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Desigualdad social. Un viaje por Latinoamérica: Diarios de Motocicleta (2004)

Laura María Moratal Ibáñez1, Alberto J. Carli2 y Beatriz Kennel3

1 Departamento de Salud Pública, 2 Departamento de Humanidades Médicas, 3 Departamento de Salud Mental. Facultad de Medicina. Universidad de Buenos Aires (Argentina).

Correspondencia: Laura María Moratal Ibáñez. Escuela de Salud Pública. Marcelo T. de Alvear 2202. 1121 Ciudad de Buenos Aires (Argentina).

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Recibido el 1 de septiembre de 2005; aceptado el 20 de octubre de 2005


Resumen:

Dos jóvenes, Ernesto Guevara de 23 años, estudiante avanzado de Medicina y Alberto Granado de 29 años, bioquímico, comienzan un viaje por Latinoamérica a través de 5 países. Este recorrido por más de 12.000 kilómetros se inicia en Argentina en diciembre de 1951 y finaliza en Venezuela 8 meses más tarde. La película relata esta historia real, con un guión basado principalmente en los diarios de viaje publicados por los protagonistas. Nos muestra las experiencias de estos jóvenes en su viaje de descubrimiento por la rica y compleja topografía humana y social del continente sudamericano, deteniéndose especialmente en el tiempo que ambos pasan en una leprosería de la Amazonia.

Palabras clave: lepra, asma, medicina social, factores socioeconómicos, desigualdad social.


Ficha técnica

Título: Diarios de Motocicleta
Título original: Diarios de Motocicleta
País: Estados Unidos, Reino Unido, Chile, Argentina, Perú y Francia
Año: 2004
Director: Walter Salles
Música: Gustavo Santaolalla
Guión: José Rivera
Intérpretes: Gael García Bernal, Rodrigo de la Serna, Mía Maestro, Mercedes Morán, Jean Pierre Noher, Jorge Chiarella, Jaime Azócar, Sofia Bertolotto, Ulises Dumont, Facundo Espinosa, Susana Lanteri y Gustavo Pastorini.
Color: color y blanco y negro
Duración: 128 minutos
Género: Drama
Productora: FilmFour, South Fork Pictures, Southfork Pictures, Tu Vas Voir Productions, BD Cine, Inca Films S.A., Sahara Films, Senator Film Produktion GMBH
Premios: Oscar 2004 a al mejor canción (Al otro lado del río). Nominada al Oscar al mejor guión adaptado. Festival de Cine de San Sebastián 2004, premio del público. Festival de Cine de Cannes 2004, premios François Chalais, del Jurado Ecuménico y Técnico. Premios BAFTA 2005, premios Anthony Asquith y a la mejor película en lengua no inglesa.
Sinopsis: El guión de esta película, que narra un viaje real llevado a cabo por dos jóvenes argentinos en la década de los 50, está basado en dos libros escritos por los protagonistas y publicados hace ya varios años: Notas de viaje, de Ernesto Che Guevara y Con el Che por Latinoamérica, de Alberto Granado. El relato ha tratado de responder con seriedad al argumento de estos libros, aunque el guión ha dejado de lado toda connotación política, porque los productores eran conscientes de que el tratamiento de la juventud de este mítico personaje revolucionario del siglo XX, como llegó a ser el Che Guevara, debía ser sumamente cuidadoso.
Por este motivo además de hacer una profunda investigación histórica y de recorrer durante dos años los lugares que ambos transitaron, se entrevistaron con la viuda e hijos del Che y solicitaron la asesoría de Alberto Granado, que aún está vivo y trabajando como bioquímico en Cuba y que con sus 82 años estuvo presente en parte de la filmación, en el estreno de la película y en su presentación en el festival de Cannes. El rodaje de la película duró 84 días, se realizó en 33 escenarios y, salvo excepciones, en los mismos lugares por los que transitaron los protagonistas 50 años antes.


La película

Comienza mostrando la vida placentera del joven Ernesto (Gael García Bernal) en la ciudad de Córdoba en el seno de una acomodada familia burguesa. Es allí donde Alberto (Rodrigo de la Serna), su amigo cordobés de 29 años, le dice que hace mucho había planeado festejar su treinta cumpleaños, realizando un largo viaje por Latinoamérica. Le muestra la ruta en el mapa, cuidadosamente planeada, que los llevaría a través de 12.000 kilómetros (foto 1) y que recorrerán en una vieja motocicleta Norton de 500 c.c., a la que llaman La Poderosa (foto 2).

