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Mar adentro (2004) y Million Dollar Baby (2004). Dos Oscar a la medicina

José Elías García Sánchez y Enrique García Sánchez

Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Microbiología Médica. Facultad de Medicina.

Universidad de Salamanca (España).

Correspondencia: José Elías García Sánchez. Facultad de Medicina. Alfonso X El Sabio s/n. 37007 Salamanca (España).

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Resumen:

El pasado 27 de febrero, como todos los años, la Academia se vistió de gala para entregar los Oscar a los mejores trabajos cinematográficos de 2004. El teatro Kodak, próximo al antiguo pueblo de Nuestra Señora la Reina de los Ángeles del Río de Porciúncula, abrió sus puertas. Por la rutilante alfombra roja fueron accediendo los invitados a la ceremonia. Desfilaron entre los enfervorizados espectadores, las cámaras, flaxes y micrófonos. En general, caminaban sonrientes, estaban guapos y competían en elegancia. Los nominados con sentimientos entre expectación y esperanza. Los premios fueron cayendo hasta llegar a la Mejor película de habla no inglesa, que este año hablaba español, Mar adentro, de Alejandro Amenábar. La apoteosis culminó cuando se anunció que el Oscar para la mejor película era para Million Dollar Baby, de Clint Eastwood.

La medicina tiene que agradecer a los miembros de la Academia la deferencia de acordarse de ella en esta 77 edición de los premios Oscar. Lo hace con cierta frecuencia. En esta ocasión la premiaron doblemente, y lo hicieron por una única enfermedad, la tetraplejia. No en vano de tetraplejia tratan Mar adentro y Million Dollar Baby.

En ambas películas sorprende que el núcleo argumental sea el mismo. A consecuencia de un traumatismo, los protagonistas sufren una fractura de las vértebras cervicales y una sección de la médula espinal. Esta lesión les produce una tetraplejia. La incapacidad brutal que caracteriza a esta enfermedad determina que pidan a personas allegadas que les quiten la vida, y éstas al final acceden.

La eutanasia (del griego eu bien y thanatos muerte) en las sociedades occidentales es actualmente tema de debate, cuando no de enfrentamiento. Es una “patata caliente” que los políticos tienen encima de sus mesas. Para sus detractores es un problema ético, para sus defensores un derecho y para la medicina un tema de bioética, con implicaciones toxicológicas y forenses. Por estas razones este núcleo argumental está inteligentemente elegido, tiene gancho, desata pasiones e implica afectivamente al espectador.

Tetraplejia y eutanasia no son ni mucho menos temas novedosos en el cine, baste recordar que en 1981 se estreno Mi vida es mía/ Whose Life Is It Anyway? de John Badham, en la que un famoso escultor queda tetrapléjico a consecuencia de un accidente de automóvil. A lo largo de su recuperación y viendo en qué situación ha quedado suplica que le quiten la vida, cosa que así ocurre.

Mar adentro debe su título a un poema escrito por Ramón Sampedro. Recrea una historia real: la última parte de la vida de este gallego que quedó tetrapléjico tras lanzarse al mar y golpearse la cabeza con el fondo. El accidente le produjo una fractura de C7. Las zambullidas, voluntarias o accidentales, son una causa frecuente de este tipo de lesiones, pero menos que los accidentes de tráfico. Sampedro fue encarnado por Javier Bardem, en una impecable interpretación que le valió el premio Goya al mejor actor.

La excelente caracterización del personaje llevada a cabo por la maquilladora inglesa Jo Allen y el peluquero español Manuel García fue premiada con una nominación al Oscar al mejor maquillaje. La labor de estos profesionales es esencial en este tipo de películas, así como también lo es la documentación de los actores sobre la patología de los personajes que interpretan.

