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Medicina y cine ¿Por qué?

José Elías García Sánchez, Ignacio Trujillano Martín y Enrique García Sánchez

Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Microbiología Médica. Facultad de Medicina.

Universidad de Salamanca. (España).

Correspondencia: José Elías García Sánchez. Facultad de Medicina. Alfonso X El Sabio s/n. 37007 Salamanca (España).

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Recibido el 6 de octubre de 2004; aceptado el 25 de octubre de 2004


¿Por qué el cine emplea la enfermedad en sus guiones?

El séptimo arte se nutre de historias humanas, incluso en el cine de animación los personajes están humanizados. En las historias humanas el enfermar y la enfermedad juegan un papel muy importante. La realización de una obra cinematográfica implica tenerlas en cuenta, bien como ambientación, para hacer una historia creíble, o como núcleo central del argumento. Si en el devenir de la vida humana la enfermedad irrumpe de vez en cuando e  indefectiblemente en su final, igual ocurre en el cine.

Hay películas “saludables” en las que no hay rastro de dolencias en sus tramas. Una segunda categoría es el de las “presencias puntuales de la enfermedad”, visuales, en comentarios, en utilizaciones metafóricas o incluso como insultos. Un paso más es cuando un proceso mórbido, o varios juegan un “papel importante” en el guión, en Mejor... imposible/ As Good as It Gets (1997) de James L. Brooks, Melvin (Jack Nicholson) es un obsesivo compulsivo, su vecino debe ser ingresado a causa de una paliza y su camarera tiene un hijo asmático cuya enfermedad le impide, en algún momento, que asista a su trabajo y le sirva. Por último hay películas en las que la enfermedad es “argumental” como en Pánico en las calles / Panic in the Streets (1950) de Elia Kazan, la acción se centra en el control  de un brote de peste neumónica y toda la acción gira alrededor de esta idea central.  Es imposible precisar el impacto y el tipo de enfermedades en el cine, pero si se puede asegurar que es enorme y que está presente desde los comienzos de esta manifestación artística y que se han incorporado a los guiones multitud de enfermedades, destacando las psiquiátricas y las infecciosas.

Lógicamente la presencia de la enfermedad se da no solo en el cine de estreno (No serás un extraño/ Not as a Stranger, 1955, de Stanley Kramer)1 sino también en el de televisión (Experimento Tuskegee/ Miss Evers' Boys, 1997, de Joseph Sargent)2 y en los cortometrajes (Hongos, 1999, de Ramón Salazar). Su presencia en el cine documental, de divulgación o profesional, no precisa comentario.

La participación de la enfermedad en un argumento cinematográfico es decisión de guionistas y personas con poder ejecutivo en su realización, como los directores. Así por ejemplo en muchas cintas dirigidas por Willy  Wilder o John Ford  la presencia de alguna enfermedad es bastante habitual. Bajo este punto de vista el cine es un arte que, mediante imágenes en movimiento y sonido, pretende reflejar la vida del hombre en sus más diversos aspectos y todo lo que la afecta e interesa, eso sí bajo la perspectiva del director e interpretada por actores3.


¿Por qué la medicina se interesa por el cine?

En los últimos años los profesionales de la salud han comenzado a investigar que enfermedades trata el cine y como las trata. Sus estudios han merecido: a) la publicación en revistas profesionales de prestigio3,4,5,6,7 b) la organización ciclos cinematográficos sobre temas médicos, c) la celebración de reuniones científicas y d) la edición de paginas Web. El interés de los sanitarios por la enfermedad en el cine puede tener distintos niveles, ser fruto, sencillamente, de la curiosidad o estar motivado por un espíritu critico. En este caso como se ha mencionado se puede valorar el impacto de la enfermedad en el cine y el tipo de tratamiento, el cine no es un tratado científico y sus guiones no siempre se adaptan a la verdad histórica y científica y comete excesos, incluso en películas que no pertenecen a la ciencia ficción pura. En Estallido/ Outbreak (1995) de Wolfgang Petersen la captura de un mono portador de un virus productor de fiebre hemorrágica permite obtener en horas un tratamiento eficaz de actuación inmediata, que más quisieran los médicos y los pacientes.


¿Por qué la utilización del cine por la medicina?: divulgación y formación

La utilización crítica puede ir mas allá, el cine y la televisión son sin duda dos medios de gran impacto social y tienen enormes posibilidades para informar, divulgar mensajes y formar a la población. En la era preantibiótica numerosas películas mudas y sonoras fueron utilizadas para alertar de los peligros de la sífilis y como evitarla. La irrupción del SIDA determinó el estreno de numerosas cintas con esta temática en las que están presentes numerosos aspectos informativos y educativos. Lo mismo podría decirse de otras patologías. Además se puede utilizar en la formación profesional3 utilizando la metodología apropiada8.

La Revista de Medicina y Cine pretende aglutinar estos tres ¿por qués?, sin olvidarse del análisis cinematográfico de películas con enfermedad (Lorenzo's oil: el aceite de la vida/ Lorenzo's Oil, 1992, de George Millar)9 o de aspectos tan interesantes como los medios de promoción de estas películas donde destaca el cartel. Lo hace de la mano de la Universidad de Salamanca, pionera en la enseñanza universitaria y en una edición bilingüe en español e ingles.


Referencias

  1. Lozano Sánchez FS, Gómez Alonso A. Ser médico, médico y ser: No serás un extraño/ Not as Strange (1955). Rev Med Cine. 2005; 1: 7-11.
  2. Cañizo Fernández-Roldán A. El experimento Tuskegee/ Miss Evers' Boys (1997). Estudio de la evolución de la sífilis en pacientes negros no tratados. Rev Med Cine. 2005; 1: 12-16.
  3. García Sánchez JE, Fresnadillo Martínez MJ, García Sánchez E. El cine en la docencia de las enfermedades infecciosas y la microbiología clínica. Enferm Infecc Microbiol Clin. 2002; 20: 403-406.
  4. Pappas G, Seitaridis S, Akritidis N, Tsianos E. Infectious diseases in cinema: virus hunters and killer microbes. Clin Infect Dis. 2003; 37: 939-942.
  5. Clark RA. How Hollywoods portray cancer. Cancer Control. 1990; 6: 517-527.
  6. Tarré M, Bosch F, Roset PN, Baños JE. Putting Clinical Pharmacology in context: The use of popular movies. J Clin Pharmacol. 2004; 44: 30-36.
  7. Hudson Jones A. Medicine and the Movies: Lorenzo’s Oil at Century’s End. Ann Intern Med. 2000; 133: 567-571.
  8. Fresnadillo Martínez MJ, Diego Amado C, García Sánchez E, García Sánchez JE. Metodología docente para la utilización del cine en la enseñanza de la microbiología médica y las enfermedades infecciosas. Rev Med Cine. 2005; 1: 17-23.
  9. Aijón Oliva J, Salazar Alonso-Villalobos V. Análisis cinematográfico de El aceite de la vida/ Lorenzo's Oil (1992). Rev Med Cine. 2005; 1: 3-6.