La familia de Ernesto no estaba muy de acuerdo con este proyecto, dado que preferían que primero terminara sus estudios de Medicina y además les preocupaba que el viaje empeorara el problema asmático que padecía su hijo desde la infancia. Pero éste a pesar de las controversias, decide aceptar la propuesta de su amigo y el 29 de diciembre de 1951 con escasos fondos e insuficiente equipaje abandonan Córdoba con destino a la ciudad balnearia de Miramar, donde veranea Chichina (Mía Maestro), la aristocrática novia de Ernesto.

Después de esta visita, los amigos recorren Argentina durante cuatro semanas, llegan a la hermosa ciudad de Bariloche, cruzan la cordillera hacia el lado chileno y arriban a la ciudad de Temuco, donde tratan de conseguir ayuda para sus problemas con la motocicleta.

A pesar de presentar hasta este momento a un Ernesto siempre tímido y callado, es él quien decide urdir una pequeña treta y hace que un diario publique su llegada como la de dos médicos calificados. Los lugareños al leer esta noticia, les ofrecen comida, vivienda y arreglos mecánicos gratuitos. Esta escena muestra claramente el respeto que ese título despertaba en la gente pobre y sencilla en aquellos tiempos. Desgraciadamente la esposa del hombre que les iba a arreglar la moto pone sus ojos en el apuesto joven, y cuando el marido se da cuenta de este hecho deben alejarse de la ciudad a toda prisa. En esta carrera chocan con una manada de vacas, lo que provoca a La Poderosa un tremendo daño.

El dúo entonces viaja, en la parte trasera de un camión, hasta la ciudad chilena de Los Ángeles para consultar con un mecánico. Mientras esperan el diagnóstico, alguien solicita a Ernesto que examine a una anciana enferma. Él rápidamente acepta y como lleva consigo medicamentos, con ellos puede ayudar a la señora. Cuando regresa escucha las malas noticias, La Poderosa no puede repararse y deben abandonarla. Alberto está desolado, pero Ernesto lo convence para continuar con el viaje y honrar el memorable día de su trigésimo cumpleaños. Hacen dedo para poder ir a Valparaíso y continúan a pie a través del abrasador desierto de Atacama.

Exhaustos y hambrientos, empiezan a compartir la suerte de los trabajadores emigrantes Conocen así a una pareja empobrecida que ha sido despojada de sus tierras a causa de sus ideas políticas y que viaja hacia una mina cercana con la esperanza de encontrar trabajo. Ernesto y Alberto están empezando a conocer una Latinoamérica diferente de la que veían desde la motocicleta, cuando pasaban velozmente por las ciudades.

Continúan su viaje hacia al norte y llegan a las minas de Chuquicamata (foto 3) todavía en territorio chileno. En esa zona está la mina de cobre a cielo abierto más grande del mundo. En aquella época la mina se encontraba en manos de una empresa norteamericana la “Anaconda Copper Mining Co.”, que explotaba a los mineros, pero como estaba muy alejada de los centros urbanos, los trabajadores del lugar no tenían otra opción que soportar la situación para poder subsistir. Algunos incluso recorrían un largo camino, para conseguir trabajo. Una vez allí aguardaban pacientemente, sin comida ni agua, con la esperanza de ser seleccionados por el capataz, y en caso de no serlo, según muestra la película, ni siquiera se les daba agua para beber. Este trato inhumano desespera al joven Ernesto.

Desde allí viajan a Perú llegando a Machu Pichu donde la visión de su increíble arquitectura los asombra. Allí un muchacho, guía del lugar, les muestra las antiguas maravillas del Imperio Inca. Esta es una de la escenas de la película que el director refiere como no planeada. Durante esta parte del rodaje no participan otros actores, los protagonistas se filmaron con las gente del lugar, que simplemente fue captada en su sencillez, en un territorio, donde parece que el tiempo se hubiera detenido.

En Lima conocen al Dr. Hugo Pesce1 (foto 4), médico militante del Partido Comunista y uno de los más importantes investigadores sobre la lepra en Latinoamérica en aquellos tiempos, fundador de un Centro para Leprosos en Huambo. Él mismo les escribe una carta de recomendación para gestionarles una estancia en la leprosería de San Pablo en la Amazonia, donde existía la mayor colonia de leprosos de Latinoamérica.

Inician entonces el viaje en el barco La Cenepa y durante la larga travesía, Ernesto sufre un severo ataque de asma que le obliga a permanecer en cama. Durante la convalecencia aprovecha para escribir su diario.

Cuando llegan a la leprosería de San Pablo en la Amazonia, observan las rígidas normas de cuidado higiénico y conducta de separación que se utilizaban con los enfermos en aquella época, y que las monjas que administraban el lugar severamente imponían. Debía evitarse todo contacto directo con ellos y era imprescindible utilizar guantes en todo momento, inclusive para darles la mano2. Además, los leprosos vivían en una isla separados de los profesionales y sólo eran visitados por ellos durante el día.

