“Biopics”* de médicos: de la realidad al celuloide

José Elías García Sánchez y Enrique García Sánchez

Departamento de Medicina Preventiva, Salud Pública y Microbiología Médica. Facultad de Medicina.

Universidad de Salamanca (España).

Correspondencia: José Elías García Sánchez. Facultad de Medicina. Alfonso X El Sabio s/n. 37007 Salamanca (España).

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Recibido el 28 de enero de 2006; aceptado el 22 de abril de 2006

* Biopic del inglés biographical pictures


En el presente número, Moratal Ibáñez y colaboradores1, analizan la película Casas de fuego (1995), de Juan Bautista Stagnaro. El argumento de esta cinta se centra en la vida del médico argentino Salvador Mazza (1886-1946), cuyas aportaciones fueron esenciales en el esclarecimiento del mecanismo de acción de Trypanosoma cruzi en la enfermedad de Chagas. La publicación de este artículo da pie para abordar la presencia de médicos reales como protagonistas de filmes.

El cine busca sus argumentos en diversos personajes y situaciones que puedan despertar el interés del público dentro de las cuales se encuentran, con relativa frecuencia, la vida y actividad profesional de los médicos. Desde los comienzos del cine, una multitud de médicos de las más diversas especialidades y actividades profesionales han pasado por las pantallas protagonizando filmes de todos los géneros. Hay películas, como es obvio, en la que los protagonistas son médicos reales mientras que en otras, la mayoría, son fruto de la ficción. El primer caso entra de lleno en el cine biográfico, que es el que se analiza a propósito de Casas de fuego, aunque no es la primera vez que en esta revista se ha analizado la vida real de otros médicos2.

Por motivos fácilmente comprensibles los médicos reales llevados al cine son personajes positivos, personas que han hecho bien a sus pacientes e incluso a la humanidad y por ello han alcanzado la fama. En este sentido hay un contraste con los médicos de ficción que en ocasiones son personajes malévolos, como el Doctor Mabuse y el Doctor Moreau, ambos llevados varias veces a la gran pantalla procedentes de las novelas de Norbert Jacques y H.G. Wells respectivamente.

Las películas biográficas o “biopics” se basan en la historia, pero no siempre todos los hechos que narran tienen una alta fidelidad histórica como en el caso de las novelas biográficas.

Diversos motivos justifican la falta de fidelidad histórica: políticos, como es el caso de películas alemanas rodadas durante el nazismo y en las que se ensalzaban valores propugnados por el nacionalsocialismo en detrimento de la realidad; desconocimiento de ciertos pasajes de la vida del protagonista, que deben ser suplidos con ficciones más o menos acertadas o simplemente por motivos cinematográficos, el cine es un arte creativo de consumo que debe buscar los recursos necesarios para que sus obras lleguen al espectador y no le importa incluso falsificar datos históricos. En ocasiones, la falta de fiabilidad no es atribuible directamente al guión cinematográfico sino a la novela en la que se basa la película.

En una búsqueda de películas biográficas sobre médicos sorprende que su número no sea superior y se echa en falta el protagonismo de profesionales, cuyas aportaciones han sido fundamentales para la salud de la humanidad. El número de películas se incrementaría algo incluyendo cortos, documentales y series de televisión, pero ello no entra dentro de los objetivos de este comentario3, 4.

Entre las razones que se pueden aducir para explicar esta escasez de “biopics” sobre médicos se encuentra el que de la vida de algunos médicos famosos sólo se conoce su quehacer profesional y se ignoran otros motivos de interés, anécdotas, vida amorosa, etc., que siempre busca el cine y que hacen factible la realización de un guión cinematográfico. Una vida personal anodina, una gran discreción en la vida privada o la lejanía en el tiempo explican este desconocimiento. Por contra, la biografía de algunos médicos se ha considerado tan atractiva, por diversos motivos, que ha sido llevada al cine en varias ocasiones, como ha ocurrido con la del doctor Albert Schweitzer (1875-1965), el médico y misionero francés ganador del premio Nobel de la Paz, en 1952 [Il est minuit, docteur Schweitzer de André Haguet], 1990 [Albert Schweitzer/ Schweitzer de Gray Hofmeyr] y 1995 [Le Grand blanc de Lambaréné], y con la del doctor Ignaz Philipp Semmelweis (1818-1865), el médico húngaro padre de la profilaxis antinfecciosa, en 1940 [Semmelweis de André de Tóth], 1952 [Semmelweis de Frigyes Bán] y 1980 [Semmelweis de Gianfranco Bettetini].

