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Educación médica: la adicción y el cine (Drogas y juego como búsqueda de la felicidad)

António Pais de Lacerda

UCI Polivalente. Servicio de Medicina Intensiva, Hospital de Santa Maria. Lisboa (Portugal).

Correspondencia: António Pais de Lacerda. UCI Polivalente. Servicio de Medicina Intensiva, Hospital de Santa Maria, 1649-035 Lisboa (Portugal).

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Recibido el 7 de julio de 2005; aceptado el 13 de septiembre de 2005


Resumen:

De origen socioeconómico diverso los estudiantes de Medicina tienen su propia comprensión cultural y sentimiento sobre la diversidad social, pero tienen que estar preparados para enfrentarse a la infinidad de comportamientos humanos sin prejuicios.

Nuestro objetivo fue analizar la utilización, con fines educativos, de escenas de películas comerciales (Trainspotting, Requiem por un Sueño, Leaving Las Vegas, Kids y Rounders) en un curso extra-curricular de un día de duración sobre las “Adicciones”, destinado a alumnos de 4º y 5º curso de la Facultad de Medicina de Lisboa.

Después de discutidas las escenas, hubo una intensa participación de los participantes en las sesiones de enseñanza/aprendizaje, dando la oportunidad de aclarar nociones erróneas y conceptos preconcebidos, intentando “resolver” situaciones de ámbito médico.

La utilización de estas escenas fue considerada como motivadora y útil para promover y explorar una visión más amplia de los problemas sociales y médicos de los adictos. Estas películas son igualmente útiles para desencadenar cambios individuales en la comprensión de lo que “todos los usuarios de drogas o del juego sienten en su interior”.

Palabras clave: educación médica, cine, adicción, heroína, alcoholismo, juego patológico.

* Trabajo presentado en parte en la AMEE Conference 2004, Edinburgh, Septiembre, 2004, en el poster” (3 I 13): Seca P, Lacerda AP: “Teaching/learning behaviour diversity using commercial movies in medicine”.


No podemos huir de nosotros mismos, nuestro destino nos escoge

(Abe Petrovsky en Rounders, 1998, de John Dahl)


Introducción: cinco películas sobre la “adicción” y la vida

Cuando se piensa en la adicción, surgen súbitamente imágenes degradantes, de desesperación, que se asocian a múltiples emociones, generalmente desagradables. Se plantean preguntas sobre lo que es adictivo y sobre la importancia relativa de la sintomatología física y/o psíquica de una dependencia. También se piensa si aparecerán o no síntomas de abstinencia cuando el individuo suspenda súbitamente la actividad adictiva con la que está relacionado quedando abstinente.

Generalmente se dejan a un lado la adicción al alcohol y a la nicotina, porque estas sustancias psicoactivas son aceptadas por las sociedades de los países occidentales. Tampoco se piensa en determinados comportamientos compulsivos, como la adicción al sexo, al juego, al trabajo, o a las compras. En esta última el individuo gasta compulsivamente de manera descontrolada, lo que tiene y lo que no tiene. En todos estos casos existe un único factor en común, independientemente de que exista o no sintomatología de abstinencia, que eventualmente podrá ser resuelta con una medicación adecuada. Lo que verdaderamente es común a las adiciones es la falta de control, la necesidad compulsiva de obtener una sustancia o de realizar una determinada actividad, a pesar de conocerse sus consecuencias, habitualmente consideradas adversas para la salud individual o para la sociedad.

En el momento de la necesidad no importa nada más que la adicción, desaparecen todas las preocupaciones, si es que existieron, se olvidan los riesgos. La fijación en el sexo por el sexo es un buen ejemplo. En Kids, (1995) de Larry Clark, Telly dice: “Cuando eres joven, nada importa demasiado. Cuando encuentras algo que interesa, en ese momento, eso es todo lo que tienes. Cuando por la noche vas a la cama, sueñas con un coño. Cuando te despiertas es lo mismo. (…). A veces la única opción que tienes es meterla. Es sólo eso, follar es lo que adoro. Quítamelo, y me quedo sin nada”.

La consideración de un comportamiento como adictivo depende no solo del sufrimiento individual de quien pasa de un hábito a una situación incontrolable, sino también de su aceptación socio-cultural.

Esta visión de la adicción como una necesidad compulsiva e incontrolable de establecer una relación privilegiada con una determinada sustancia o un comportamiento para suprimir el hambre interior y obtener la saciedad, ayuda a clarificar la naturaleza de las adicciones y a crear una perspectiva de las posibilidades terapéuticas mas allá de la resolución de los síntomas de la “resaca”.

