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Medicina y cine de televisión

Enrique García Merino

Asesoría técnica de la Revista de Medicina y Cine. Universidad de Salamanca (España).

Correspondencia: Enrique García Merino. Los Lienzos 39-3º. 47800. Medina de Rioseco. Valladolid (España)

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Recibido el 25 de marzo de 2007; aceptado el 3 de abril de 2007


la televisión puede enseñar, puede arrojar luz y, sí, hasta puede inspirar, pero sólo lo hará en la medida en que nosotros estemos dispuestos a utilizarla con estos fines, de lo contrario sólo será un amasijo de luces y cables… Estas palabras eran, casi, el cierre de la intervención de Edward R. Murrow en la RTNDA, convention celebrada en Chicago el 15 de octubre de 1958. Así mismo ponen el punto final a Buenas noches y buena suerte/ Good Night, and Good Luck (2005) de George Clooney. No le faltaba ni aun hoy le falta razón a Edward R. Murrow. Las posibilidades educativas de la televisión son ingentes gracias a que es el medio de comunicación de masas de mayor consumo. A esta posición ha llegado por su accesibilidad casi universal, su gratuidad o bajo costo, su atractivo para amplios sectores de la sociedad, su uso confortable y su papel de “acompañante” personal o familiar. Para conseguirlo, amén de querer hacerlo –algo que depende de los responsables de las cadenas- es importante la libertad y la independencia, como se señala en la mencionada película, en caso contrario, con o sin mensajes subliminales, lo único que conseguirá es modular sectariamente la opinión de los ciudadanos. También es necesario que se aporten contenidos para que no sea un amasijo de luces y cables. El cine es uno de esos contenidos que a los objetivos de divertir o entretener que generalmente buscan las cadenas une su capacidad de enseñar, arrojar luz, inspirar y reflexionar.

Las películas comerciales culminan su éxito con su pase en TV y las que no lo han alcanzado encuentran en este medio una fuente para compensar el coste de su realización, máxime si se tiene en cuenta que la pequeña pantalla puede repetir y repetir películas generando ingresos a las productoras cinematográficas. En ocasiones los cinéfilos sólo encuentran el camino de llegar a un determinado film a través de la televisión. Estas características hacen que los efectos educadores, divulgativos de mentalización y de reflexión sanitaria del cine en la población en general y en el personal relacionado con la salud en particular, estudiantes y profesionales, se puedan producir gracias a su emisión a través de la televisión. Este medio tiene un efecto multiplicador exponencial y es ajeno a las crisis que pueden afectar a la industria cinematográfica.

Dejando a un lado la emisión de películas comerciales por televisión, al fin y al cabo son un recurso ajeno a este medio, hay películas que son producidas, realizadas y distribuidas específicamente en la pequeña pantalla, conocidas entre otras denominaciones como películas hechas para la televisión o TV movies. Muchas de ellas tienen claros contenidos sanitarios y pueden ser utilizadas en la reflexión, educación y divulgación en el campo de la salud. La limitación que podía condicionar su uso por su adecuación temporal al medio para el que son creadas desapareció con los aparatos de grabación y especialmente con su distribución comercial casi total a través de video-casettes y DVDs. Es seguro que las compañías que comercializan cine en las nuevas tecnologías digitales las incluirán en sus catálogos.

No hay que confundir una película hecha para la televisión con las series y miniseries televisivas. Pero sería absurdo no mencionar que el “gancho sanitario” ha hecho que las series con contenido sanitario se hayan disparado en la actualidad. Las características e intencionalidad de estas producciones son diferentes. Las series tienen un claro antecedente en las películas por capítulos, y en las sanitarias habría que buscar el influjo que han tenido películas de médicos como las que tuvieron como protagonista al doctor Kildare allá por los últimos treinta y comienzo de los cuarenta del siglo pasado.

Las películas para la pequeña pantalla son distintas a la de la gran pantalla. No es necesario mencionar que los costes de realización son menores y que esto indefectiblemente puede reflejarse en el resultado final del producto. Estas películas surgieron sin duda para abaratar costes de emisión y fueron un sustituto de las películas de la serie B.

A veces cine hecho para la televisión ha pasado a la gran pantalla por su éxito [En el filo de la duda/ And the Band Played On (1993) de Roger Spottiswoode] o por el interés de las distribuidoras nacionales [por ejemplo Muerte de un viajante/ Death of a Salesman (1985) de Volker Schlöndorff en España].

