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Maestro y discípulos. Socios de corazón

Francisco S. Lozano Sánchez

Departamento de Cirugía. Universidad de Salamanca (España).

Correspondencia: Francisco S. Lozano Sánchez. Facultad de Medicina. Campus Miguel de Unamuno. Avd. Alfonso X El Sabio s/n. 37007. Salamanca (España).

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Recibido el 25 de agosto de 2007; aceptado el 14 de septiembre de 2007


Resumen:

El argumento de la película A corazón abierto nos permite comentar las cualidades humanas que deben existir en la relación maestro-discípulo, fundamentalmente desde el lado del maestro. Su visionado es útil para alumnos y profesionales de la salud.

Palabras clave: cirugía, docencia, humanismo, sociología.


Ficha técnica

Título: A corazón abierto (España)
Otros títulos: Una creación del Señor (Argentina)
Título original: Something the Lord Made
País: Estados Unidos
Año: 2004
Director: Joseph Sargent
Música: Christopher Young
Guión: Peter Silverman y Robert Caswell. Basado en parte en el articulo Like Something The Lord Made de Katie McCabe (Washingtonian, 1989).
Intérpretes: Alan Rickman, Mos Def, Mary Stuart Masterson, Kyra Sedgwick, Merritt Wever y Doug Olear.
Color: color
Duración: 105 minutos
Género: drama
Productoras: Home Box Office (HBO) y Nina Saxon Film Design
Sinopsis: Alfred Blalock y su colaborador Vivien Thomas formaron, en el Baltimore de los años 40, un equipo sin precedentes. Juntos lograron una técnica eficaz para corregir el mal de los bebés azules. Al mismo tiempo que descubrieron un nuevo campo científico, las presiones sociales amenazaron con minar su fructífera colaboración.
Premios: Tres premios Emmy (mejor película de TV, mejor fotografía y mejor montaje).


Introducción

En estos días, donde parece que los valores humanos están en crisis, me emocionó la visión de la película que comento a continuación.

El telefilme titulado A corazón abierto/ Something the Lord Made que me permite escribir el presente artículo, se inspira en las vidas reales del cirujano Alfred Blalock (al que da vida Alan Rickman) y el técnico de laboratorio, de origen afro-americano, Vivien Thomas (interpretado por Mos Def). El guión, por cierto bastante ajustado a la realidad, narra los pasos de estos pioneros de la cirugía cardiaca desde el punto de vista de Thomas, cuyo nombre no figura en el procedimiento que ayudó a crear, la hoy mundialmente conocida como operación de Blalock-Taussig. Thomas había comenzado a ayudar a Blalock en 1930, a los 19 años, después de que la depresión terminará con su sueño de estudiar Medicina. Pronto pasó de dedicarse a la limpieza del laboratorio a hacer realidad las teorías de Blalock participando en numerosos experimentos y fabricando el instrumental quirúrgico necesario para realizarlos.

Lo que comienza como una relación entre amo y sirviente, pasa a ser de maestro y discípulo, en la que ambos terminan trabajando como una sola persona. Llegaron a ser buenos amigos, pero ocuparon lugares muy distintos en la sociedad.

Esta película permite debatir numerosos aspectos médico-quirúrgicos, académicos, éticos, sociológicos, humanos, etc., algunos de los cuales ya han sido comentados en esta revista1; nosotros nos centraremos fundamentalmente en aquellos que relacionan al maestro con el discípulo.


Protagonistas. Aspectos biográficos

1. El maestro: Alfred Blalock (5 abril 1899-15 septiembre 1964) (Foto 1)

Es el cirujano-jefe, profesor e investigador, de origen norteamericano2. Famoso por la operación Blalock-Taussig, empleada en el tratamiento quirúrgico de la tetralogía de Fallot, vulgarmente conocida como síndrome del bebé azul3.

Blalock se graduó en la Johns Hopkins (1922), donde conoció al profesor Halsted. En 1925, se traslado a la Universidad de Vanderbilt en la que fue nombrado encargado del laboratorio de investigación quirúrgica. En él conoció al otro protagonista de la historia, Vivian Thomas, que inicialmente trabajó como mozo encargado de la limpieza del laboratorio y más tarde como ayudante de investigación experimental. Allí y trabajando sobre el shock, nació la interacción entre Alfred Blalock y Vivian Thomas motivo de este artículo.

Cuando a Blalock le ofrecieron la jefatura de cirugía del Johns Hopkins Hospital (1941), solicitó como condición que su ayudante, Thomas, le acompañara. En el Hopkins mantuvieron una relación, con altibajos, durante más de tres décadas. Juntos desarrollaron una técnica para tratar la coartación aórtica y mientras trabajaban en ella, la pediatría Helen Taussig (foto 2) les presentó el problema del síndrome del bebé azul.