Ambos amigos se enfrentan a esta exagerada situación de aislamiento, negándose a aceptarla y disfrutan intimando y conociendo los problemas de los enfermos (foto 5). Se muestran algunas historias de la vida de los leprosos (foto 6) y el trabajo que ambos llevaron a cabo en la leprosería (foto7)

La relación entre ellos y los enfermos comienza a estrecharse tanto, que el día de su 24 cumpleaños, después de la celebración del mismo en una fiesta que organiza el personal lugar, Ernesto decide cruzar a nado el río, para continuar el festejo con los leprosos. Fue una anécdota real y aún es comentada por los enfermos que continúan vivos desde aquella época y recuerdan a los viajeros, la película se encarga de convertirlo en un clímax épico cargado de simbolismo. Lo usa para presentar el impulso y la valentía de ese joven que parte de la Argentina siendo un muchacho tímido y asmático y que tras las experiencias vividas sufre una transformación que lo hace capaz de atreverse, a pesar de su problema, a enfrentar este desafío.

En medio de la noche desobedeciendo las órdenes estrictas de las monjas, imprevistamente se tira al agua. En ambas orillas se reúne la gente; en un lado está su amigo y el resto del personal que insisten para que regrese, dado el peligro de esa acción y del otro la comunidad de enfermos de la leprosería que no alcanza a entender lo que sucede. El acertado manejo visual de la narración desplaza la mirada hacia la otra orilla y la esencia de este relato está excelentemente captada en la canción ganadora del Oscarque reza “Creo que he visto una luz al otro lado del río….” Esta escena resume en forma alegórica, la transformación del personaje en un sujeto comprometido con los sufrimientos de la gente3.

Al día siguiente, él y Alberto parten en una balsa bautizada Mambo-Tango, que es un regalo de los residentes de la colonia (foto 8), de la cual existe una foto de aquella época (foto 9). Pasando por Colombia, finalmente llegan a Venezuela y la distancia que han recorrido ya no puede ser medida en kilómetros, el viaje hacia el corazón desgarrado de Latinoamérica ha despertado en ambos sentimientos muy profundos.

Al final se muestra una escena con Ernesto en la puerta del avión con el que regresaría a Buenos Aires para terminar su carrera de médico y la imagen de su amigo despidiéndolo. En la última toma esta imagen es reemplazada por la real del hoy octogenario Alberto Granado repitiendo medio siglo después, el gesto de la despedida a su amigo. Una aventura que finaliza y otra historia que comienza.

La película termina allí, pero la historia de los protagonistas continúa. Uno, Alberto Granado, retornará a trabajar a la Argentina con renovados propósitos, hasta la llamada de su amigo desde Cuba4 para un proyecto sobre formación de nuevos médicos para la isla. Desde ese día vive en La Habana y es donde ha desarrollado su carrera de biólogo especializándose en biotecnología. Octogenario ya, ha disfrutado de la increíble experiencia de acompañar en algunos tramos la filmación y recorrer luego de 50 años los mismos paisajes junto con los protagonistas (foto 10).

Ernesto volverá a Buenos Aires para cursar sus últimas asignaturas de Medicina (foto 11). Cuatro años más tarde, irá a Méjico y ahí se encontrará con los opositores cubanos y seis años después ya se habrá transformado en el “Comandante Che Guevara”. Su muerte acaecerá en la puna boliviana en el año 1967.

La tercera protagonista de esta historia en la tierra latinoamericana, que le muestra al espectador su belleza y gran riqueza en minerales y tierras fértiles, pero a la cual han ido devastando y sacando sus frutos durante años. Situación que ha ido empeorando aún más la vida de sus habitantes rurales y aumentando las diferencias entre los diferentes grupos sociales como también su posibilidad de acceso a la salud.

La salitreras de Atacama perdieron su poderío frente a la aparición de la sal natural, cerrando definitivamente en 1960 y los pueblos a su alrededor simplemente desaparecieron y la gente que vivía de ese trabajo pasó a sufrir más desarraigo y pobreza.

Las minas de cobre de Chuquicamata ya no están en manos norteamericanas porque en 1971 fueron nacionalizadas, pero aunque la situación de sus trabajadores fue mejorando, los problemas sanitarios aún hoy son muy grandes. El mismo Gobierno ha declarado al área circundante a la fundición de Chuquicamata como una zona de elevada contaminación por anhídrido sulfuroso y partículas y con una alta emisión de arsénico. Mientras se trata de encontrar solución a estos problemas los trabajadores y su familia siguen viviendo en estas condiciones.

