaScript enabled to view it.

Recibido el 11 de febrero de 2010; aceptado el 14 de abril de 2010


Resumen

Los objetivos de este trabajo han sido analizar la imagen que el cine ha transmitido de las personas sordas y mudas a lo largo de la historia e identificar películas que transmitan una imagen positiva y real de estas personas y aquellas otras que reflejan imágenes negativas y estereotipadas. Se han analizado 53 filmes que abarcan el periodo comprendido entre 1929 y 2006. El análisis se ha centrado fundamentalmente en la imagen que se transmite de la persona con problemas de audición y/o lenguaje y en el uso cinematográfico que se hace de la discapacidad.

Palabras clave: deficiencia auditiva, sordera, mudez, mutismo, estereotipo, discapacidad


Desde los años 70, la concepción de las personas con discapacidad ha cambiado sustancialmente. Superado el paradigma de la rehabilitación, un modelo de carácter asistencial centrado en la deficiencia, el paso de los años ha dado lugar a que la atención se centre ahora en la persona y el logro de resultados personales importantes para ella como la mejora de su calidad de vida y su autodeterminación, la igualdad de oportunidades y su plena participación en todos los aspectos de la vida.

Los medios de comunicación tienen un importante papel a la hora de consolidar esta nueva concepción de la discapacidad1. El tratamiento que se hace de las personas con discapacidad en los medios de comunicación y el desarrollo de actitudes y valores siguen caminos paralelos. El cine, concretamente, constituye un medio de transmisión de ideas de incuestionable valor. Para una parte importante de la población es uno de los principales medios para acceder a ciertas imágenes e informaciones, de ahí su utilidad en la promoción y desarrollo de actitudes positivas, en la progresiva eliminación de prejuicios y estereotipos y en el proceso formativo e informativo de la sociedad en general, y de colectivos como maestros y educadores en particular.

Los objetivos de este trabajo han sido, en primer lugar, analizar la imagen que el cine ha transmitido de las personas sordas y mudas a lo largo de la historia, y en segundo lugar, identificar películas que transmiten una imagen positiva, real y correcta de las personas con problemas de audición y lenguaje y aquellas otras que reflejan imágenes negativas, estereotipadas e incorrectas. Para ello, se han analizado 53 filmes en los que aparecen personas sordas o mudas (tabla 1). Las películas abarcan el periodo comprendido entre 1929 (Los cuatro cocos) y 2006 (Los Fantasmas de Goya). El análisis se ha centrado especialmente en los siguientes elementos: la utilización cinematográfica que se hace de la discapacidad, la imagen que se transmite de la persona sorda o muda, el papel y las actitudes de los demás personajes, y los sistemas de comunicación e intervención utilizados.

Tabla 1. Listado de películas analizadas*.

