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Actualidad
El reto de la introducción del cine en la enseñanza de las ciencias biosanitarias
Cómo citar este artículo

Alfredo Menéndez-Navarro

Departamento de Historia de la Ciencia, Facultad de Medicina. Universidad de Granada (España).
Correspondencia: Alfredo Menéndez-Navarro. Departamento de Historia de la Ciencia. Facultad de Medicina. Avda. de Madrid, 11. 18012 Granada (España).
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Recibido el 13 de enero de 2011; aceptado el 26 de enero de 2011.

Ha trascurrido una década desde que en colaboración con Rosa Medina hicimos públicas en Conecta nuestras reflexiones sobre las potencialidades del cine de ficción como herramienta docente en el campo de la historia de las ciencias en general y de la medicina en particular1. En aquel trabajo sintetizamos nuestra experiencia de algunos años en la Facultad de Medicina de Granada, una experiencia que se benefició de la corriente que desde finales de los ochenta reivindicó la utilización de la producción fílmica como recurso didáctico en el ámbito de las ciencias biosanitariarias2 y en la propia historia de la ciencia3,4.

El balance de esta última década es especialmente alentador en el terreno biosanitario, como lo demuestran el corpus doctrinal generado, la variedad de iniciativas desarrolladas en diversos escenarios docentes y la propia pujanza de la Revista de Medicina y Cine, comprometida desde sus inicios con la difusión de experiencias docentes y la generación de materiales para la formación médica. Este compromiso para promover el uso del cine en la enseñanza médica que atraviesa la Revista y muchas de las reflexiones vertidas en sus páginas son si cabe más pertinentes en un momento en el que se están materializando los nuevos grados adaptados al Espacio Europeo de Educación Superior (EEES) y se afrontan los retos que ello representa desde el punto de vista de los modelos docentes. El fomento del autoaprendizaje y de la actitud crítica y reflexiva del estudiante, consustancial con la adquisición de competencias y capacidades del nuevo modelo educativo, tiene un aliado de primer orden en la utilización del cine. El séptimo arte como recurso didáctico ha acreditado su utilidad en el ámbito de las ciencias biosanitarias. El lenguaje audiovisual, con su incomparable capacidad de representación, de otorgar significados, de creación de símbolos, es una poderosa ayuda para explorar la dimensión cultural y social de la enfermedad y de la experiencia de enfermar. Además, el cine contribuye a hacer más significativo el conocimiento aprendido en el sentido de que ayuda a incorporar conceptos aprendidos a nuestras propias experiencias vitales. La necesidad de aplicar herramientas teóricas al análisis de los acontecimientos planteados en el film obliga a entrelazar y dar cohesión a lo aprendido, a acercar lo aprendido a contextos prácticos, incentivando la atribución de significados por parte del alumnado. De igual manera que el paciente supone una actualización viva de la teoría médica, aprender a través de cine adquiere un carácter estimulante, al que hay que unir el entretenimiento que supone trabajar con imágenes.

Los dos trabajos que abordan el uso del cine como herramienta docente incluidos en este número de la Revista de Medicina y Cine proporcionan un análisis de la penetración de esta práctica entre los docentes médicos ingleses y un ejemplo del uso fructífero del cine en la enseñanza de la bioética en nuestro país, respectivamente. Los autores de Cinema in Medical Education – Has it penetrated the mainstream?5 proponen una indagación preliminar aunque de gran interés sobre la implantación y el uso de esta herramienta entre los docentes médicos británicos de pregrado y posgrado vinculados al Royal Bolton Hospital en la zona del Gran Manchester. A través de un cuestionario cualitativo distribuido entre los diversos profesionales tanto hospitalarios como extra-hospitalarios involucrados en la formación médica, los autores exploran el uso que se hace del cine en sus actividades docentes, el tipo de experiencias desarrolladas y las finalidades a las que se aplica, las ventajas y dificultades que implica su uso, y la respuesta del alumnado en estas actividades docentes. Los resultados apuntan hacia un empleo aún minoritario del cine de forma regular, especialmente entre los docentes hospitalarios, si bien las experiencias de quienes lo usan y la retroalimentación que proporcionan los discentes parecen muy satisfactorias.