A lo largo de la travesía de la Revista de Medicina y Cine se han analizado algunas buenas películas de televisión que aquí se mencionan a modo de balance. El experimento Tuskegee/ Miss Ever's Boys (1997) de Joseph Sargent es un referente en el cine sobre aspectos bioéticos1, sin olvidar sus contenidos en el campo de las enfermedades infecciosas y de la quimioterapia antiinfecciosa2. Door to Door (2002) de Steven Schachter es un ejemplo sobre la discriminación e integración laboral de las personas con parálisis cerebral3. Un niño solicita ayuda (también conocida como Cuidado intensivo)/ A Child’s Cry for Help de Sandor Stern ayuda a ponerse en contacto con una forma de maltrato infantil, el síndrome de Munchausen por poderes4. Un motivo de reflexión sobre la tanatología se encuentra en Muerte de un viajante/ Death of a Salesman (1985) de Volker Schlöndorff, basada en la obra de Arthur Miller5. Películas como An Early Frost (1985) de John Erman, Ciudadano Cohn/ Citizen Cohn (1992) de Frank Pierson o En el filo de la duda/ And the Band Played On (1993) de Roger Spottiswoode son un referente en la filmografía sobre la infección por el VIH y el SIDA6. A corazón abierto/ Something the Lord Made (2004) es una de las múltiples películas, varias con contenido sanitario, que el veterano Joseph Sargent ha dirigido para la televisión. En ella la tetralogía de Fallot y la cirugía cardiaca son protagonistas7. Por último, Amar la vida/ Wit (2001) de Mike Nichols es una obra fundamental sobre el cáncer y el fin de la vida8.

Estos artículos señalan un camino a seguir en la utilización del cine como recurso educativo y divulgador en el campo de la salud, pues muestran claramente la gran utilidad de las películas hechas para la televisión y la necesidad de investigar en ellas. En muchos de estos films el problema de salud es motivo central del argumento, asentado en un problema específico, como una enfermedad, epidemia o investigación, con frecuencia basados en hechos reales, que permiten una reflexión muy eficaz, dadas las características educativas del cine.

La publicación en el presente número de un artículo sobre Alice: a Fight for Life (1982) de John Willis y Meter Jones producida por la Yorkshire TV, que trata sobre los riesgos laborales del amianto y que tuvo un gran impacto en sectores de la audiencia9, abre a la Revista de Medicina y Cine al estudio de películas del género documental. Muchas de estas obras son realizadas para la televisión, por motivos claramente económicos, y los temas sanitarios son frecuentes en ellas, tratándose habitualmente con más profundidad que en otros géneros cinematográficos.


Referencias

  1. Cañizo Fernández-Roldán A del. El experimento Tuskegee/ Miss Ever's Boys (1997). Estudio de la evolución de la sífilis en pacientes negros no tratados. Rev Med Cine [serie en internet]. 2005 [citado 13 febrero 2007];1(1):12-16:[5 p.] Disponible en: este artículo.
  2. Garcia Sanchez JE, Garcia Sanchez E, Merino Marcos ML. Antibacterial agents in the cinema. Rev Esp Quimioter. 2006;19(4):397-402.
  3. 3.- Merino Marcos ML. La parálisis cerebral en el cine. Rev Med Cine [serie en internet]. 2005 [citado 13 febrero 2007];1(3):66-67:[11 p.] Disponible en: este artículo.
  4. Merino Marcos ML. El Síndrome de Munchausen por Poderes en el cine. De El sexto sentido/ The Sixth Sens (1999) a A Child’s Cry for Help (1994). Rev Med Cine [serie en internet]. 2006 [citado 13 febrero 2007];2(1):10-20:[11 p.] Disponible en: este artículo.
  5. Aparicio Barrenechea CP. Tanatología: algunas visiones en el cine. Muerte de un viajante (1985) y El amor ha muerto (1984). Rev Med Cine [serie en internet]. 2006 [citado 13 febrero 2007];2(2):56-65:[10 p.] Disponible en: este artículo.
  6. Pais de Lacerda A. El cine como documento histórico: El SIDA en 25 años de cine. Rev Med Cine [serie en internet]. 2006 [citado 13 febrero 2007];2(3):102-113:[12 p.] Disponible en: este artículo.
  7. D’Ottavio Callegari GE, D’Ottavio Callegari ME, D’Ottavio Cattani1 AE. El carpintero estadounidense y el jardinero africano: vidas paralelas en la Medicina y el Cine. Rev Med Cine [serie en internet]. 2006 [citado 13 febrero 2007];2(4):133-137:[5 p.] Disponible en: este artículo.
  8. Astudillo Alarcón W, Mendinueta Aguirre C. El cine en la docencia de la medicina: cuidados paliativos y bioética. Rev Med Cine [serie en internet]. 2007 [citado 13 febrero 2007];2(2):32-41:[10 p.] Disponible en: este artículo.
  9. Menéndez Navarro A. Alice: a Fight for Life (1982) y la percepción pública de los riesgos laborales del amianto. Rev Med Cine [serie en internet]. 2007 [citado 25 marzo 2007];3(2):49-56:[8p.] Disponible en: este artículo.