Million Dollar Baby se basa en el libro Rope Burns: Stories From the Corner de FX Toole. Su hilo argumental es distinto, un atormentado y temeroso entrenador de boxeo, Frankie Dunn (Clint Eastwood), se topa con una mujer, Maggie Fitzgerald (Hilary Swank) que quiere que la entrene. Cuando por fin llega a disputar el título mundial, al finalizar un asalto, recibe un golpe de su oponente, cae y se golpea con el taburete, que había sacado Frankie, produciéndose una fractura de C1 y C2. El entrenador, se encuentra con lo que siempre temió, una terrible consecuencia del boxeo, la tetraplejia de su pupila. Hilary Swank interpretó magistralmente el papel de esta boxeadora. La Academia la recompensó con su segundo Oscar como mejor actriz principal, el primero lo había recibido por Los chicos no lloran/ Boys Don’t Cry (1999) de Kimberly Peirce.

La lesión de la médula espinal se ve que es más alta en el caso de Maggie, necesita respiración asistida a diferencia de Ramón. En ambas cintas se vislumbran algunos de los problemas médicos de la tetraplejia, la forma de alimentarse de Ramón o las complicaciones evolutivas de Maggie. Ésta, en el transcurso de su enfermedad presenta una gangrena de la pierna izquierda, que obliga a su amputación y úlceras de presión. El cine ofrece imagen y sonido pero no olores, así Maggie dice que su gangrena “huele”.

Evolutivamente son dos paraplejias distintas, en Mar adentro es de larga evolución, más de 25 años y de corta evolución, de meses, en Million Dollar Baby.

En Mar adentro una amiga y vecina del pueblo de Ramón, Rosa (Lola Dueñas) accede a facilitarle su muerte dejándole a su alcance un vaso, que contiene cianuro potásico, con una pajita. Por el contrario en Million Dollar Baby la participación de Frankie es directa pues retira el tubo endotraqueal, desconecta el respirador y administra adrenalina intravenosa a Maggie.

Hay en Mar adentro un personaje que es el contrapunto de Ramon Sampedro, Julia (Belén Rueda, Goya a la mejor actriz revelación), la abogada que defiende judicialmente el deseo de poner fin a su vida. Lo representa hasta que la rara enfermedad degenerativa que padece la incapacita totalmente. Esta enfermedad puede ser, por los diálogos, síntomas y signos visibles en la película, un “cadasil” (acrónimo de Cerebral Autosomal Dominant Arteriopathy con Subcortical Infarcts y Leukoencephalopathy). Un proceso cerebrovascular hereditario que se transmite de forma autosómica dominante. Se caracteriza, principalmente, por la reiteración de accidentes vasculares, demencia y migraña1. Se debe a una mutación en el brazo corto del cromosoma 192.

Christopher Reeve, “Superman” murió el 10 de octubre de 2004, poco después que se estrenara Mar adentro en España (3 de septiembre de 2004) y poco antes que Million Dollar Baby lo hiciera en Estados Unidos (15 de diciembre de 2004, de forma restringida). Desde mayo de 1995 padecía una tetraplejia. Lo que no había conseguido la kriptonita lo logró la caída de un caballo, que le produjo una fractura de C1-C2. Ya tetrapléjico interpretó personajes con esta discapacidad como en A Step Toward Tomorrow (1996) de Deborah Reinisch y en La ventana de enfrente/ Rear Window (1998), película de televisión dirigida por Jeff Bleckner, remake de La ventana indiscreta/ Rear Window (1954) de Alfred Hitchkock. Christopher Reeve fue un luchador infatigable en la búsqueda de un remedio para su enfermedad. El personal sanitario tiene que agradecérselo, pues el lado más médico de la medicina es conseguir un tratamiento eficaz para un problema de salud. Su vida, en especial sus últimos años, no desentona con las historias contadas en Mar adentro y Million Dollar Baby. Tiene fuerza para convertirse en un guión de cine. Al fin y al cabo, ¿no le gusta a Hollywood recrear a sus protagonistas e incluso premiar a los personajes que los interpretan?


Referencias

  1. Tournier-Lasserve E, Iba-Zizen MT, Romero N, Bousser MG. Autosomal dominant syndrome with strokelike episodes and leukoencephalopathy. Stroke. 1991; 22: 1297-1302.
  2. Tournier-Lasserve E, Joutel A, Melki J, Weissenbach J, Lathrop GM, Chabriat H, et al. Cerebral autosomal dominant arteriopathy with subcortical infarcts and leukoencephalopathy maps to chromosome 19q12. Nature Genetics. 1993; 3: 256 - 259.