  Título Director Año Discapacidad
1 Los cuatro cocos/ The Cocoanuts Robert Florey 1929 Mudez
2 El Caserón de las Sombras / The Old Dark House James Whale 1932 Mudez
3 El Mavado Zaroff / The Most Dangerous Game Irving Pichel 1932 Mudez
4 Los crímenes del museo / Mystery of the Wax Museum Michael Curtiz 1933 Sordomudez
5 Un grand amour de Beethoven Abel Gance 1937 Sordera
6 El gran milagro / The Story of Alexander Graham Bell Irving Cummings 1939 Sordera
7 El barco fantasma / The Ghost Ship Mark Robson 1943 Mudez
8 El porvenir es nuestro / And Now, Tomorow Irving Pichel 1944 Sordera
9 La reina de Cobra / Cobra Woman Robert Siodmak 1944 Mudez
10 La escalera de caracol / The Spiral Staircase Robert Siodmak 1945 Mudez
11 Retorno al pasado / Out of the past Jacques Tourneur 1947 Sordomudez
12 Carta de una desconocida / Letter from an Unknown Woman Max Ophüls 1947 Mudez
13 Belinda / Johnny Belinda Jean Negulesco 1948 Sordomudez
14 Un rayo de luz / No Way Out Joseph L. Mankiewicz 1950 Sordomudez
15 The Black Castle Nathan Juran 1952 Mudez
16 Mandy Alex. Mackendrick 1952 Sordera
17 Los crímenes del museo de cera / House of Wax André De Toth 1953 Sordomudez
18 Agente especial / The Big Combo Joseph H. Lewis 1955 Sordera
19 El hombre de las mil caras / Man of a Thousand Faces Joseph Pevney 1957 Sordomudez
20 The Tingler William Castle 1959 Sordomudez
21 El fuego y la palabra / Elmer Gantry Richard Brooks 1960 Sordera
22 The City of the Dead John Llewellyn Moxey 1960 Mudez
23 Homicidio / Homicidal William Castle 1961 Mudez
24 The Curse of the Werewolf Terence Fisher 1961 Mudez
25 El Milagro de Ana Sullivan / The Miracle Worker Arthur Penn 1962 Sordomudez
26 The Evil of Frankenstein Freddie Francis 1964 Sordomudez
27 El corazón es un cazador solitario / The Heart Is a Lonely Hunter Robert Ellis Miller 1968 Sordomudez
28 La hija de Ryan / Ryan's Daughter David Lean 1970 Mudez
29 La última película / The Last Picture Show Peter Bogdanovich 1971 Mudez
30 El retorno del conde Yorga / The Return of Count Yorga Bob Kelljan 1971 Mudez
31 Los amigos Paolo Cavara 1972 Sordomudez
32 Habla, mudita Manuel G. Aragón 1974 Sordomudez
33 Un cadáver a los postres / Murder by Death Robert Moore 1976 Sordomudez
34 Buscando al Señor Goodbar / Looking for Mr. Goodbar Richard Brooks 1977 Sordera
35 Hijos de un dios menor / Children of a Lesser God Randa Haines 1986 Sordomudez
36 No me chilles, que no te veo / See No Evil, Hear No Evil Arthur Hiller 1989 Sordera
37 El Piano / The Piano Jane Campion 1993 Mudez
38 Amor Inmortal / Immortal Beloved Bernard Rose 1994 Sordera
39 Cuatro bodas y un funeral / Four Weddings and a Funeral Mike Newell 1994 Sordomudez
40 Testigo Mudo / Mute Witness Anthony Waller 1994 Mudez
41 Profesor Holland / Mr. Holland's Opus Stephen Herek 1995 Sordera
42 Dobermann Jan Kounen 1997 Sordomudez
43 En compañía de hombres / In the Company of Men Neil LaBute 1997 Sordera
44 Acordes y Desacuerdos / Sweet and Lowdown Woody Allen 1999 Mudez
45 Goya en Burdeos Carlos Saura 1999 Sordera
46 Lee mis labios / Sur mes lèvres Jacques Audiard 2001 Sordera
47 11'09''01 - 11 de septiembre / 11'09''01 - September 11 Claude Lelouch 2002 Sordomudez
48 Mi querido Frankie / Dear Frankie Shona Auerbach 2003 Sordera
49 El misterio de Wells / The Reckoning Paul McGuigan 2003 Sordomudez
50 El amor es lo que tiene / A lot like love Nigel Cole 2005 Sordera
51 Babel Alejandro G. Iñárritu 2006 Sordomudez
52 Copying Beethoven Agnieszka Holland 2006 Sordera
53 Los Fantasmas de Goya / Goya's Ghosts Milos Forman 2006 Sordera

* Las películas se han seleccionado de las siguientes bases de datos: Internet Movie Database2,3 y All Movie Guide4.

Para la selección de las películas se ha seguido el siguiente proceso: (1) revisión de bases de datos y otras fuentes documentales especializadas en cine y en discapacidad; (2) búsqueda de títulos en cuya sinopsis aparece alguno de los siguientes descriptores: sordo, sordera, mudo, mudez, mutismo, sordomudo y lengua de signos; (3) selección de las películas a analizar atendiendo a su repercusión y disponibilidad; (4) elaboración de una ficha-guía para analizar las películas (la ficha incluye datos técnicos de la película, descripción del personaje, imagen que se transmite de él, comportamiento y actitudes propias y de los demás, etc.); (5) visionado de las mismas por parte de dos observadores; (6) puesta en común de las observaciones realizadas y extracción de conclusiones. A continuación, se describen algunos de los aspectos analizados.

