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Los padres de la microbiología en los carteles de cine

José Elías García Sánchez y Enrique García Sánchez

Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Microbiología Médica. Facultad de Medicina.

Universidad de Salamanca (España)

Correspondencia: José Elías García Sánchez. Facultad de Medicina. Alfonso X El Sabio s/n. 37007 Salamanca (España).

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Recibido el 2 de diciembre de 2004; aceptado el 26 de enero de 2005


Resumen:

Louis Pasteur y Robert Koch son los fundadores de la microbiología. Su gran impacto social, al menos en la primera mitad del siglo XX, permitió que en 1935 se estrenaran dos películas biográficas sobre el científico francés y en 1939 una sobre el alemán. En ellas sus figuras fueron el objeto central de los carteles que se elaboraron para su promoción comercial.

Palabras clave: Louis Pasteur, Robert Koch, carteles de cine, cine.


La microbiología y el cine son dos frutos del siglo XIX que se desarrollaron y alcanzaron su madurez a lo largo del siglo XX. Sus fines son muy lejanos, pero la creatividad de la cinematografía ha hecho que sus caminos coincidan en ocasiones. Una de estas intersecciones ha sido la realización de películas biográficas sobre personajes históricos importantes en la microbiología.

Los padres de la microbiología

La microbiología debe su nacimiento al químico francés Louis Pasteur (1822-1895). Este insigne investigador puso fin a la teoría de la generación espontánea al demostrar que el contenido de matraces de cuello de cisne abiertos al aire se mantenía estéril con el paso del tiempo (1859). Sus investigaciones, además, demostraron la teoría microbiana de las enfermedades infecciosas al correlacionar determinadas infecciones con algunas especies bacterianas. Así mismo entre sus logros está el haber desarrollado vacunas que sentaron los principios científicos de la atenuación como procedimiento para su obtención. Estos estudios que comenzó en 1881 culminaron en 1885 al vacunar por primera vez a un ser humano de la rabia. Pasteur puso en marcha un procedimiento de saneamiento de los alimentos, la pasteurización (1866-1887). Atrajo a un sinfín de discípulos, que contribuyeron significativamente al desarrollo de la microbiología, y creó el instituto que lleva su nombre (1888) en el que siguen produciéndose importantes aportaciones en el campo de la microbiología1.

Al médico alemán Robert Koch (1843-1910) se le relaciona con el nacimiento científico de la microbiología médica. Con sus famosos postulados (1976-1884) permitió demostrar la especificidad etiológica de la mayor parte de las enfermedades infecciosas. Además descubrió los agentes responsables de enfermedades como la tuberculosis (1882-1884) y el cólera (1983). Él y los miembros de su escuela hicieron importantes aportaciones en el campo de las tinciones, cultivo, aislamiento de bacterias e identificación. En 1905 recibió el premio Nobel de Fisiología y Medicina por su contribución a la bacteriología. El primero de estos premios había sido concedido a su discípulo Emil Adolf von Behring en 1901 por el desarrollo de la seroterapia antidiftérica2.


Recursos de promoción utilizados por el cine

El cine es arte y negocio. Para realizar sus obras, maestras o no, la industria cinematográfica invierte dinero, en muchas ocasiones enormes cantidades, que con su explotación pretende recuperar con creces. Obras costosas que han fracasado comercialmente han puesto contra las cuerdas o incluso han hecho desaparecer a productoras aparentemente muy firmes. Por ello desde sus orígenes esta industria, como otras, ha promocionado sus productos. Los medios y tácticas de marketing han sido variadas y en muchos casos han evolucionado con el desarrollo tecnológico.

Algunos, aun adaptándose, han perdurado en el tiempo como los carteles, en sus múltiples manifestaciones, los trailers y la presentación a festivales.