El tratamiento debe restituir al individuo la confianza en sí mismo, para controlar sus necesidades y para alcanzar la felicidad.

De hecho, todos los individuos buscan la felicidad y la paz de espíritu. En el día a día de la vida social, no todo es agradable y sobrevienen cíclicamente momentos de fracaso/vacio, depresión/luto, soledad/incomprensión, miseria/vulnerabilidad, que se intentan superar a través de múltiples mecanismos psicológicos y/o sociales para lograr la propia realización personal.

“¿Jamás tuviste la sensación de que el mundo huyó, dejándote atrás? ¿Jamás tuviste la sensación de estar muy próximo a perder la cabeza? Buscas a la vuelta de cada esquina con la esperanza que ella esté allí. Intentas hacerte el fuerte, fingir que no te importa. Pero no sirve de nada. Tienes que buscar hasta encontrar. O nunca encontrarás la paz.” [En Leaving Las Vegas (1995) de Mike Figgis].

Cualquier situación de adicción va a intentar resolver estos momentos produciendo una modificación del estado de espíritu, creando, de forma ficticia, las nociones de plenitud, compañía, grandeza, paz de espíritu, en fin de felicidad, a través de la relación con un objeto o una acción, las relaciones con el mundo de las personas son demasiado complejas y no originan con tanta facilidad estos objetivos.

Dice Renton, en Trainspotting (1996) de Danny Boyle: “…yo elegí no elegir la vida, yo elegí otra cosa…” ¿…Y las razones…? No hay razones. ¿Quién necesita razones cuando tienes heroína?”

El alcohólico experimenta al beber un cambio total de su humor, aunque sea a primera hora de la mañana, véase, por ejemplo, el cambio completo en la actuación de Ben Sanderson en el banco donde va a sacar dinero, inmediatamente después de la ingestión de una bebida alcohólica (Leaving Las Vegas).

El adicto a la heroína consigue pasar de todo solo con pensar en la recuperación de su serenidad con la introducción de un opiáceo en su cuerpo. En Trainspotting, Mark Renton se mete en un retrete repleto de inmundicia... y le parece que nada en un océano limpio con rocas en el fondo, cuando intenta recuperar su supositorio “reparador” que ha perdido.

El adicto sexual se olvida de todos sus problemas cuando se maravilla en una tienda de artículos pornográficos o se pasea largamente por zonas de prostitución.

El adicto laboral solo se siente estable cuando se queda en su lugar de trabajo a hacer cualquier tipo de tarea, aunque no sea necesaria ese día, a pesar de saber que tiene cosas que resolver en su casa.

Estos diferentes estados de espíritu en un imperio de placer, introducen al adicto en una excitación, saciedad o incluso en un sueño que le proporciona la noción de otra realidad. “… la gente se cree que esto no es más que miseria y desesperación y muerte y toda esa mierda que no hay que olvidar…, pero lo que olvidan es el placer que supone…,…de lo contrario no lo haríamos…,….después de todo no somos gilipollas, ¡joder!, bueno al menos no tan gilipollas”, dice Mark Renton, en Trainspotting (1996), de Danny Boyle.

La excitación (periodo inicial de la ingestión de bebidas alcohólicas, cocaína, éxtasis, juego, seducción sexual) hace al adicto feliz, sentirse repleto de poder. Pero para mantener estos sentimientos será necesario que vuelva al objeto o la situación relacional que los desencadenan, se tornan dependientes.

Cada relación con el elemento de la adicción será sentida por el individuo como un verdadero alivio de la vida real, que le lleva a otra emoción en el sentimiento de la vida.

“Dijiste que te sentiste vivo por primera vez en una mesa de juego. ¿Qué es lo que me das a entender?” comenta Jo, al terminar su relación con Mike, en Rounders (1998) de John Dahl.

Esta emoción también produce saciedad. Esta sensación no es solo consecuencia de un exceso en la alimentación, sino también del consumo de heroína o de alcohol, del juego en las “slot machines” o de la fijación televisiva. En Réquiem por un sueño (2000) de Darren Aronofsky, existe una semejaza entre las escenas sobrepuestas de forma adictivamente repetitiva de consumo de sustancias inyectables o por vía oral y el consumo televisivo. Desaparecen los dolores y todas las preocupaciones,... pero regresan cuando el comportamiento adictivo es interrumpido. En esta fase de desesperación, lo que más importa es volver de nuevo a contactar con la sustancia elegida o con la actividad adictiva, aumentar al límite la actuación del comportamiento del “bien-estar”.