De las 53 películas, en 18 aparecen personajes mudos. En general, se trata de personas que sufren algún defecto o mal funcionamiento del sistema fonoarticulatorio (películas número 3, 9, 15, 20 y 40), pero también aparecen aquellas otras en las que el mutismo se asocia a un shock o a una decisión personal (películas número 10 y 37).

En las 35 películas restantes, es decir, la gran mayoría, aparecen personajes sordos. En esta categoría se incluyen personas con diferentes grados de pérdida auditiva, personas con sorderas congénitas (películas número 4, 13, 16, 26, 27 y 41) o adquiridas durante la vida adulta (películas número 5, 8, 21, 36, 38 y 53). También dentro de este grupo se incluyen los mal llamados sordomudos. Este término, trasnochado e incorrecto, resulta molesto para el colectivo de personas sordas5,6 porque se basa en una concepción errónea según la cual estas personas son incapaces de comunicarse con los demás. Las personas sordas pueden comunicarse a través de la lengua de signos y/o la lengua oral (en su modalidad escrita o hablada, y cada cual en función de sus habilidades y/o preferencias). En este trabajo hemos considerado personajes sordos a aquellos que tienen una pérdida auditiva (mayor o menor) y encuentran en su vida cotidiana barreras de acceso a la comunicación y a la información (entran por lo tanto bajo esta categoría los personajes llamados sordomudos) y mudos a aquellos otros que no pueden hablar debido a un mal funcionamiento del sistema fonoarticulatorio o que presentan mutismo asociado a shocks emocionales o condiciones psicopatológicas. No obstante, el descriptor “sordomudo” se sigue utilizando en las bases de datos cinematográficas. En este sentido, películas como Belinda, Man of a thousand faces, Los amigos y Habla mudita aparecen asociadas a este descriptor.


La utilización cinematográfica del personaje sordo o mudo

Cuando un director o guionista decide incluir a un personaje con discapacidad en la trama de una película, no suele ser una decisión producto del azar. En las 53 películas analizadas encontramos 5 motivos principales que justifican la inclusión de personas sordas o mudas:

  • La discapacidad es el tema central de la película, bien porque el protagonista principal es sordo o mudo (películas número 27, 35, 37, 40, 46 y 47), bien porque la película recoge el proceso de aprendizaje de un sistema de comunicación (películas número 13 y 32) o porque refleja la búsqueda de curación (película número 8).
  • Componente biográfico: se trata de películas que reflejan (de manera más o menos verídica) la vida de alguna persona que realmente tuvo la discapacidad, como Beethoven (películas número 5, 38 y 52) o Goya (películas número 45 y 53), o de personas cercanas (películas número 19 y 25).
  • El personaje con discapacidad (especialmente cuando se trata de personas mudas) ayuda a generar una atmósfera de terror, un ambiente extraño o de amenaza (películas número 12, 3, 4, 7, 15, 17, 20, 22 y 23).
  • La discapacidad de los personajes se utiliza para generar humor. En este caso habría que distinguir entre las películas que se ríen de la discapacidad (películas número 33 y 36) y aquellas que se ríen con la discapacidad (películas número 1, 39 y 44).
  • La discapacidad lleva asociado algún aspecto que resulta útil para la trama. La lectura labial, por ejemplo, se percibe como una amenaza en algunas películas (películas número 11 y 14), o es la causa que desencadena la historia en otras como Sur mes lèvres (Lee mis labios). También se utiliza a menudo el recurso de la ausencia del habla para mostrar la indefensión de los personajes y crear situaciones de tensión, ya que no pueden avisar a otros del peligro que están sufriendo y se convierten así en víctimas más vulnerables (películas número 10, 20, 22, 23, 24, 30 y 40).

Aunque lo habitual es encontrar alguno de estos motivos tras la inclusión de personajes con discapacidad en las películas, también encontramos ejemplos de historias que funcionarían igual aunque el personaje en cuestión no la tuviera (películas número 11, 47 y 50). No obstante, este tratamiento tan normalizado y deseable sigue siendo el menos frecuente.