Los trailers se han adecuado a los nuevos medios de comunicación social y a la aparición de los soportes audiovisuales. Ya no sólo anuncian próximos o concomitantes estrenos durante las proyecciones en las salas sino también en la televisión, en las cintas de vídeo, ahora en vías de desaparición, y en los DVDs. Además se emplean para la promoción de lanzamientos en estos dos soportes mencionados. Además ya no sólo son un anuncio sino que han pasado a ser un "contenido", se venden como un extra más de los DVDs.

Mientras que algunos procedimientos de promoción han desaparecido, como los anuncios en la radio o la lobby cards, otros se han desarrollado como las giras de promoción donde famosos, sonrientes y simpáticos, reales o fingidos, hablan de las excelencias del producto que han contribuido a realizar y se ponen al alcance de los mortales como los políticos en campaña electoral. En ocasiones el mal carácter de estos personajes sale a la luz y fustiga a los admiradores ampliando el efecto promocional.


Carteles de cine, movie posters, affiches de cinema, locandine dei films, filmplakate, ...

El cartel es consustancial al cine, no se entiende una película comercial que no tenga su correspondiente cartel o carteles, desde que en 1896 Auzolle realizara el primero para la película L'Arroseu Arrose de los hermanos Lumière.

Los carteles de cine han sido un importante reclamo y sin duda han cumplido con creces sus objetivos y los siguen cumpliendo, pues estudios y distribuidoras continúan editándolos. Las películas importantes se lanzan acompañadas no de un cartel sino de varios. Un premio implica su inclusión en el cartel. Un reestreno o una reposición no lo es tanto si no goza de un nuevo cartel. Un lanzamiento en vídeo o DVD requiere un cartel.

Los primeros carteles se imprimieron con litografía, la introducción del offset y sus variedades facilitaron su impresión y la realización de grandísimas tiradas mejorando la difusión.

Existen numerosos tipos de carteles de cine derivados del objetivo de su empleo. Varía su tamaño (para colocar en paredes, en escaparates, para entregar al espectador, etc.), forma (cuadrados, rectangulares con diferentes anchuras y alturas o de contornos recortados o troquelados), disposición (verticales o apaisados) y estructura (simples, plegados o con hojas). Muchos de estos parámetros además son característicos del país donde se emplean. Algún tipo ha desaparecido, pero han sido sustituidos por otros. En España, el pequeño y polifacético programa de mano desapareció con la llegada de los años setenta, aunque en la actualidad algunas salas entregan algo parecido de mayor tamaño editado en un solo color que contiene el cartel y la información de la película, amen de revistas que incluyen carteles e información.

La calidad artística del cartel fue creciendo según se fue asentando y desarrollando el cine. El diseño y realización han sido y son en muchos casos anónimos, por motivos voluntarios o forzados. En estas circunstancias la identidad de los autores se guarda en el olvido o en el secreto de estudios y distribuidoras. Este hecho refleja la poca importancia que las compañías dan a la autoría del cartel y sí a su parte de reclamo publicitario. En ocasiones un estilo característico permite atribuir la paternidad de un cartel a un determinado artista. En la actualidad la mayoría de los carteles son anónimos. Sin embargo ha habido épocas en las que en muchos países florecieron generaciones de artistas que elevaron al cartel cinematográfico a la categoría de arte, un arte para anunciar y satisfacer las necesidades económicas del séptimo arte.

Los estilos que se han empleado para su realización han variado y, aun estando en consonancia con los que a la sazón estaban en boga, siempre se han plegado al objetivo final, llamar la atención del potencial espectador. Nuevos estilos para nuevos tiempos.