Finalmente el adicto tiene un sentimiento de ser ajeno a todo lo que le rodea, pasa a vivir en dos mundos simultáneamente, se debate, a veces sin darse cuenta del cambio, entre el mundo real y el adictivo (¿cuál de ellos siente que es más real?). Deja de sentir culpa o vergüenza, encuentra leyes especiales para vivir “en el otro lado”, lo que le hace saborear manifiestamente el poder y el control. El jugador compulsivo aprende a observar las reacciones más imperceptibles de los otros jugadores, siente que tiene una inteligencia superior, el resto del mundo puede desmoronarse a su alrededor, como se puede observar en Rounders.

Vivimos en un mundo que realza los placeres inmediatos e individuales, relegando a un plano secundario los valores de la responsabilidad, familiar o comunitaria, y las implicaciones interpersonales y de intervención social. Todas las personas tienen un enorme potencial para establecer relaciones adictivas o de dependencia de una serie de objetivos, acciones, a veces de personas, sobre todo en momentos de ansiedad y/o depresión, con la esperanza de obtener el desahogo necesitado. Todos los individuos pueden encontrar los procesos de seducción que les permitan conseguir una evasión de la realidad, resolviendo, así, momentáneamente sus problemas. El adicto acaba por hacer de “eso” su estilo de vida, perdiendo el control sobre el uso de los objetos y de los acontecimientos y permaneciendo ajeno de la realidad, auto-alimentándose de su adicción, que pasa a ser la razón fundamental de su existencia. Lentamente se vuelve hacia si y se aleja, aislase del resto del mundo. A medida de que la enfermedad de la adicción progresa, pierde las relaciones fundamentales con los demás, que serán, en general, usados, manipulados en función de su dependencia. Harry, en Réquiem por un sueño, dice: “Madre... madre. ¿Por qué tienes que hacer de esto un monstruo de siete cabezas?, Madre? (...) ¿por qué me tienes que hacer sentir tan culpable? (...) ¿qué estás intentando hacer a tu propio hijo... a tu propia sangre? ¿Por qué tienes siempre que jugar conmigo? ¿Ves como siempre me tienes que molestar? (...) ¿Madre? ¿Madre?, ¡por favor, madre! ... Que se joda!”

El hombre siempre ha utilizado diversas sustancias químicas y actividades para modificar sus estados de ánimo, huir de sus conflictos temporales, desafiar a la autoridad, buscar nuevas emociones, aumentar los estímulos y la actividad sexual, o simplemente por puro placer. Los tipos de sustancias y las formas de consumirlas, así como los tipos de actividades adictivas (Internet es un ejemplo de plena actualidad) han variado en el de acuerdo con la disponibilidad de los productos y de las nuevas tecnologías – “Cada pueblo tiene el veneno que merece” afirma Goethe en Fausto.

Aunque el inicio de la relación con un determinado objeto o sustancia psicoactiva es voluntaria, la repetición de esta acción se vuelve involuntaria, produce un “hambre” compulsiva de realizarla constantemente. Esta compulsión se debe a una serie de modificaciones cerebrales, de hecho a ese nivel cada individuo, bajo la influencia genética y del medio ambiente que lo rodea, va comprendiendo y sintiendo los golpes y los dolores, los placeres y las recompensas en los acontecimientos del día a día. En la formación de la adicción la estructura cerebral se altera funcionalmente, se modifican las relaciones bioquímicas, se establecen “avenidas” de interacciones de neurotransmisores que conducen rápidamente a desencadenar los sistemas de recompensa por el placer. Algunos individuos tienen mayor predisposición a quedar aprisionados por esa voluntad de placer, volviéndose rápidamente adictos. Después, todas las pequeñas alteraciones que se producen, desde la escala molecular a las funciones cerebrales más elevadas, se combinan de tal forma que producen la motivación de la compulsión, el comportamiento adictivo surge, de este modo, como una verdadera afectación cerebral. Estos cambios en la regulación cerebral, que justifican la continuación de la relación adictiva, quedan gravados, persisten durante mucho tiempo después de que el individuo haya conseguido superar su adicción, facilitando las recaídas. La función cerebral de recompensa queda comprometida al mismo tiempo que la neurotransmisión del “stress” se exagera. Cualquier estímulo que alcance la afectividad del individuo, o cualquier modificación psicológica “interior” puede, de este modo, constituir un disparo certero, sin margen para otras elecciones, si no hay un apoyo psicológico adecuado, para el reinicio del comportamiento del placer1.

