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La amenaza de la plagas: Pánico en las calles (1950)

Florencia Carabias Martín

Facultad de Medicina. Universidad de Salamanca (España).

Correspondencia: Florencia Carabias Martín. Facultad de Medicina. Alfonso X El Sabio s/n. 37007 Salamanca (España).

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Recibido el 28 de mayo de 2006; aceptado el 29 de junio de 2006


Resumen:

Pánico en las calles es una excelente realización de Elia Kazan, que recoge el temor de un médico ante la aparición de un sujeto asesinado, que padecía de peste neumónica, por la gravedad y la facilidad de difusión de esta enfermedad. Su bien estructurado guión muestra, en forma de thriller, la necesidad que tiene el protagonista de encontrar inmediatamente a todas las personas que contactaron con el fallecido para organizar las medidas necesarias que permitieran atajar la aparición de un brote de una enfermedad aún temible a pesar de la introducción del tratamiento antibiótico. Estas medidas incluyen algunas que aun están de plena actualidad como son el tratamiento de los pacientes, la quimioprofilaxis y el aislamiento.

Palabras clave: peste neumónica, epidemiología, profilaxis, estreptomicina, suero antipestoso, Yersinia pestis, adaptación cinematográfica.


El número de películas en las que la peste forma parte de sus guiones es elevado. Muchas de ellas transcurren en momentos y lugares en los que esta enfermedad azotó violentamente a la humanidad y por eso no es de extrañar que su peso argumental pueda ser importante. En la mayor parte de estas cintas la forma clínica presentada es la bubónica, siendo escasas las que se centran en la forma neumónica1. En esta revista se han publicado artículos sobre películas en las que la peste bubónica juega un papel preponderante, pero no la neumónica2, 3. Pánico en las calles/ Panic in the Streets (1950), de Elia Kazan, tiene varios aspectos que la hacen atractiva para ser analizada desde un punto de vista médico, está ambientada a mediados del siglo pasado, es decir fuera de los períodos pandémicos de la enfermedad y es un thriller en el que la peste neumónica es el “leit motiv”.

La peste es una enfermedad infecciosa grave con una elevada mortalidad directa, circunstancias que son particularmente relevantes en su forma neumónica que además tiene la particularidad de transmitirse por vía respiratoria. Estos hechos, alta mortalidad y transmisión respiratoria, han hecho que la Yersinia pestis, su agente causal, sea uno de los microorganismos susceptible de ser utilizado como arma biológica (organismo de categoría A) y que la peste esté de actualidad en el campo de la medicina no sólo por esta razón, sino también por su capacidad de reemergencia. Estas circunstancias revalúan aun más, si cabe, un análisis de Pánico en las calles desde una perspectiva sanitaria.


Ficha técnica

Título: Pánico en las calles
Título original: Panic in the Streets
País: Estados Unidos
Año:1950
Director: Elia Kazan
Música: Alfred Newman
Guión: adaptación de Richard Murphy y Daniel Fuchs de las historias Quarantine y Some Like 'em Cold de Edward Anhalt y Edna Anhalt.
Intérpretes: Richard Widmark, Jack Palance, Paul Douglas, Barbara Bel Geddes, Zero Mostel, Tommy Cook, Emile Meyer y H.T. Tsiang.
Color: Blanco y Negro
Duración: 96 minutos
Género: thriller, cine negro
Productora: 20th Century Fox
Sinopsis: Tras una partida de cartas entre individuos de los bajos fondos, el ganador es asesinado. El asunto entra en el campo sanitario cuando su autopsia pone de manifiesto que sufría peste neumónica. La labor de la Policía se pone al servicio de la salud pública con el fin de encontrar rápidamente las personas que estuvieron en contacto con el fallecido y así evitar la aparición de una epidemia.
Premios: Oscar (1950) al mejor argumento (Edward Anhalt y Edna Anhalt).


La película

La acción transcurre en Nueva Orleáns (Luisiana) a finales de los años 40. Todo comienza una noche en las cercanías del puerto. Varios individuos juegan una partida de cartas, entre ellos Blackie (Jack Palance), sus dos compinches y el primo de uno de ellos, Kochak (Lewis Charles), un marinero que ha entrado ilegalmente en Estados Unidos (foto 1). Este último se siente muy enfermo y se retira cuando va ganando. El problema es que Blackie no está de acuerdo y lo acaba matando para recuperar su dinero. Cuando su cadáver llega al depósito forense, la autopsia desvela que tenía firmada su sentencia de muerte de antemano y por un asesino mucho más cruel: “la peste neumónica”.