La belleza y valor creativo de los carteles pueden ser muy variados, pero nadie puede dudar que son obras artísticas. Por esta razón han pasado a formar parte de los museos, como obras permanentes o como exposiciones temporales y son objeto de coleccionismo. Los más afortunados los compran a precios elevados en subastas o en tiendas especializadas. Los menos pudientes tienen a su alcance reproducciones o libros recopilatorios. El desarrollo tecnológico ha dado lugar al coleccionismo electrónico. A través de algunas páginas Web sus usuarios están realizando una labor invalorable en la búsqueda, recopilación, conservación y divulgación del cartel de cine3. El soporte de los carteles es el papel y si es de mala calidad, con el paso del tiempo, puede deteriorarse fácilmente, peligrando su permanencia, máxime si las obras de sus realizadores han desaparecido. Puede ocurrir algo parecido a lo que ha sucedido con muchas cintas, particularmente de cine mudo, que se han perdido.

El gran impuso para los carteles y cartelistas cinematográficos fue la realización en cada nación de sus propios carteles, tanto para las películas autóctonas como para las importadas. En España sólo en algún momento y puntualmente se importaron carteles a los que se les pegaba el título en español encima del título original4. Actualmente la mayoría de los carteles comparten la imagen, particularmente los de las películas de los grandes estudios. A las imágenes seleccionadas se les añaden el título y los créditos en el idioma o idiomas de los diferentes países.

El cartel se compone de una parte escrita y de imágenes, que pueden ser fotográficas, pictóricas o la combinación de ambas. Se han utilizado fotografías en blanco y negro, en sepia, coloreadas, en color y pintura sobre fotografía, solas o en fotocomposiciones. Las técnicas pictóricas empleadas son variables, pintura, ilustración (carteles de prensa) y dibujo, con estilos realistas, humorista o caricaturista.

Dado que el objetivo del cartel es llamar la atención del potencial espectador, su contenido gráfico es de importancia capital. De la parte escrita, el título juega un papel primordial, los premios recibidos también, se realizan nuevas ediciones para incluirlos, y en ocasiones el nombre del o de los protagonistas, que pueden superar incluso el tamaño del título. La identidad del director y del autor de la obra, si es una adaptación suelen tener menor peso. Las imágenes elegidas dependen de la trama de la película y de las personas que la han hecho posible. Un buen cartelista debe transmitir el género de la película, incluso el núcleo de su argumento. Pueden ir desde realizaciones simbólicas a la escena o escenas más impactantes pasando por la inclusión de los protagonistas si tienen suficiente gancho, y a veces en solitario. Se pueden observar galanes o divas, parejas deseadas o varios astros del firmamento agrupados en hileras, filas, ramilletes u otras formas asociativas. Por ello es interesante saber qué ocurre cuando el objeto de la película es la vida de un científico, ¿tiene éste suficiente atractivo como para figurar en un cartel?


Pasteur y Koch en los carteles de cine

La figura de Pasteur ha sido llevada en cinco ocasiones al cine5, pero sólo en dos largometrajes de distribución en salas. Uno, La tragedia de Louis Pasteur/ The story of Louis Pasteur, de nacionalidad americana, fue dirigido por William Dieterle y se estrenó con diferentes títulos en varios países. La otra película, Pasteur, es francesa, la dirigió e interpretó Sacha Guitry con la colaboración en la dirección de Fernand Rivers y tuvo una distribución mucho más restringida. Ambas películas se estrenaron en 1935, aunque La tragedia de Louis Pasteur sólo en su presentación.

Pasteur debió de tener en aquellos años un grandísimo impacto social para que las productoras eligiesen su figura y su nombre como, casi, el único motivo de los carteles que anunciaban su biografía. Esta circunstancia es fácilmente explicable en Francia, su país natal, pero no tanto, al menos aparentemente, en Estados Unidos. Sin embargo la figura de Pasteur debió ser conocida en América, fuera de los círculos científicos, pues su vida encabezó la serie de películas biográficas que Dieterle dirigió para la Warner Bros.