Un antiguo refrán chino afirma que “cuando quieras olvidar todas tus preocupaciones, usa unos zapatos apretados”. De esta forma algunas personas recurren a diversos procedimientos, a pesar de saber que son nocivos, con el propósito de aliviar una existencia monótona, desértica y problemática. “La realidad, dice Irvine Welsh, autor de la novela Trainspotting, en una entrevista, a veces debe mostrarse para existir. La realidad, es que los jóvenes consumen drogas para distanciarse del horror y de la mediocridad de la vida, y esto ¡es terrible! Son muchos jóvenes -y aquí debe centrarse el debate- pensando que una vida llevada a cabo tranquilamente en la sociedad nada tiene que ofrecer”.

“Entonces, ¿por qué lo hice? Podría ofreceros un millón de respuestas, todas falsas. Lo cierto es que soy una mala persona pero eso va a cambiar, yo voy a cambiar, es la última vez que hago algo así, ahora voy a reformarme y dejar esto atrás, ir por el buen camino y elegir la vida. Estoy deseándolo, voy a ser igual que vosotros: el trabajo, la familia, el televisor grande que te cagas, la lavadora, el coche, el equipo de compact disk y el abrelatas eléctrico, buena salud, colesterol bajo, seguro dental, hipoteca, piso piloto, ropa deportiva, traje de marca, bricolaje, tele-concursos, comida basura, niños, paseos por el parque, jornada de 9 a 5, jugar bien al golf, lavar el coche, jerséis elegantes, navidades en familia, planes de pensiones, desgravación fiscal, ir tirando mirando hacia delante hasta el día en que la palmes”, comenta Mark Renton, en Trainspotting (1996), Danny Boyle.

Estamos todavía a tiempo para re-evaluar los puntos de interés de nuestros días, para intentar comprender nuestras adicciones tantas veces inconscientes, para mejorar y estimular nuestras relaciones intrafamiliares e interpersonales, aprendiendo a valorar y a amar cada segundo de la vida.


El cine en la enseñanza médica de las dependencias

Los estudiantes de Medicina, que provienen de los más diversos estratos socio-económicos y culturales, tienen sus propias maneras de comprender, o no, enfrentarse, aceptar o negar, o tan sólo recelar de estos tipos de vivencia social, manteniéndose impregnados con los mas diversos sentimientos e ideologías en cuanto al uso/abuso de sustancias psico-activas o de los comportamientos aditivos más o menos aceptados o tolerados por la sociedad.

Sin embargo la necesidad de tener que tratar con este tipo de pacientes, con sus múltiples comportamientos, obliga a tomar una postura ante las situaciones que se les presenten, necesitando ser comprendidas y tratadas eficazmente con profesionalidad, y sin prejuicios. En este sentido es importante que en las facultades de Medicina exista un espacio curricular donde entre la discusión de los comportamientos de ciertos subgrupos sociales, para una mejor comprensión de todas las problemáticas sociales/ económicas/ médicas/ legales propias de ellos.

El cine, como “espejo de la realidad cotidiana” surge, de esta forma, como un recurso educativo excelente, porque presenta las situaciones como si fuesen vividas por los protagonistas, mimetizando la realidad social, con la ventaja de poder reobservar las escenas las veces que sean necesarias, siendo posible después, su discusión y desarrollo teórico, en el espacio propio de la enseñanza.


Un curso opcional sobre las “dependencias”

Viene siendo nuestro método la utilización algunas escenas de películas comerciales, adecuadamente seleccionadas, para introducir determinados comportamientos sociales en la enseñanza de la Medicina.

Una de estas áreas de esta utilización es la de los comportamientos adictivos. En general sus aspectos humanistas están escasamente abordados, habitualmente sólo se contemplan en su vertiente psicológico-psiquiátrica o en lo relativo a sus complicaciones médicas, concretamente las endocarditis infecciosas, las hepatitis agudas virales, la infección por VIH, los infartos de miocardio, los accidentes vasculares cerebrales en jóvenes, o incluso las disfunciones multi-orgánicas recientemente provocadas por el uso de éxtasis.