El técnico (medical examiner technician) que realiza la necropsia, sospecha que el fallecido sufría una grave enfermedad y avisa inmediatamente al médico responsable del Servicio de Sanidad Pública (U.S. Public Health Service), el capitán Clinton Reed (Richard Widmark) (foto 2). Éste, a la vista de las pruebas presentadas, no tiene ninguna duda acerca de la naturaleza de la enfermedad, peste neumónica, y consciente de la gravedad del peligro al que se halla expuesta la ciudad comienza una carrera frenética para controlarla y evitar que aparezca un brote epidémico. En primer lugar manda incinerar el cadáver, quemar o esterilizar todo aquello que estuvo en contacto con él, y una profilaxis para todo el personal a base de “suero y estreptomicina”. A continuación se reúne con las autoridades de la ciudad para hacerles comprender la gravedad de la situación y la necesidad de localizar a todas las personas que hayan tenido algún contacto con el fallecido. Se debe averiguar quién era el muerto, cuál su procedencia y quiénes son las personas que estuvieron en contacto con él antes de ser asesinado, para proceder a su “tratamiento preventivo”, su aislamiento y control, evitando que el mal se propague.

Para ello, y con ayuda de un duro capitán de Policía, Tom Warren (Paul Douglas) (foto 3), remueve y pone en jaque a toda la delincuencia de la ciudad y a la gente del puerto. La investigación empieza a dar sus frutos cuando descubren que el asesinado era un marinero de origen armenio que había llegado a la ciudad a bordo de un barco, al que lógicamente inspeccionan, y a cuya tripulación “tratan preventivamente” y ponen en cuarentena. A partir del conocimiento de la entidad del fallecido, el ritmo de la búsqueda se intensifica, es necesario dar con el asesino, sus compinches y el resto de personas que han estado en contacto con él durante el breve espacio de tiempo que permaneció en tierra, y evitar el brote epidémico.

Paralelamente Blackie sospecha que el muerto había traído consigo alguna mercancía valiosa y que ése es el motivo de la intensa búsqueda policial. Por ello y creyendo que el primo del fallecido le oculta esa información intenta sonsacársela con el fin de hacerse con el “botín”, sin sospechar su naturaleza mortal. La peste neumónica, que es un enemigo aún más eficaz que la Policía, afecta al pariente del asesinado y proporciona pistas a los agentes de la ley que permiten localizar a Blackie y al último elemento de su banda que finalmente son detenidos.

La película termina con la feliz reunión del doctor con su abnegada familia, que comprende sus ausencias y la importancia de la labor que realiza.


La peste

El agente causante de la peste es Yersinia pestis. Esta bacteria infecta a roedores salvajes, que constituyen su reservorio y que se contagian entre sí a través de la picadura de las pulgas que los parasitan o al ingerir animales infectados. El hombre se contagia habitualmente a partir de sus roedores más próximos, las ratas, por medio de la picadura de la pulga de estos múridos, Xenopsylla cheopis. La transmisión respiratoria es más rara y se produce por los aerosoles generados fundamentalmente por pacientes con peste neumónica y más infrecuentemente por gatos enfermos. La infección también se puede adquirir al manejar animales muertos por la enfermedad o por aerosoles generados en laboratorios. Tras la inoculación cutánea, Yersinia pestis migra a los ganglios linfáticos cuya afectación determina la aparición de adenopatías o bubones a partir de ellos desencadena una bacteriemia, es una infección septicémica grave que puede afectar a otros órganos, como los pulmones (peste neumónica secundaria) o meninges.

La peste bubónica tiene un período de incubación de 2 a 6 días y aparece bruscamente. Cursa con afectación del estado general, fiebre, escalofríos y cefalea, simultáneamente o poco después aparecen adenopatías hipertróficas muy dolorosas en las zonas del drenaje linfático de la inoculación. Aproximadamente en el 25% de los pacientes se encuentran escaras de inoculación. El cuadro evoluciona a sepsis, sepsis grave e incluso shock séptico. Sin tratamiento, la mortalidad es elevada. Existen otras formas clínicas como son la septicémica primaria, sin forma bubónica previa, y la meníngea.