El estreno de Pasteur tuvo lugar en el cine Colisée de París, el 20 de septiembre de 1935. Para su presentación en Francia se utilizó un cartel realizado por Jean A. Mercier (foto 1). Esta obra recuerda el retrato oficial de una persona ilustre. Pasteur con un porte sereno y vestido como corresponde al motivo citado porta en su pecho la Grand Croix de la Légion d'Honneur que tan merecidamente recibió. Para la reposición de 1938 Venabert diseñó un póster en el que aparece Pasteur, con un semblante similar, delante de una imagen característica de un laboratorio de microbiología. El tamaño del nombre del intérprete, en ambas obras, es inferior al del ilustre microbiólogo (foto 2).

La mayor parte de los carteles de La tragedia de Louis Pasteur son recreaciones de una misma imagen, la de un rostro circunspecto de Pasteur con mirada inquisidora. Seguramente la productora exigió a las distribuidoras nacionales que este motivo figurase en los carteles. Es lógico pensar que los estudios enviaran un modelo, que se repitió hasta la saciedad en los diversos países donde se estrenó la película. Esta circunstancia limitó enormemente la capacidad creativa de los artistas que realizaron los carteles.

En Estados Unidos se utilizan varios formatos de carteles. El one-sheet, contiene el modelo descrito anteriormente como patrón gráfico (foto 3). En el 3-sheet se muestra a Pasteur (Paul Muni), en una imagen más natural, apoyando su mentón en una mano (foto 4). El half-sheet combina tres rostros, el del microbiólogo el de su esposa (Josephine Hutchinson) y el de su hija Annette (Anita Louise) (foto 5). La lobby card recoge una escena en la que el científico aparece acompañado de Charbonnet (Fritz Leiber), su oponente, y Radisse (Raymond Brown) (foto 6). En el six-sheet, el rostro característico, motivo gráfico central, está acompañado por una escena afectiva entre su hija Annette y Jean Martel (Donald Woods) (foto 7. A tenor del tamaño de las letras que recogen el nombre del protagonista, Paul Muni, debía ser mucho más conocido en Estados Unidos que Pasteur, o al menos la Warner Bros consideró que tenía más gancho para captar espectadores. Este hecho se repitió en los carteles de otros países.

La carátula del vídeo, como otras muchas, es de una realización muy sencilla, simplemente un fotograma coloreado, en el que Pasteur muestra una preparación al microscopio a Jean Martel (foto 8).

El excelente cartelista Luigi Martinati realizó un cartel para su estreno en Italia. Aunque no es una de sus mejores obras se aprecia su gran creatividad. El rostro de Pasteur, en este caso en rojo, es acompañado por dos imágenes relacionadas con su vida, unos utensilios de cristal propios de sus investigaciones que por transparencia dejan ver a uno de los rusos agredidos por un lobo rabioso y que después fue vacunado por él (foto 9) En Dinamarca se promociona con una versión local del cartel estándar (foto 10).

Una fotografía de un Paul Muni enfadado se seleccionó para la portada de un press book en Cuba (foto 11), y una realización pictórica colorista del rostro tradicional para el póster argentino (foto 12).

El título que está acompañado exclusivamente, por la cara de Pasteur, se utilizó para anunciar esta película en la prensa española (foto 13). Uno de los programas de mano (pequeño cartel que se repartía entre los espectadores de la película a la entrada del cine) era apaisado y tenía dos características, por un lado su imagen coincidía con la de la carátula de vídeo de Estados Unidos y por otro aparecía el nombre del actor principal, Paul Muni (foto 14). En la parte exterior del programa de mano doble se mostraba de nuevo la cara del científico en versión hispana (foto 15). En el interior una fotocomposición realizada con diversos fotogramas de la cinta y una leyenda muy característica: "una película tan grande como el sabio que inmortaliza. Tan heroica como el hombre que sacrificó el amor y desafió la muerte misma para rescatar a la humanidad de un reino invisible de terror" (foto 16).

A pesar de que Paul Muni recibió el Oscar al mejor actor por esta película y que ésta fue nominada como mejor película, este dato no figura en ninguno de estos carteles.