Para subsanar este fallo, se organizó, en un ámbito extra-curricular, un curso de un día de duración sobre las “adicciones”, abierto a los estudiantes de 4º y 5º año de la Facultad de Medicina de Lisboa.

Asistieron 35 estudiantes que manifestaron, como su principal preocupación al respecto era la falta de seguridad para enfrentarse con las cuestiones médicas ligadas a las dependencias, en particular con la de la heroína. Es interesante destacar que la dependencia alcohólica, tan deletérea también en los campos sociales y médicos, es poco “sentida” como “problema”, tal vez porque exista una visión social diferente en relación a esta adicción.

Cada sesión del curso tuvo como introducción la proyección de una secuencia de una película comercial. Con ello se pretendió estimular los sentimientos y emociones de los estudiantes, hacerles recordar sus propias experiencias, y ulteriormente poder discutir el modo más correcto de tratar cada situación, considerando los diversos aspectos individuales, sociales y médicos.

Dada la motivación, cada tema fue abordado de forma interactiva, se identificaron los equívocos, se realzaron la gran variedad de conceptos preestablecidos y de nociones erróneas de forma global, y se intentaron simular situaciones clínicas reales. Las películas llevan implícitamente potenciales de tal densidad, dimensión y riqueza, que las convierten en verdaderas vivencias para los alumnos/espectadores, viéndose ellos mismos como si estuvieran en la piel de los protagonistas.

Además de la discusión del fenómeno de las dependencias en general, fueron abordados específicamente: el consumo de opiáceos, la sobredosis, la desintoxicación y el síndrome de abstinencia opiáceo, la clasificación de las sustancias psico-activas utilizadas como drogas, según su efecto sedante, estimulante o modificador de la percepción de los estímulos, modos de consumo y efectos secundarios, las complicaciones médicas del consumo por vía endovenosa; el alcoholismo y la privación alcohólica y otras dependencias: el sexo y el juego compulsivo.

Para ilustrar estos temas se proyectaron escenas de las películas recogidas en la tabla 1.


Tabla 1: Películas útiles en la enseñanza de las dependencias y comportamientos adictivos

Películas (año) Director / guionistas (Comentarios) Tópicos para la discusión
Trainspotting (1996) Danny Boyle/ Irvine Welsh (novela) y John Hodge (Un "film que refleja una generación",muy realista, con una banda sonora apropiada) Causas de las dependencias, vulnerabilidad individual, intoxicación opiácea aguda (sobredosis), estados de abstinencia, desintoxicación SIDA
Réquiem por un sueño (2000) Darren Aronofsky/ Hubert Selby Jr. (novela) y Darren Aronofsky
("Muestra una sensación expresionista de los estados mentales de los adictos", film brutal, honesto y poderoso)
Comportamiento compulsivo, juego, complicaciones del abuso de las drogas, deterioro progresivo de los drogodependientes
Leaving Las Vegas (1995) Mike Figgis/ John O'Brien (novela) y Mike Figgis
(Una experiencia cargada de emociones; film sin juicios de valor)
Depresión y falta de respeto en las vidas de los grandes bebedores de alcohol, efectos adversos de la adicción alcohólica, síndrome de abstinencia alcohólica (delirium tremens), apoyo a los alcohólicos
Kids (1995) Larry Clark/ Larry Clark, Harmony Corine y Jim Lewis
(Una "llamada de atención", una visión realista de una cierta subcultura, peligrosa y seductora de la juventud, de la sociedad contemporánea)
"Conoce algún niño como los de este film?", estilo de comportamiento juvenil: la cultura del sexo y de las drogas ¿Cómo prevenir la transmisión del VIH?, modos de preparar y efectos del cannabis. El síndrome amotivacional
Rounders (1998) John Dahl/ David Levien & Brian Koppelman
(Interesante visión del mundo del juego, en particular del póquer; la mente del jugador y la pérdida de la realidad)
El poder destructivo de la adicción: importancia del juego frente al resto de la vida, la naturaleza de la adicción y las tentativas de racionalización

Evaluación

El aprendizaje global se evaluó con un cuestionario de respuesta múltiple. Para valorar el grado de utilidad de esta metodología educativa (introducción de escenas de películas comerciales, para abordar las situaciones médicas reales, en el contexto de la enseñanza de la Medicina de la adicción) se elaboro un cuestionario, las respuestas de los educadores se presentaron según la escala de opinión2, existiendo espacio para algunas respuestas abiertas. En la tabla 2 aparecen los resultados obtenidos.