La peste neumónica es consecuencia de diseminación hematógena que se produce en el curso de una peste bubónica (peste neumónica secundaria) o del contagio directo a partir de infectados que presentan esta forma clínica (peste neumónica primaria). Presenta un período de incubación muy corto, de 1 a 3 días. Se trata de una neumonía fulminante con una mortalidad del 100% sin tratamiento. Es altamente contagiosa y los pacientes deben estar en aislamiento estricto, al menos hasta dos días después del tratamiento.

El tratamiento se inicia ante la sospecha clínica, tras realizar las tomas para estudio microbiológico con estreptomicina o gentamicina, son alternativas la doxiciclina y el cloranfenicol. La quimioprofilaxis de los contactos se hace con doxiciclina o ciprofloxacino4, 5.


La peste en Pánico en las calles

La enfermedad.

La película está bien documentada respecto a la peste neumónica como enfermedad infecciosa y a lo que supone como problema de salud pública.

La forma clínica que muestra es la neumónica primaria. Sus manifestaciones, afectación del estado general, fiebre, escalofríos, malestar, dolor de cabeza, sed, taquicardia y afectación pulmonar severa, están magistralmente recreadas en las tres víctimas de la enfermedad que aparecen, el asesinado y dos personas a las que les transmitió la enfermedad, su primo (foto 4) y la dueña de un restaurante griego. Se resalta que es una enfermedad que sin tratamiento tiene una mortalidad del 100% y de transmisión respiratoria, lo que supone una rápida y fácil extensión.

El técnico sospecha la enfermedad y el doctor Reed no tiene duda cuando observa las preparaciones tisulares y del esputo al microscopio. Por cierto, comenta que en el esputo la bacteria se encuentra en cultivo puro.

Por otro lado, el plazo de 48 horas que marca el doctor Reed para localizar y tratar los casos se apoya en el corto período de incubación de la peste neumónica, 2-3 días, y en su extrema gravedad, causa la muerte en 2 a 6 días.

También está bien planteada la prevención, quimioprofilaxis (hoy se emplea doxiclina y ciprofloxacino no estreptomicina) de los contactos, incineración del cadáver y materiales con los que tuvo relación el fallecido, esterilización de los que deban conservarse, uso de aislamiento de los casos y contactos, cuarentena del barco y empleo de mascarillas en una ocasión (foto 5). El doctor Reed señala el tiempo de aislamiento cuando le comenta a un policía que si no se somete a las medidas de profilaxis deberá estar aislado 10 días. Hoy no se emplea la seroterapia o la seroprofilaxis con suero antipestoso que se muestra en ésta y otras películas2, 3.

Ante el riesgo de que Nueva Orleáns se vea afectada por una epidemia tan grave, la cuestión trasciende del ámbito médico-clínico y pasa a ser un problema de salud pública, por eso el doctor del Servicio de Sanidad Pública plantea el problema ante las autoridades para que éstas sean conscientes del riesgo que corre la población.

Por cierto, Nueva Orleáns es una ciudad portuaria, este tipo de localidades son por las que la peste bubónica suele introducirse gracias a las ratas infectadas, que viajan en los barcos y así lo menciona el protagonista de la cinta (foto 6).

Por último destacar que los ecos de la gran epidemia, la peste negra que asoló Europa durante el siglo XIV y que supuso la muerte de casi un tercio de la población europea, y el hecho de que los efectos de esta enfermedad hayan sido siempre tan devastadores debido a la rapidez de su propagación y falta de cura hasta el siglo XX, hacen que con sólo nombrar la palabra “peste” el miedo y el pánico se apoderen de los presentes como sucede cuando el médico lo anuncia al comité de crisis o cuando la nombra ante la tripulación durante la inspección del barco.

La estreptomicina ayuda a situar la acción entre 1948 y 1950 ya que la primera fecha marca el inicio de la introducción de este antibiótico en el tratamiento de la peste4 y la segunda el estreno de la película.

Pánico en las calles recuerda al espectador y al personal sanitario que la peste no es una amenaza de antaño, sino una espada de Damocles que la humanidad tiene sobre su cuello. El siglo XX estuvo plagado de casos de peste y no sólo en países del tercer mundo sino en desarrollados como Estados Unidos, de lo que se extraña la mujer del protagonista.