Blalock diseñó teóricamente la operación, pero fue Thomas quien perfeccionó la técnica quirúrgica en el laboratorio y guió a Blalock durante el procedimiento. La primera operación Blalock-Taussig fue realizada con éxito el 29 de noviembre de 1944 sobre Eileen Saxon. Se inició así la cirugía pediátrica del corazón. Con ella la institución (Johns Hopkins) alcanzó mayor renombre internacional y Blalock y su equipo (que no incluía a Thomas) numerosos galardones4.


2. El discípulo: Vivien Theodore Thomas (29 agosto 1910 - 26 noviembre 1985) (foto 3)

De origen afro-americano, fue el técnico quirúrgico-ayudante del profesor Blalock, primero en Vanderbilt, Nashville (Tennessee), y después en Johns Hopkins, Baltimore (Maryland)5.

Era hijo de una familia humilde (su padre era carpintero), sin formación universitaria. Luchando en un ambiente hostil de pobreza y racismo, logró ser un pionero de la cirugía cardiaca. Ayudó a desarrollar el procedimiento para tratar el síndrome del bebé azul en los años 40. Thomas sólo tuvo estudios secundarios y aunque intentó estudiar Medicina, la Gran Depresión americana le obligó a olvidar su sueño y ponerse a trabajar.

Thomas demostró una extraordinaria aptitud para la experimentación y una destreza quirúrgica e inventiva poco común (foto 4). Blalock consciente de ello le otorgó libertad en los proyectos, de forma que así disponía de más tiempo para las actividades clínicas y docentes. En ese ambiente se desarrolló un respeto y admiración mutua, forjándose una íntima relación profesional. Sin embargo, fuera del laboratorio mantuvieron la distancia social dictada por los tiempos (el racismo y la segregación racial era la norma). Dos detalles al respecto: 1) aunque Thomas, hacía el trabajo de un investigador post-doctoral, se le pagaba como a un obrero no cualificado; y 2) cuando valoró la posibilidad de hacerse médico (1947), la inflexibilidad de la Universidad de su época se lo impidió.

Thomas entrenó a muchos residentes de cirugía, algunos posteriormente famosos como Denton A. Cooley o William P. Longmire Jr. Ambos aparecen en la película y participaron como ayudantes de Blalock en aquella histórica primera operación (fotos 5 y 6). Con el paso del tiempo la habilidad técnica de Thomas se convirtió en leyenda. Estando en posición de negociar con Blalock (año 1946), logro ser el técnico mejor pagado del Johns Hopkins y gracias a ello dejó el pluriempleo, ya que en ratos libres trabajaba de camarero.

Quince años después de la muerte de Blalock, Thomas continuaba trabajando en Hopkins como director de los laboratorios de investigación quirúrgica. Durante esos años fue el mentor de un buen número de técnicos de laboratorio afro-americanos, así como del residente cardiaco negro de Hopkins, el Dr. Levi Watkins (foto 7). Debieron pasar treinta años desde la primera operación de Thomas y Blalock, para que el hospital Johns Hopkins, recibiera a su primer estudiante negro (foto 8).

Durante esos años, había entrenado a tantos cirujanos, posteriormente convertidos en jefes de departamento repartidos por todos los EE.UU, que en 1968 le hicieron un retrato que fue colgado en los pasillos de Johns Hopkins, al lado del que años antes le hicieran a Blalock (foto 9). En 1976, la misma Universidad le concedió un doctorado honorario. Sin embargo, por ciertas restricciones, recibió el doctorado en Leyes en lugar del merecido en Medicina.

A su jubilación (1979), escribió una autobiografía titulada Pioneering Research in Surgical Shock and Cadiovascular Surgery: Vivien Thomas and His Work with Alfred Blalock, titulo más tarde cambiado por Partners of the Heart: Vivien Thomas and His Work with Alfred Blalock (foto 10). Murió días antes de publicarse ese libro donde hacia mención a su jefe, maestro y amigo Blalock.

No obstante y como refiere Thomas6 la relación con Blalock no siempre funcionó bien; el acercamiento de un cirujano blanco a su raza fue complicado y contradictorio. Por un lado, siempre defendió su capacitación, siendo muy llamativa la insistencia de que Thomas lo acompañara al quirófano durante las primeras operaciones, frente a la oposición de sus colegas del Hopkins. Pero por otra parte, había límites a su tolerancia, especialmente en lo referente a sus remuneraciones, el reconocimiento académico, y la interacción social fuera del trabajo. Finalmente en la película, no sé si en la vida real, el propio Blalock reconoce todas estas deficiencias.