La exploración de las relaciones médico-paciente y las cuestiones bioéticas son temáticas en las que el uso del cine se ha revelado especialmente fructífero para estimular el debate entre el alumnado de las ciencias biosanitarias. El segundo de los trabajos que nos ocupa, Uso del cine comercial en la docencia de Bioética en estudios de Biología6, nos presenta una experiencia en este campo desarrollada durante tres cursos académicos en la Universidad Pompeu Fabra. Es importante señalar, como nos informan los propios autores, que el cine forma parte de los recursos didácticos implantados de forma regular y diversa en los estudios de biología de la Pompeu Fabra, iniciativa que ha sido acreedora de reconocimiento en el ámbito de la calidad docente. La actividad descrita se articula sobre el análisis de tres películas [El Doctor/ The Doctor (1991) de Randa Heines, El experimento Tuskegee/ Miss Evers' Boys (1997) de Joseph Sargent y Al cruzar el límite/ Extreme Measures (1996) de Michael Apted] sobre cuyo potencial docente para la enseñanza bioética hay amplia experiencia. La estructura de la actividad docente, la experiencia del profesorado involucrado y la receptividad del alumnado, familiarizado con el empleo del cine, contribuyen al éxito de la iniciativa.

A reading of both contributions brings us to the paradox in which the resources of films in University teaching seems to have become entrenched: i.e. full satisfaction among biohealth sciences teachers and students involved in the varied use of such resources, contrasted by the fact that their use does not seem to have really convinced a fairly large sector of the teaching staff.

La lectura de ambos trabajos nos traslada a la paradoja en la que parece haberse instalado el recurso al cine en las aulas universitarias: plena satisfacción entre los docentes y discentes de las disciplinas biosanitarias involucrados en su variado uso si bien su empleo sigue sin calar entre sectores significativos del profesorado. En un momento en que los recursos tecnológicos disponibles (internet, intranet, fácil digitalización de materiales fílmicos, etc.) hacen más accesible y menos costoso el desarrollo de las actividades docentes con cine y en el que las ventajas de su uso para contribuir al nuevo modelo educativo demandado por la adaptación al EEES están suficientemente acreditadas, es si cabe más perentorio identificar los obstáculos que siguen impidiendo la plena normalización de este recurso en nuestras aulas.

References

1. Menéndez Navarro A, Medina Doménech RM. Cine, Historia y Medicina. Seminario de la asignatura de Historia de la Medicina. Conecta [Internet]. 2001 [cited 2011 Jan 12]; Suplemento 1: [26 p.]. Disponible en: http://www.dsp.umh.es/conecta/cmh/Cine.pdf

2. Alexander M. A review of the literature. En: Alexander M, Lenahan P, Pavlov, A. Cinemeducation: a comprehensive guide to using film in medical education. Oxford: Radcliffe Publishing; 2005, p. 3-7.

3. Shortland M. Medicine and Film. A Checklist, Survey and Research Resources. Oxford: Wellcome Unit for the History of Medicine; 1989.

4. Elena A (ed). Cine e historia de la ciencia. Sylva Clius. 1989; 3 (8):3-45.

5. Darbyshire D, Baker P. El cine en la formación médica. ¿Ha tenido acogida? Rev Med Cine [internet]. 2011;7(1):8-14. Disponible en: "http://revistamedicinacine.usal.es

6.- Farré Albaladejo M, Thompson E, Pérez Sánchez J Uso del cine comercial en la docencia de Bioética en estudios de Biología. Rev Med Cine [internet]. 2011;7(1):3-7. Disponible en: "http://revistamedicinacine.usal.es

 
De la experiencia colectiva de la enfermedad: Salud Pública y cine
Cómo citar este artículo

Carlos Tabernero Holgado

Centro de Historia de la Ciencia (CEHIC). Universidad Autónoma de Barcelona (España).
Correspondencia: Carlos Tabernero Holgado. Centro de Historia de la Ciencia (CEHIC). Unidad de Historia de la Medicina. Facultad de Medicina. Universidad Autónoma de Barcelona. 08193 Bellaterra (Barcelona) (España).

e-mail: Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

Recibido el 1 de marzo de 2011; aceptado el 21 de abril de 2011.