Imagen que se transmite de la persona: Estereotipos, falsos mitos e ideas recurrentes

Estereotipos

Los personajes con discapacidad han aparecido en las películas desde los inicios del cine. En un principio, se trataba de hombres con discapacidad física, seres deformes, generalmente malvados y a veces terroríficos. También aparecían con frecuencia personajes ciegos, inocentes y a menudo dotados de poderes excepcionales. En ambos casos, la imagen que se transmitía de ellos contribuía bien poco a facilitar la integración de las personas con discapacidad en la sociedad.

Con la llegada del sonido al cine, a finales de los años 20, los personajes sordos y mudos empiezan a aparecer en las películas. Como ocurría con las otras discapacidades, la imagen que se transmitía de ellos era bastante estereotipada y, aunque no podemos hablar de clichés tan definidos como en el caso de los personajes ciegos o con discapacidad física, la representación que se ha hecho de ellos a lo largo de la historia tampoco se ha ajustado a la realidad.

En el caso de los personajes mudos, que aparecen antes que los sordos, heredaron el estereotipo de los discapacitados físicos. En general, han sido criados (o ayudantes) de fuerte complexión y aspecto siniestro al servicio de un amo malvado (películas número 2, 3, 4, 15 y 17), o testigos mudos de crímenes o amores (Foto 1).

Aunque este estereotipo es recurrente en el cine de terror, también han aparecido criados/as en otros géneros como la comedia Un cadáver a los postres e incluso en otras cinematografías [Bangiku (1954) de Mikio Naruse].

Otro estereotipo que ha aparecido con frecuencia es una variante del de dulce inocente propuesto por Norden7. En este caso, se trata de una mujer joven y bella con la que empatiza el espectador, a la que a menudo hay que cuidar porque se la muestra como un ser indefenso. Este estereotipo no aparece definido de un modo tan claro como el anterior, pero sí se aprecia que la mayoría de las mujeres que padecen sordera o mudez son, por norma general, jóvenes atractivas (Foto 2).

La atracción que generan estas mujeres viene determinada bien por su belleza natural y dulzura (películas número 6, 8, 10, 40, 43 y 44), bien por un atractivo más salvaje y sexual (películas número 24, 26, 32 y 42). Sin embargo, las mujeres de edad avanzada apenas aparecen representadas en tres títulos (películas número 19, 20 y 33), siendo uno de ellos de carácter obligado por la condición de película biográfica.

Falsos mitos e ideas recurrentes

Los estereotipos transmiten una imagen mental simplificada de un grupo de personas. Esta imagen suele ajustarse poco a la realidad aunque haya sido aceptada como patrón por la mayoría. Peor aún es el caso de los falsos mitos, ideas que no se corresponden con la realidad, pero que son asumidas como ciertas por grupos o sociedades.

En las películas analizadas hemos encontrado falsos mitos que distorsionan y deterioran la imagen de las personas sordas y mudas. El primero es la extraordinaria capacidad de los personajes sordos para la lectura labial. Hay ejemplos evidentes en las películas 6, 8, 14 ó 48. Es un mito extendido considerar que todas las personas sordas pueden comunicarse perfectamente gracias a unas dotes increíbles para la lectura labiofacial. No es cierto. La lengua oral está concebida para percibirse por el oído y no por la vista y hay muchas situaciones que impiden hacer una buena lectura labial. Escasean las películas que enfocan este aspecto de forma correcta: El corazón es un cazador solitario y No me chilles que no te veo, muestran la dificultad de la lectura labial si no hay intencionalidad comunicativa por parte del emisor (Foto 3).

Otra de las ideas recurrentes y erróneas que aparece en numerosas películas es la duda acerca de la capacidad intelectual de las personas sordas o mudas. Esta quizás sea la imagen más dañina que se ofrece de estas personas ya que de modo más o menos explícito, los otros personajes suelen asociar una limitada capacidad intelectual y de aprendizaje especialmente al mutismo, pero también a los problemas de audición. Los casos más evidentes aparecen en películas como Belinda o La última película. En ésta, a menudo se refieren al chico mudo como tonto, estúpido o retrasado. De forma más sutil se insinúa en las películas número 2, 7, 14, 17 y 33. En El corazón es un cazador solitario esta creencia se modifica al conocer a la persona sorda, pero se trata de una excepción.

En clave de humor, Woody Allen recoge todos los tópicos erróneos sobre la capacidad intelectual y el origen de la discapacidad y los pone en boca de su inculto y egocéntrico protagonista en Acordes y desacuerdos quien, nada más conocer a una chica muda dice: “Me toca la muda, la huérfana y la tonta. ¡El gordo!”.