Se puede concluir por estos resultados que para la mayoría de los estudiantes la visualización de algunas escenas de películas comerciales, escogidas adecuadamente a los temas tratados, fue considerada como un estímulo para la discusión, cautivando su interés, relevante para su ejercicio profesional, y desencadenante de un proceso de cambio de actitud frente a las dependencias en la sociedad.

Algunos alumnos añadieron además algunas opiniones, que especificaban mejor sus sentimientos y emociones y valoraban aún más este tipo de enseñanza/aprendizaje:

  • Al ver estas escenas aprendí mucho sobre los comportamientos adictivos. Nada de lo que había leído consiguió mostrarme cómo era verdaderamente la realidad.
  • Anteriormente nunca había podido comprender cómo era la adicción.
  • Deberíamos tener más formación basada en escenas de películas, son muy motivadoras, y nuestras emociones facilitan la comprensión de las “diferentes” formas de vivir.
  • Tengo que ver estas películas en su totalidad para aprender a percibir estas vidas perturbadas; siento que me ayudará en mi profesión.
  • Lo que, inicialmente, me parecía insignificante, acabó por llegar a ser tan importante como otros temas médicos.
  • Anteriormente, no quería saber nada sobre los drogadictos, pero, después de esta experiencia, seguramente que soy más comprensivo con ellos, y estaré mucho más atento a sus problemas.

Tabla 2: Evaluación de la enseñanza. Percepciones de los estudiantes sobre la introducción de escenas seleccionadas de películas comerciales en el proceso de enseñanza/aprendizaje (n = 35)

Afirmaciones Media Moda
1 - No me quedaron claros los objetivos de aprendizaje 1.68 2
2 - Los objetivos del curso respondieron a lo que esperaba 4.57 5
3 - Las escenas me motivaron a participar en la discusión 4.37 5
4 - La enseñanza estuvo bien orientada 4.45 4
5 - La enseñanza fue estimulante 4.57 5
6 - La enseñanza se centró en el estudiante (aprendizaje) 4.60 5
7 - La enseñanza es centrada en el profesor (enseñanza) 3.74 3
8 - Las escenas desviaron la atención del objeto del aprendizaje 1.97 2
9 - Permanecí muy interesado durante las sesiones 4.57 5
10 - La visualización alteró completamente mi actitud frente a la drogadicción 4.14 4
11 - La mayoría de las escenas me parecieron relevantes para mi formación como médico 4.57 5
12 - Las escenas fueron irrelevantes para los objetivos de aprendizaje del curso 1.37 1

* Escala de opinión: 1-5, en que: 1 = desacuerdo total y 5 = totalmente de acuerdo


Conclusión

El interés es una fuerza que facilita el enfoque de la comprensión conceptual y el aprendizaje eficaz. Algunas escenas, adecuadamente seleccionadas, de películas comerciales pueden desencadenar el interés y la motivación de los estudiantes y se pueden utilizar como soportes educativos, en particular de la enseñanza médica de situaciones de base en el comportamiento. Las películas son ejemplos del mundo real que ilustran hechos sociales y médicos, siendo especialmente útiles cuando se relacionan con los comportamientos de minorías. El análisis de estos ejemplos vivos aporta a los estudiantes una sensación inmediata de que los conocimientos aprendidos en el curso son relevantes para su futuro como profesionales de la Medicina.

La utilización de escenas de películas fue considerada como motivadora y útil en la promoción y en la exploración de una visión mas amplia de los problemas médicos y sociales de los adictos (concretamente la comprensión de comportamientos aparentemente irracionales durante la abstinencia). Pueden también desencadenar modificaciones de las actitudes personales sobre la comprensión de “lo que las personas sienten por dentro”, frente a la diversidad de los comportamientos humanos, sin conceptos preestablecidos.


Referencias

  1. Rolls ET. The Brain and emotion. Oxford: Oxford University Press; 1999. p. 148-200.
  2. Henerson ME, Morris LL, Fitz-Gibbon CT. How to measure attitudes. 2nd ed. California: Sage Publications Inc.; 1987. p. 84-92.

Agradecimientos

A los doctores, María de la Lastra Iglesias y Eugenio Vargas-Machuca Díaz, colegas españoles en rotación por el Hospital de Santa Maria, en Lisboa, por la traducción al español, no siempre fácil, del original en portugués.