En 1939 se estrenó Roberto Koch, el vencedor de la muerte/ Robert Koch, der Bekämpfer des Todes película alemana producida por Tobis que recoge la vida del famoso microbiólogo. La dirección corrió a cargo de Hans Steinhoff y el personaje de Koch está interpretado por Emil Jannings. Lamentablemente fue una obra realizada para mayor gloria del Nacional Socialismo y de la raza aria6. De esta forma personajes de raza judía importantes en la vida de Koch desaparecieron, no habían existido. Como el caso de Paul Ehrlich. Por suerte otro alemán Wilhelm Dieterle (William Dieterle) hizo justicia y rodó Dr. Ehrlich's Magic Bullet en 1940 en Estados Unidos.

El cartel de la foto 17 corresponde a su estreno en Alemania, en él aparece el científico enfundado en su bata ante un cadáver. Esta fotografía sirvió de base a algún cartel de realización pictórica y fue utilizada en otros motivos gráficos de promoción (foto 18). En la parte inferior se puede observar una de las lobby card que se editaron.

Mucho más alegre es el cartel belga (foto 19), que recoge una tierna escena familiar y el checo (foto 20), trabajando en su laboratorio y con su esposa al fondo. El nombre de los realizadores no aparece en estas obras. Como ocurrió en La tragedia de Louis Pasteur, Robert Koch y Emil Jannings comparten tamaño de letra.

Pasteur y Koch no son los únicos microbiólogos cuyas vidas han sido llevadas al cine. Otros microbiólogos reales o ficticios han protagonizado o han sido personajes secundarios de otros film. En algún caso, como la mencionada Dr. Ehrlich's Magic Bullet, volvieron a ser el motivo central de los carteles de cine.


Referencias

  1. Dubos R. Pasteur and modern science. Washington: ASM Press; 1998.
  2. Brock TD. Robert Koch. A life in medicine and bacteriology. Washington: ASM Press; 1999.
  3. Galería. Carteles de cine. [base de datos en Internet]. [Citado 30 Nov 2004]. Disponible en: este enlace
  4. Baena Palma P El cartel de cine en España. 1910 - 1965. Barcelona: FBP; 1996.
  5. García-Rodríguez JA, Fresnadillo Martínez, MJ. La tragedia de Louis Pasteur. Rev Med Cine. 2005; 1: 29-35.
  6. Elena A. Robert Koch, el vencedor de la muerte. Robert Koch, der Bekämpfer des Todes. En Elena A, editor. Ciencia, cine e historia. De Méliès a 2001. Madrid: Alianza Editorial; 2002. p. 116-121.

Agradecimientos

Este artículo no hubiera sido posible sin la ayuda de Dananta, farasdues, María José Fresnadillo, Christian Grenier, GALI, JotaP, Ledo, Antoni Padros, Rodmisetv, sfrontang, André Siscot, VRUKALAKOS a quienes agradecemos sus aportaciones y consejos.

Foto 1: cartel del estreno en Francia (1935)

Foto 2: cartel de la reposición en Francia (1938)

Foto 3: cartel de Estados Unidos (one-sheet)

Foto 4: cartel de Estados Unidos (three-sheet)

Foto 5: cartel de Estados Unidos (half-sheet)

Foto 6: lobby card de Estados Unidos

Foto 7: cartel de Estados Unidos (six-sheet)

Foto 8: carátula de vídeo de Estados Unidos

Foto 9: cartel italiano de Luigi Martinati

Foto 10: cartel danés

Foto 11: portada del “press book” cubano

Foto 12: cartel argentino

Foto 13: anuncio de prensa español

Foto 14: programa de mano español

Foto 15: programa de mano español (exterior)

Foto 16: programa de mano español (interior)

Foto 17: cartel alemán

Foto 18: lobby cards alemanas

Foto 19: cartel belga

Foto 20: cartel checo