Otra imagen que se repite en muchas de las películas analizadas es la falta de integración social de los personajes mudos y sordos. Aunque existen ejemplos de integración (que casi nunca es plena), hay una tendencia evidente a colocar a estos personajes al margen de la sociedad. En el caso de los criados mudos del cine de terror, las mansiones, talleres o casas de sus señores suelen estar en lugares aislados (películas número 2, 3, 4, 15 y 17). También hay personajes que viven alejados de los núcleos de población por la situación de la vivienda familiar (películas número 13, 25 y 32), o porque debido a su discapacidad, viven solos y fuera, aunque próximos, a la comunidad (películas número 26, 28, 31 y 49).

En general, la representación que el cine hace de las personas sordas y mudas es la de seres aislados de la sociedad. Este aislamiento se produce en ambas direcciones: por un lado, debido al rechazo de la propia comunidad, que los margina, pero también propiciado por la propia persona. En este sentido, llama la atención la siguiente frase que aparece mediante voz en off en la película El barco fantasma: Este es otro hombre que nunca conoceré porque no puedo hablar con él. Puesto que soy mudo y no puedo hablar. Estoy aislado de los demás.

Incluso en una película que muestra un personaje sordomudo aparentemente integrado en un grupo de amigos (Cuatro bodas y un funeral), la realidad es que su presencia en el grupo es poco menos que testimonial, ya que sólo un miembro del grupo (su hermano) sabe signar, los demás apenas se dirigen a él y queda excluido de las bromas que gastan.

Por otro lado, sólo en 13 de los 53 títulos las personas sordas o mudas tienen pareja. Aunque aparecen relaciones, pocas veces son estables y afianzadas (películas número 10, 19 y 50), y lo más frecuente es que se nos muestren precisamente las dificultades que tienen los personajes para encontrar la estabilidad sentimental (películas número 27, 31, 40, 43, 46 y 51).

Sólo en tres ocasiones el personaje con discapacidad tiene hijos/as: en un caso, fruto de una violación (Belinda), en otro, obligado por el componente biográfico (El hombre de las mil caras), y en El Piano, en la que la mudez es una decisión personal. En definitiva, hay un evidente pesimismo con respecto a la idea de que puedan formar una familia o tener un nutrido grupo de amigos.


Actitudes de los demás personajes hacia la persona sorda o muda

En este apartado hemos diferenciado entre las actitudes de los padres u otras personas cercanas: prometido, hermanos, etc., y las del entorno (amigos de la familia, vecinos, comunidad). En relación con los primeros, en el seno de la familia podemos observar todo un elenco de actitudes y comportamientos que van desde la negación (más frecuente entre los padres: películas número 16, 25 y 41), la resignación (películas número 25 y 32), sobreprotección (películas número 10 y 16), susceptibilidad (película número 48), dudas acerca de la capacidad intelectual de los hijos (películas número 13, 25 y 29), y frustración que generan las dificultades de comunicación (películas número 41 y 51). También encontramos otras más positivas y constructivas como el deseo de comunicarse (un deseo que aparece sobre todo en las madres: películas número 16 y 41), un genuino interés por aprender su sistema comunicativo (películas número 19 y 25) o adaptaciones para mejorar la comunicación: colocarse frente a ellos o tocarles el hombro antes de hablar, uso de gestos, escritura, etc. (películas número 6, 8, 31, 41 y 48).

En cuanto a las actitudes del entorno, en la práctica totalidad de las películas analizadas éstas tienen un carácter negativo: rechazo (películas número 19, 28, 43, 44 y 46), temor (películas número 4, 7, 14, 15 y 17), compasión (películas número 10, 13, 27, 29, 32 y 40), sobreprotección y paternalismo (películas número 8 y 29).