La Salud Pública, entendida como un conjunto de prácticas y discursos médico-sanitarios institucionalizados, es un componente ineludible de nuestra cotidianeidad, en tanto que constituyente esencial de las sociedades en las que vivimos. Sobre los sistemas sanitarios y sus políticas se estructuran las estrategias colectivas con respecto a la gestión de la enfermedad y, por tanto también, las relaciones a nivel individual entre médicos y pacientes. Todo ello contribuye a modelar nuestra percepción y experiencia cotidiana de la enfermedad (y de la salud) y, por tanto, de nuestra posición al respecto, tanto a nivel individual y privado, como colectivo.
La salud y la enfermedad se hacen visibles a la comunidad a través de la Salud Pública, que, de este modo, interviene decisivamente en la construcción de nuestra identidad (individual, corporal, social, cultural). Para ello, cuenta, entre otros aspectos, con el concurso crucial de otro conjunto de prácticas y discursos fundamentales en la estructura de nuestras sociedades, los medios de comunicación de masas. A través de éstos, y particularmente del cine (y la televisión) en el último siglo, se generan y difunden a gran escala representaciones e interpretaciones de los valores, proyectos, preocupaciones y expectativas de cada comunidad, y se articula tanto el entramado simbólico con el que se construye y sostiene la vida social, económica, política y cultural, como su organización espacial y temporal, sobre todo a medida que la presencia de medios de comunicación se hace constitutiva en nuestro día a día. La consideración de la Salud Pública, por un lado, y de los medios de comunicación de masas, por otro, en un sentido deliberadamente amplio, como conjuntos de "prácticas y discursos" implica el reconocimiento explícito de la relación, en ambos casos, con múltiples formas de acción e interacción cotidiana entre personas, colectivos e instituciones, así como con mecanismos de generación, circulación y gestión de conocimiento, en general, si bien médico-sanitario en nuestro caso, que juegan un papel básico precisamente en los procesos de construcción y en el funcionamiento de las sociedades contemporáneas. En este contexto, nuestra percepción y experiencia de la salud y la enfermedad se construye, nutre y modifica, individual, social y culturalmente, en el seno de estas estructuras interrelacionadas1.
Con estas premisas, en Septiembre de 2009, la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, en colaboración con el Institut Menorquí d'Estudis, organizó unas Jornadas abiertas sobre cine y Salud Pública, en el marco de la XX Escuela de Salud Pública de Menorca, con el objetivo de analizar la relación multidimensional entre la Salud Pública y el cine. Teniendo en cuenta los múltiples aspectos implicados en el impacto de la Salud Pública en la vida cotidiana de las personas, ya sea en forma de connivencias o resistencias, y sus vinculaciones con lo social, político, económico, cultural y ético, se organizó un ciclo de cine en torno a tres ejes temáticos: las relaciones entre Salud Pública y población, desde la perspectiva de las representaciones en el cine de los riesgos laborales y ambientales, con la proyección de Alice - A fight for life (1982) de John Willis y Erin Brockovich (2000) de Steven Soderbergh; las relaciones entre Salud Pública y género, particularmente con respecto a representaciones cinematográficas del aborto, con la proyección de Un asunto de mujeres/ Une affaire de femmes (1988) de Claude Chabrol y El secreto de Vera Drake/ Vera Drake (2004) de Mike Leigh; y las representaciones en el séptimo arte de las adicciones, en tanto que uno de los elementos principales de actuación de la Salud Pública contemporánea, sobre todo por lo que respecta a la drogadicción, con la proyección de Los viajeros de la noche/ Near dark (1987) de Kathryn Bigelow y The addiction (1995) de Abel Ferrara.
Los cuatro artículos que se presentan a continuación en este número de la Revista de Medicina y Cine resumen y analizan la experiencia de aquellas Jornadas de cine y Salud Pública. En el primero, El cine y las dimensiones colectivas de la enfermedad, Carlos Tabernero y Enrique Perdiguero, miembros del equipo de coordinación de las Jornadas, proponen una aproximación al entendimiento del papel que juega el cine en los mecanismos de construcción socio-cultural de la salud y la enfermedad2. Para ello, analizan los tipos principales de representación en el cine de las epidemias, consideradas como ejemplo de enfermedades que traspasan los límites de la vida privada de las personas y, por tanto, epítome de la enfermedad como amenaza total de desestructuración para las comunidades humanas. La frecuencia, la relevancia y las características de la aparición de las epidemias en el cine, fundamentalmente en relación con criterios de proximidad espacio-temporal con respecto a los contextos de producción y distribución de las películas, con los niveles de morbilidad, mortalidad y estigmatización de las enfermedades, y con su grado de persistencia en el imaginario colectivo, conforman nuestra manera de entender, experimentar y gestionar la enfermedad a través de la cotidianeidad que ofrece el cine como práctica mediática, y por su carácter como proceso activo de (auto)reflexión, a nivel individual y colectivo.
En el segundo artículo, La reivindicación del saber lego en la defensa de la salud pública: Erin Brockovich, Alfredo Menéndez Navarro utiliza esta conocida película para explorar las complejas relaciones trabajo-salud-medio ambiente y las limitaciones del modelo experto en la identificación y gestión de riesgos laborales y ambientales3. Completando su estudio del documental Alice - A fight for life (1982) de John Willis, publicado en esta revista4, Menéndez Navarro explora las características principales de los toxic torts, lo que le permite analizar los mecanismos mediante los cuales los ciudadanos intervienen de hecho en la construcción y gestión de los riesgos laborales y ambientales. La película de Soderbergh, basada en hechos reales, permite identificar el acceso al conocimiento experto y su combinación con el conocimiento localmente contextualizado, así como la visibilidad de la experiencia cotidiana de la enfermedad, como elementos esenciales de empoderamiento y resistencia, en este caso con respecto a la dimensión colectiva de las prácticas y discursos médico-sanitarios y su impacto a nivel individual.
Del mismo modo, Isabel Jiménez Lucena, en su artículo Contrastes, paradojas y exclusiones en torno al aborto. Una lectura posible de Un asunto de mujeres y El secreto de Vera Drake, se adentra en el análisis del papel de las mujeres como agentes activos en las prácticas abortivas y sus influencias en los procesos de medicalización asociados. Mediante el análisis comparativo de Un asunto de mujeres/ Une affaire de femmes (1988) de Claude Chabrol y El secreto de Vera Drake/ Vera Drake (2004) de Mike Leigh (5), Jiménez Lucena muestra las sutiles diferencias entre, por un lado, la exposición y cuestionamiento en la película de Chabrol de las contradicciones preformativas planteadas en torno a la experiencia particularizada y la gestión colectiva del aborto, y por otro, la presentación en la película de Leigh de la medicalización de las mujeres como estrategia efectiva de salud pública. El estudio comparativo de estas dos películas revela la interpretación de las prácticas abortivas como un asunto de poder que se ejerce sobre el cuerpo de las mujeres.
Finalmente, Juan Antonio Rodríguez Sánchez, en su artículo El vampirismo como metáfora de la adicción (1987-1995)6, nos ofrece una revisión del cine de vampiros realizado en los años 80 y 90 del siglo pasado. Profundizando en su vertiente como metáfora de la amenaza epidémica (véase 2), Rodríguez Sánchez se adentra en la figura del vampiro como metáfora de la adicción y su utilización en el contexto del cine de esos años para construir un estereotipo de las drogas y sus usuarios. La amenaza colectiva, en este caso, se expresa en términos de desestructuración familiar, de manera que, con una actitud esencialmente conservadora, se presentan los valores tradicionales de la familia y la religión como antídoto.
En conjunto, estos cuatro artículos no pueden, en su extensión, analizar exhaustivamente las múltiples representaciones de la experiencia colectiva de la enfermedad (y de la salud) en los medios de comunicación de masas. No obstante, ofrecen una aproximación pormenorizada a las complejas y multidimensionales relaciones entre la Salud Pública y el cine, revelando algunas de las características principales de los mecanismos de construcción y gestión de las dimensiones colectivas de la enfermedad y, por tanto también, del conocimiento, las prácticas y los discursos médico-sanitarios implicados, y su impacto a nivel individual y, cómo no, colectivo.