Otro aspecto a considerar es la “fama”, el “impacto”, que puede ser grande dentro del mundo profesional y no en el gran público. Así, muchos “biopics” sobre médicos han sido realizados básicamente para consumo interno del país al que pertenece el facultativo en cuestión. Dentro de esta categoría se encuentran la mayoría de las películas biográficas sobre médicos. En Alemania se pueden citar Roberto Koch, el vencedor de la muerte/ Robert Koch (1939) de Hans Steinhoff, sobre Robert Koch (1843-1910) el fundador de la microbiología médica y premio Nobel en Fisiología y Medicina, Paracelsus (1943), de Georg Wilhelm Pabst, sobre el renacentista Paracelso (Theophrastus Phillippus Aureolus Bombastus von Hohenheim) (1493-1541), ambas pertenecientes al cine propagandístico nazi y Robert Mayer - der Arzt aus Heilbronn (1955), de Helmut Spieß, sobre el médico y físico Julius Robert von Mayer (1814-1878). En Canadá destaca, Bethune (1977), de Eric Hill, sobre el cirujano Norman Bethune (1890-1939). En España sobresale Salto a la gloria (1959), de León Klimovsky, sobre el histólogo y premio Nobel en Fisiología y Medicina Santiago Ramón y Cajal (1852-1934) y la hispano-venezolana Camino de la verdad (1968), de Agustín Navarro, sobre el médico venezolano José Gregorio Hernández (1864-1919). En Francia debe señalarse Docteur Laennec (1949), de Maurice Cloche, sobre René Théophile Hyacinthe Laennec (1781-1826), el descubridor del fonendoscopio, la previamente citada Il est minuit, docteur Schweitzer (1952), de André Haguet, sobre Albert Schweitzer. En Gabón, en coproducción con Camerún y Francia, destaca Le Grand blanc de Lambaréné (1995), de Bassek Ba Kobhio, sobre Albert Schweitzer que creó un hospital en Lambaréné (Gabón). Además es obligado citar en Hungría Semmelweis (1940), de André de Tóth y Semmelweis (1952) de Frigyes Bán, en Polonia Korczak (1990), de Andrzej Wajda, sobre Janusz Korczak (Henrik Goldszmit) (1878-1942), médico, educador y defensor de los niños a los que acompañó incluso hasta la muerte en el campo de exterminio nazi de Treblinka, en la Unión Soviética Akademik Ivan Pavlov (1949), de Grigori Roshal, sobre el fisiólogo Ivan Pavlov (1849-1936) y Avitsenna (1956), de Kamil Yarmatov, sobre el médico y filósofo Abu Ali ibn Sina (Avicena) (980- 1037) que nació en lo que ahora es Uzbekistán, república que estuvo incluida en la antigua URSS y Pirogov (1947), de Grigori Kozintsev, sobre el cirujano Nikolay Ivanovich Pirogov (1810-1881) que participó en la guerra de Crimea, su vida fue llevada de nuevo al cine en 1969 y en esta fecha a la pequeña pantalla.

Un capítulo aparte lo constituyen las películas norteamericanas porque en Hollywood se conjuga el negocio con el arte y la industria “hollywoodiense” busca, por tanto, una gran difusión comercial para sus productos que determine una elevada recaudación. En este apartado se incluyen El prisionero del odio/ The Prisoner of Shark Island (1936), de John Ford y The Ordeal of Dr. Mudd, de Paul Wendkos (1980), sobre el Doctor Samuel Mudd (1833-1883) que fue injustamente implicado en la trama del asesinato del presidente Lincoln; Yellow Jack (1938), de George B. Seitz, sobres los doctores Walter Reed (1851-1902), James Carroll (1854-1907), Jesse W. Lazear (1866-1900) y Carlos J. Finlay (1833-1915) y la trasmisión de la fiebre amarilla por el mosquito Aedes; Dr. Ehrlich’s Magic Bullet (1940), de William Dieterle, sobre Paul Ehrlich (1854-1915), el creador de la quimioterapia premio Nobel en Fisiología y Medicina; Por el valle de las sombras/ The Story of Dr. Wassell (1944), de Cecil B. DeMille, sobre el doctor Corydon Wassell (1884-1958) médico y héroe de la Marina americana durante la Segunda Guerra Mundial; Freud, pasión secreta/ Freud (1962), de John Huston, sobre el doctor Sigmund Freud (1856-1939), el austriaco, fundador del psicoanálisis; la mencionada Albert Schweitzer/ Schweitzer (1990), de Gray Hofmeyr, y El balneario de Battle Creek/ The Road to Wellville (1994), de Alan Parker, sobre el doctor John Harvey Kellogg (1852-1943), creador, entre otras cosas, de los cereales Kellogg y del balneario de Battle Creek. Producciones no americanas que han tenido amplia difusión son la alemana Un rey sin corona/ Herrscher ohne Krone (1957) sobre el médico de origen alemán Johann Friedrich Struensee (1737-1772) que fue ministro de Dinamarca y amante de su reina; la canadiense Bethune: The Making of a Hero (1990), de Phillip Borsos; la francesa El pequeño salvaje/ L’ enfant sauvage (1970), de François Truffaut sobre el doctor Jean Itard (1774-1838) y la coproducción franco-británico-germano-rumana Nostradamus (1994), de Roger Christian, sobre Michel de Nostradamus (1503-1566), famoso por sus profecías.