El médico del Servicio de Sanidad Pública. Ante las pruebas evidentes de que el marinero ha muerto de peste neumónica, el médico del Servicio de Sanidad decide que la gravedad del problema hace imprescindible una actuación inmediata y desde dos frentes:

- Sanitario: Medidas médicas e higiénico-sanitarias como la incineración del cadáver y materiales que han estado en contacto con él o su esterilización e instauración de quimio y seroprofilaxis para todos aquellos que han estado expuestos: policías, profesionales del centro forense, un informador y la tripulación del barco (foto 7). Y la parte más complicada y fundamental en el proceso preventivo para proteger a toda la población, localizar el origen de la enfermedad y detectar los posibles casos, que hayan aparecido para proceder a su tratamiento y aislamiento para evitar la propagación de la enfermedad.

- Social: el médico se reúne con el comité de crisis de la ciudad, alcalde, Policía, y otros agentes sociales. La epidemia es un problema que afecta a la comunidad, es la comunidad la que está expuesta al riesgo de enfermar y es por tanto, un problema de salud comunitaria que debe ser abordado desde un punto de vista global. En este punto, el experto debe enfrentarse no sólo a la enfermedad, sino que además tiene que hacer frente a las reticencias y desconocimiento que muestran estos agentes sociales ante el peligro inminente (muerte en 48 horas de un paciente no tratado) y la gravedad del problema (rapidez de propagación por la facilidad del contagio). Si al principio se muestran reticentes, la realidad de los hechos se impone y acabarán colaborando, e incluso el duro comisario de Policía acabará siendo su mejor aliado en su cruzada contra la epidemia.

Del análisis de la actuación del doctor del Servicio de Sanidad en estos dos frentes, podemos decir que actúa como epidemiólogo y como un especialista en medicina preventiva, enfrentándose a la posible epidemia de peste neumónica de una forma global.


Otras cuestiones en torno a la película.

La película plantea también cómo y cuándo se debe informar en este tipo de situaciones: cómo informar sin generar alarma social, cuál es o debe ser el papel de la prensa, hasta qué punto se debe mantener la reserva por parte de los profesionales. El doctor Reed quiere a toda costa que se mantenga el ocultamiento de la noticia para evitar la huida masiva de la población y la extensión de la enfermedad. En esa línea colabora el capitán de Policía, deteniendo a un cazanoticias que invoca el derecho a la información (foto 8), derecho que es reconocido por el alcalde. La verdad es que durante el tiempo en el que está retenido el periodista con la connivencia de las autoridades se resuelve el caso. La tendencia actual consiste en proporcionar información adecuada, veraz y en el tiempo sobre las cuestiones de salud pública (ej. gripe aviaria) intentando alejar el alarmismo, pero también la ignorancia infantil, de la sociedad.

También es de destacar la reflexión que hace el doctor Reed cuando se reúne con las autoridades una noche en que la situación es crítica, y les advierte del peligro de que la epidemia se disemine no sólo por la ciudad, sino por todo el país y fuera de él, ya que en pocas horas se pueden recorrer grandes distancias. Ésta es una certeza cada vez mayor en un mundo global en que las enfermedades también lo son.

Resulta inevitable una referencia a La Peste de Albert Camus, novela que también ha sido llevada al cine [La peste/La plague (1993) de Luis Puenzo]3. En la película de Elia Kazan se encuentran dos elementos fundamentales de la novela de Camus, una ciudad frente a una epidemia de peste y un médico que se enfrenta a ella. Pero el desarrollo y la resolución de la trama argumental son distintos. Tanto en la novela como en su adaptación cinematográfica la epidemia afecta lenta y progresivamente a los habitantes de la ciudad de Orán, que conforme avanza la enfermedad física, sufrirán una especie de enfermedad psicológica derivada de las consecuencias de la epidemia, y que les llevará desde pensar que “no pasa nada”, al aislamiento, el miedo, la depresión, la soledad, etc., que hacen que una auténtica peste azote su espíritu, y les haga plantearse, cuestiones fundamentales de la existencia. Cuando la epidemia remite, todo vuelve a la normalidad, pero sus habitantes no volverán a ser los mismos, la enfermedad les ha transformado. El médico también se enfrenta a la enfermedad y de una forma altruista, pero también le afectará la enfermedad del espíritu y se planteará el valor del hombre por si mismo desde la situación que está viviendo. Es por tanto una reflexión sobre el hombre utilizando una epidemia de peste para llevarlo al abismo y analizar el “antes” y el “después”.