Referencias

1. Tabernero Holgado C. Discursos y representaciones médico-sanitarias en el cine documental colonial español de la posguerra (1939-1950). Barcelona: Centro de Historia de la Ciencia (CEHIC) / Universidad Autónoma de Barcelona; 2010. Disponible en: http://www.recercat.net/handle/2072/97216
2. Tabernero Holgado C, Perdiguero-Gil E. El cine y las dimensiones colectivas de la enfermedad. Rev Med Cine [Internet]. 2011; 7(2):44-53. Disponible en: http://revistamedicinacine.usal.es
3. Menéndez Navarro A. La reivindicación del saber lego en la defensa de la salud pública: Erin Brockovich. Rev Med Cine [Internet]. 2011; 7(2):54-60. Disponible en: http://revistamedicinacine.usal.es
4. Menéndez Navarro A. Alice - A Fight for Life (1982) y la percepción pública de los riesgos laborales del amianto. Rev Med Cine [Internet]. 2007; 3: 49-56. Disponible en: http://revistamedicinacine.usal.es/index.php/es/archivos/doc_download/55-vol3num2originales01es
5. Jiménez Lucena I. Contrastes, paradojas y exclusiones en torno al aborto. Una lectura posible de Un asunto de mujeres y El secreto de Vera Drake. Rev Med Cine [Internet]. 2011; 7(2):61-68. Disponible en: http://revistamedicinacine.usal.es
6. Rodríguez Sánchez JA. El vampirismo como metáfora de la adicción en el cine de los ochenta (1987-1995). Rev Med Cine [Internet]. 2011; 7(2):69-79. Disponible en: http://revistamedicinacine.usal.es

 


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