Un tanto atípicas son producciones de aparente consumo interno y cuyos protagonistas son médicos de otras nacionalidades como la mejicana Nostradamus (1937), de Juan Bustillo Oro y Antonio Helú, la italiana Semmelweis (1980), de Gianfranco Bettetini y la china Baiqiuen dai fu (1964), de Zheng Gao y Shutian Li, en esta última hay un claro homenaje a su protagonista, el doctor Bethune, que participó perdiendo su vida al lado de los chinos en la guerra que mantuvieron con el Japón.

Un último grupo de cintas son las basadas en ciertas experiencias de profesionales que aún permanecen vivos y que han sido noveladas como es el caso de Despertares/ Awakenings (1990), de Penny Marshall. Esta película se basa en la novela homónima del médico británico Oliver Sacks (1933) que recoge sus experiencias en el tratamiento de la encefalitis letárgica con L-dopa, sin embargo el protagonista en el filme toma el nombre de Malcolm Sayer. Algo similar ocurre con Patch Adams (1998), de Tom Shadyac, comedia dramática basada en una historia real y en el libro Gesundheit: Good Health Is a Laughing Matter, de Maureen Mylander y Patch Adams. En En el filo de la duda/ And the Band Played On (1993) se narra el comienzo de la pandemia del SIDA y aparecen los archifamosos doctores Luc Montagnier (1932) y Robert Gallo (1937) y la polémica sobre la paternidad del VIH.

El médico en muchos casos no ejerce su profesión en solitario, lo hace con otros colegas, por eso en algunas “biopics” aparecen personajes tan famosos en la vida real como los protagonistas, recuérdense sino a Robert Koch y Emil von Bering en el caso de Dr. Ehrlich’s Magic Bullet (1940).

La medicina le debe mucho a profesionales que no han sido médicos, la vida de algunos de ellos han sido llevada al cine como es el caso de Louis Pasteur (1822-1895), el químico fundador de la microbiología [Pasteur (1935), de Sacha Guitry y Fernand Rivers y La tragedia de Louis Pasteur/ The Story of Louis Pasteur (1935), de William Dieterle], William Thomas Green Morton (1819-1868), el odontólogo introductor del éter en la anestesia [El gran momento/ The Great Moment (1944)], Wilhelm Conrad Röntgen (1845-1923), el descubridor de los rayos X [El corazón debe callar/ Das herz muß schweigen (1944), de Gustav Ucicky], James Watson (1928) y Francis Crick (1916-2004), los descubridores de la estructura del ADN [ Life Story/ The Race for the Double Helix Life Story (1987), de Mick Jackson] y Alfred Charles Kinsey (1894-1956), el biólogo americano revolucionó la sexualidad humana con sus obras Sexual Behavior in the Human Male (1948) y Sexual Behavior in the Human Female (1953) [Kinsey (2004), de Bill Condon].

En resumen, a pesar de los aspectos generalmente positivos sobre la población de la profesión médica no hay demasiadas películas biográficas sobre médicos y lo peor es que muchas son difíciles de localizar y visualizar. Por estas razones, bienvenida sea Casas de fuego, con sus luces y sus sombras y sirvan estas líneas de homenaje a Salvador Mazza en el año que se conmemoran sesenta años desde su muerte.


Referencias

  1. Moratal Ibáñez L M, Carli A J, Kennel B. Mal de Chagas. La enfermedad de la pobreza, Casas de fuego (1995). Rev Med Cine [serie en internet]. 2006 [citado 14 enero 2006]; 2: 66-73 [8 p.] Disponible en: pdf
  2. Carrascal Marino E. De "este país no tiene arreglo" a... Salto a la gloria (1959). Rev Med Cine [serie en internet]. 2005 [citado 14 enero 2006]; 1: 36-41: [6 p.] Disponible en: pdf
  3. The Internet movie database [base de datos en Internet]. Disponible en: este artículo
  4. All Movie Guide. [base de datos en Internet]. Disponible en: este artículo