En la película, la amenaza se cierne sobre la urbe, pero en todo momento ésta no es más que un ente pasivo, ignorante de su situación y por tanto inconsciente del peligro al que se halla expuesta. La amenaza de un brote de peste en la ciudad es el fondo argumental, mientras que en la novela el desarrollo de la epidemia se convierte en el hilo conductor de la misma. La labor del médico en la película es mucho más clínica, con una clara intención de atajar la enfermedad, y evitar la epidemia dejando de lado cualquier otro tipo de cuestiones, excepto las dudas que a veces le asaltan acerca de si estará haciendo lo correcto, o de la influencia de su vida profesional en su vida familiar. El médico es un auténtico héroe, es el salvador de la ciudad a través de su empeño y el riesgo asumido para evitar que la epidemia de peste neumónica asole la ciudad

Se puede deducir que en Pánico en las calles hay un guiño a la novela de Camus. Cuando los protagonistas interrogan a la tripulación del barco en el que llegó el marinero asesinado, ésta comenta que éste y otro polizón, que murió de peste en la travesía, embarcaron en Orán, ciudad donde trascurre la novela del francés que nació en Argelia.

En cuanto a la película como tal, resaltar que las persecuciones, los claro-oscuros, los primeros planos (el puerto, el barco, el almacén de café, etc.) y el hecho de que la mayor parte de la acción tenga lugar en exteriores, acentúan en el espectador la sensación de hallarse ante un peligro real, algo que de verdad puede llegar a ocurrir en una ciudad portuaria cualquiera. Esta sensación de proximidad a la realidad a través de la imagen junto a un guión muy bien estructurado, desarrollado, y documentado respecto a la enfermedad, hacen que el espectador se sumerja en la sensación de peligro y urgencia por localizar a los delincuentes para evitar la tragedia, y pueda disfrutar de la tensión generada y por supuesto de la buena resolución final de la trama.

Extraordinaria interpretación de Richard Widmark, realzada aún más por la interpretación de unos secundarios de lujo, encabezados por Barbara Bel Geddes. En general muchas de las películas de esta década son tan buenas: actores, dirección, guiones, etc., que llevan a plantear dudas sobre los criterios y escalas a la hora de juzgar la calidad del cine actual.

Muy buena.


Referencias

  1. García Sánchez E, García Sánchez J E. Infección y cine. [CD-ROM]. Salamanca: Ediciones Universidad de Salamanca; 2005.
  2. García Sánchez J E, García Sánchez E. El doctor Arrowsmith/ Arrowsmith (1931) o la investigación en microbiología. Rev Med Cine [serie en internet]. 2005 [citado 23 mayo 2006]; 1: 82-92: [11 p.] Disponible en: este enlace
  3. Ontoso Picón D. La peste (1992). De Albert Camus a Luis Puenzo. Rev Med Cine [serie en internet]. 2006 [citado 23 mayo 2006]; 2: 3-9: [7 p.] Disponible en: este enlace
  4. Butler T, Dennis DT. Yersinia species, including plague. En : Mandell GL, Bennett JE, Dolin R, editores. Principles and practice of infectious disease. 5ª ed. Philadelphia: Churchill Livingstone; 2000. p. 2406–2414.
  5. Riedel S. Plague: from natural disease to bioterrorism. BUMC Proceedings. 2005; 18: 116-124.

Foto 1: Kochak se siente enfermo y se levanta de la partida

Foto 2: el capitán Clinton Reed y su esposa

Foto 3: el capitán de Policía Tom Warren con el doctor Reed

Foto 4: el primo de Kochak enfermo de peste neumónica

Foto 5: mascarillas para protegerse de la transmisión respiratoria

Foto 6: Nueva Orleáns ciudad portuaria posible puerta de entrada de la peste bubónica

Foto 7: interrogatorio y profilaxis en el barco

Foto 8: coartando la libertad de prensa