La selva amazónica hoy está devastada por la deforestación, se ha vuelto aun más inhóspita y agreste y la lepra se ha enraizado en esa tierra, de la mano de la pobreza y la desigualdad social. Aunque ya hace más de 20 años que se cuenta con tratamiento efectivo no ha sido posible erradicarla totalmente, a pesar de los grandes esfuerzos de la OMS para lograr su sueño de un mundo sin lepra en 1999 o al menos con una prevalencia menor al 1/10.0005. No todos los países pudieron llegar a esta meta y en América aún hoy existen cinco países por encima de ese valor, siendo la zona de la Amazonia en pleno corazón de Latinoamérica la más afectada6 (foto 12).

A pesar de que las estadísticas indiquen de manera global una gran reducción de la enfermedad en los últimos años, las cifras mueren frente al sufrimiento individual de las personas, a las cuales estos avances no llegan a beneficiarlos. Tanto es así, que cuando el rodaje llegó a la leprosería, se encontraban algunos enfermos que estaban viviendo allí desde su adolescencia y que recordaban muy bien a los dos viajeros.

La película trata de soslayar cualquier mensaje político, salvo algunas imágenes sobre un breve discurso de Ernesto el día de su cumpleaños. Principalmente lo que en el filme muestra en todo momento, es la transformación que cualquiera de nosotros podría sufrir de embarcarse en esos increíbles viajes de autodescubrimiento, que incrementan la comprensión sobre la humanidad y sus sufrimientos y nos aportan un conocimiento real de la medicina y de sus aspectos sociales. Esa medicina que está más allá de los libros y cuya realidad siempre termina afirmando la vieja frase de Don José Letamendi: “El médico que sólo sabe de medicina, ni medicina siquiera sabe”7.


Referencias

  1. Neyra Ramírez J. Hugo Pesce: el hombre, el maestro, el amigo En: Neyra Ramírez J, editor. Imágenes históricas de la medicina peruana. Lima: UNMSM, Fondo Editorial; 1997. p. 229-241.
  2. Romero Salazar, A, Parra MC, Moya Hernández C. El Estigma en la Representación Social de la Lepra . Cad. Saúde Pública. [serie en Internet]. 1995 Oct./Dic. [citado 19 Oct 2005]; 11(4) [alrededor de 7 p.] Disponible en este elace
  3. Duno-Gottberg L. Notas sobre “Los Diarios de Motocicleta” o las travesías de un Che globalizado. Revista Latina de Comunicación Social [serie en Internet]. 2005 enero a junio [citado 23 Sep 2005]; numero 59. [6 p.]. Disponible en: este enlace
  4. Roca Goderich, J R. Instauración de la docencia médica en Santiago de Cuba. MEDISAN [conferencia en línea] 2002 [citado 23 sep 2005]. 6(4): [alrededor de 7 p.] Disponible en este enlace
  5. González Ochoa CE, Abreu A. Vigilancia de la lepra en situaciones de baja prevalencia. Rev Panam Salud Publica. [serie en Internet]. 2001 Feb. [citado 19 Oct 2005]; 9(2) [alrededor de 7 p.] Disponible en: este enlace
  6. Pagina lepra OPS [base de datos en Internet]. Washington, D.C. Organización Panamericana de la salud [citado 23 sep 2005]. Situación de la lepra en la Región de las Américas: [3 p.] Disponible en: este enlace
  7. Delgado García G. La formación humanista y médica del doctor Ernesto “Che” Guevara: sus aportes al desarrollo médico social de Cuba. Cuadernos de Historia de la Salud Pública [serie en Internet]. 2004 [citado 23 sep 2005]; número 95: [alrededor de 3 p.]. Disponible en: este enlace

Foto 1: Alberto mostrándole a Ernesto en el mapa el recorrido del viaje que ha planeado

Foto 2: Alberto y Ernesto viajando en la moto "La Poderosa"

Foto 3: mineros de la mina de Chuquicamata

Foto 4: Ernesto y el Dr. Pesce

Foto 5: Ernesto conversando con un enfermo leproso

Foto 6: enferma de la leprosería

Foto 7: Ernesto trabajando en la leprosería

Foto 8: Alberto y Ernesto en la balsa Mambo-Tango

Foto 9: foto real de Ernesto y Alberto en la balsa Mambo-Tango

Foto 10: los protagonistas junto con Alberto Granados paseando en moto

Foto 11: foto de Ernesto Guevara cuando era joven

Foto 12: mapa de la OPS sobre las prevalencia de la lepra en América