En este apartado habría que destacar películas como Mandy, Hijos de un dios menor y Mi querido Frankie. En las tres aparecen actitudes positivas y constructivas tanto en la familia como en el entorno (fomento de la independencia y autonomía de las personas sordas, confianza en sus capacidades de aprendizaje y desenvolvimiento, etc.). Un ejemplo de las primeras es la actitud de la madre en Mandy, una película de 1952 en la que encontramos a una mujer que, convencida de las posibilidades de aprendizaje de su hija y de los beneficios que tendrá para ella asistir a un colegio especial para sordos, no duda anteponerlo a su matrimonio y a la vida familiar. En relación con el entorno, el siguiente fragmento de Mi querido Frankie es un buen ejemplo de las actitudes mayoritarias de los demás hacia el muchacho, en contraposición a la susceptibilidad de su madre: “Madre: ¿Qué problema había?. ¿No le entendía?; Camarera: Le entendí perfectamente. Es un chico muy listo; Madre: ¿Para ser sordo?; Camarera: Para su edad”.


Sistemas de comunicación y educación

En las películas analizadas, la mayor parte de los personajes sordos y mudos utilizan la lengua de signos junto a la lectura labial para comunicarse. En segundo lugar, por su frecuencia, aparece la utilización de gestos de uso común y/o la comunicación escrita. No obstante, y sin poder hablar propiamente de la utilización de la “Comunicación Total”8, en gran parte de las películas encontramos un uso informal y asistemático de la misma, más como recurso cinematográfico, en aras de agilizar la trama, que como decisión intencionada y consciente de los beneficios de este sistema para favorecer la comunicación y la integración de los personajes sordos o mudos.

En cuanto al sistema de comunicación empleado por los demás personajes, el paso del tiempo nos permite hablar de una diferencia significativa: mientras que en las primeras películas, la lengua de signos sólo la utilizan los profesionales como médicos o maestros (películas número 6 y 13), poco a poco, su uso se va generalizando, al menos en el entorno más inmediato de la persona con problemas de audición y/o lenguaje (películas número 35, 39, 42, 50 y 51).

Por último, en relación con la educación de las personas sordas, el ejemplo más paradigmático y que más repercusión tuvo fue El Milagro de Ana Sullivan, que recoge el proceso instructivo de una niña que quedó sordo-ciega a los 19 meses a causa de una enfermedad. La película refleja cómo su profesora le enseñó el alfabeto manual y a leer los labios de otras personas tocándolas con los dedos. Belinda y Habla mudita, en una línea parecida, recogen el aprendizaje de la lengua de signos en el caso de la primera y el intento de desmutización en la segunda. En ambas películas la intervención, realizada por iniciativa de un “experto”, médico y profesor respectivamente, se lleva a cabo de manera ciertamente asistemática. Ya en un contexto institucionalizado, Mandy, Hijos de un dios menor y Profesor Holland reflejan la educación de las personas sordas en centros específicos, mientras que el ejemplo más inclusivo lo encontramos en Mi querido Frankie.


Conclusiones

En este trabajo se ha pretendido analizar la imagen que el cine ha transmitido de las personas sordas o mudas. En este sentido, el análisis de las películas seleccionadas permite afirmar que el tratamiento que se hace de ellos en la gran pantalla ha mejorado mucho con el paso del tiempo, llegando a transmitir una imagen mucho más real desde mediados de los 80.

Poco a poco, han ido desapareciendo los estereotipos de varones fieros y malvados, mujeres dulces e inocentes, muy a menudo con una capacidad intelectual limitada, al tiempo que la imagen que se transmitía de las personas sordas y mudas se volvía más positiva y normalizada. Hijos de un dios menor, de 1986, constituye el punto de inflexión en este sentido.

Paralelamente, han ido apareciendo imágenes y prácticas más acordes con la concepción actual de las personas con discapacidad, así hemos podido comprobar cómo la persona cobraba importancia frente a su déficit (Babel frente a No me chilles que no te veo), la primacía de la educación sobre la rehabilitación o, dicho de otro modo, del rol del maestro frente al del médico (Buscando al Señor Goodbar frente a Belinda), la normalización frente al aislamiento (11'09''01 - 11 de septiembre frente a The Evil of Frankenstein), o las prácticas más inclusivas frente a otras más segregadoras (Mi querido Frankie frente a Mandy).

A pesar de esta mejora, apenas hay títulos que muestren una imagen totalmente normalizada de las personas sordas o mudas. Aunque aparecen personajes aparentemente integrados en contextos laborales, por ejemplo, en su vida personal, a menudo se sienten solos/as e incomprendidos/as, cuentan con un único amigo, es frecuente que no tengan pareja ni hijos, etc.

En relación con el segundo objetivo de este trabajo, a continuación aparece, a modo de síntesis, un listado de películas que constituyen buenos o malos ejemplos en relación con el tratamiento que se hace de la persona sorda o muda y la manera en que los problemas de audición y/o lenguaje afectan a distintos aspectos de su vida (Tabla 2).

Tabla 2: Mensajes que transmiten las películas de las personas con problemas de audición y lenguaje.

Imagen normalizada de las personas sordas o mudas

En compañía de hombres

11'09''01 - 11 de septiembre

Mi querido Frankie

El amor es lo que tiene

Babel

Importancia de la persona

El corazón es un cazador solitario

Hijos de un dios menor

Independencia

El gran milagro

El porvenir es nuestro

El piano

Dobermann

Contenido educativo

Mandy

El milagro de Ana Sullivan

Buscando al señor Goodbar

Hijos de un dios menor

Profesor Holland

Imagen estereotipada, incorrecta y negativa

Un cadáver a los postres

No me chilles que no te veo

Segregación

El barco fantasma

The Evil of Frankenstein

Habla mudita

El misterio de Wells

Indefensión

La escalera de caracol

Belinda

Testigo mudo

El cine tiene aún un largo camino por recorrer para que las imágenes que transmite se ajusten a los principios de normalización e inclusión. La presencia de las personas con discapacidad en la gran pantalla sigue sin ser tan frecuente como sería deseable y hay aspectos importantes de su vida que brillan por su ausencia (papel de las asociaciones, por ejemplo) o están lejos de los planteamientos actuales (en muchas películas, la integración social es relativa o limitada y los conceptos inclusivos no se contemplan).

No obstante, la imagen que el cine transmite de las personas con discapacidad en general, y de las personas sordas o mudas en particular, ha mejorado considerablemente. Paralelamente, vamos disponiendo de normas o recomendaciones que orientan a los cineastas sobre el tratamiento que deben dar a sus personajes y sobre el efecto de las imágenes en el espectador (Normas del Real Patronato9, por ejemplo). Además, tenemos a nuestro alcance títulos que constituyen buenos ejemplos de aspectos importantes para la vida de las personas con discapacidad y que pueden utilizarse en el proceso formativo e informativo de la sociedad en general y de grupos de atención a personas con discapacidad en particular.


Referencias

  1. Jiménez Lara A. La imagen social de la discapacidad. discapnet [Internet]. 1999 [citado 15 de octubre, 2009]. Disponible en: este artículo
  2. The Internet Movie Database [Internet]. [citado 13 de octubre de 2009]. Disponible en: este artículo
  3. The Internet Movie Database [Internet]. [citado 13 de octubre de 2009]. Disponible en: este artículo
  4. All Movie Guide [Internet]. [citado 13 de octubre de 2009]. Disponible en: este artículo
  5. Confederación Estatal de Personas sordas. ¡Nada de sordomudos! [Internet] 2008 [citado 15 de noviembre de 2009]. Disponible en: este artículo
  6. National Association of the Deaf. Question -- What is Wrong With the Use of The Terms: 'Deaf-mute', 'Deaf and dumb', or 'Hearingimpaired'? [Internet] [citado 22 noviembre de 2009]. Disponible en: este artículo
  7. Norden MF. El cine del aislamiento. El discapacitado en la historia del cine. Madrid: Escuela libre Editorial; 1998.
  8. Valmaseda M, Alonso P. La comunicación total. [Internet] [citado 15 de noviembre de 2009]. Disponible en: este artículo
  9. Casado D. Pautas éticas y de estilo para la comunicación social relativa a la discapacidad. Madrid: Real Patronato de Prevención y de Atención a Personas con Minusvalía; 1999.

Foto 1: criados de aspecto siniestro cuya función es crear una atmósfera de terror.

Foto 2: las mujeres sordas y/o mudas casi siempre son representadas por actrices jóvenes y atractivas.

Foto 3: la tarjeta de presentación del protagonista de El corazón es un cazador solitario resume muy bien algunos de los falsos mitos que se tienen sobre las personas sordomudas.