Relación del maestro hacia sus discípulos

Tradicionalmente se atribuyen a la cirugía cuatro dimensiones (científica, técnica, artística y humana) que se han de aprender y transmitir. Conjuntamente, la actividad docente exige a quienes la ejercen competencias profesionales y pedagógicas, así como relevantes cualidades humanas. Parece que el perfil humano de un cirujano es muy importante para realizar una labor asistencial, docente, investigadora y de gestión de calidad7.

El paso de profesor a maestro aparece cuando, además de demostrar uno su capacidad intelectual, formación y saber, es capaz de ambientar su quehacer cotidiano con una inquietud científica, con una ética profesional, con un estilo y unas virtudes merecedoras de afecto y admiración por parte de sus discípulos, que atraídos por él constituyen su escuela.

Pasar de alumno a discípulo es más sencillo. Suele ser durante la enseñanza-aprendizaje de la especialidad. En esta fase formativa, profesor (jefe) y discípulo (residente) han de mantener una unión inseparable, aquí no hay problemas de masificación, y no existirá más distancia que la de respeto científico, ético y moral. La autoridad del profesor es fruto de su saber, honorabilidad e influjo personal sobre el alumno. El maestro por su parte ha de respetar la libertad personal y de albedrío de su discípulo.

Un buen maestro debe transmitir actitudes más que conocimientos. Eugenio D'Ors decía del maestro se pueden aprender cosas que el libro no enseñará jamás (citado por 8) No se trata de la acción directa, individualizada del maestro con cada discípulo, sino más bien un clima colectivo que el maestro crea en torno suyo. Por ello el gran maestro atrae a los mejores alumnos y se crea un clima selectivo (de elites), una palabra que ya no gusta.

De todo esto, se desprende el reconocimiento y gratitud hacia el maestro. Como dice Pedro Lain Entralgo9 en el prólogo de Tres españoles: Cajal, Unamuno y Marañón: “Ello ha sido siempre signo de sabiduría y honestidad intelectual”. Todo lo bueno que aprendemos del maestro, debemos desarrollarlo con aquellos que nos siguen.

Hemos de ser conscientes de que la inmensa mayoría de los conocimientos que poseemos nos los han enseñado otras personas. En el caso de los cirujanos, hay quienes nos han enseñado diferentes técnicas quirúrgicas, a esta categoría la podríamos denominar “entrenador”. También nos hemos encontrado con personas que nos han transmitido conocimientos y nos han enseñado la base teórica (el porqué y el cuándo) de esas técnicas; éstos serían los profesores. Por eso, lo verdaderamente importante es encontrarte en la vida con un entrenador-profesor-maestro.

Así, el maestro va mucho más allá: nos transmite un estilo de enfrentarnos a la vida y la profesión, dando personalidad y proyección a todos los aspectos que de él dependen. El maestro, además de enseñar, busca y encauza la vocación de sus discípulos. Dirige y marca la trayectoria profesional y científica de los discípulos. De la simbiosis maestro-discípulos, nace la escuela, que bajo los auspicios del maestro, mantiene una unidad con características propias en los aspectos tanto asistenciales, como docentes y de investigación.

La responsabilidad del maestro le hace mantener una conducta ejemplar en su vida pública y privada. Por lo tanto, sus competencias se extienden más allá de las fronteras de su disciplina, abarcando otros conocimientos acordes con el ambiente científico y cultural de su época. Ello se trasmite y es captado por el discípulo. Por algo decía José Ortega y Gasset en su ensayo Misión de la Universidad (1930): “El hombre que no vive a la altura de su tiempo vive por debajo de lo que sería su auténtica vida, es decir, falsifica o estafa su propia vida, la desvive”10.

Su amplitud de espíritu se manifestará en la generosidad sin distinciones, tanto en lo espiritual como en lo material. Decía el gran cirujano vascular Rene Leriche: El maestro debe comprender las aspiraciones y necesidades de aquellos ante quienes se abre la vida (citado por 8). Por eso la promoción profesional de los discípulos, basada en criterios científicos y éticos11, es un importante capítulo en la relación maestro-discípulo. Pienso que una de las mejores recompensas del maestro es observar con entusiasmo y honestidad, la superación del discípulo.

Un principio educativo es que la enseñanza ha de ser sin violencia, respetando la libre personalidad del discípulo. El cariño, la persuasión y la ejemplaridad deben ser los únicos medios que el maestro debe usar con sus alumnos. La violencia conduce en los hombres, que no olvidemos poseen una conciencia y dignidad, únicamente a la insubordinación o a lo que es peor, a la hipocresía. El maestro que quiera tal nombre ha de tratar al alumno con justicia, tolerancia, sencillez, amabilidad, cariño y camaradería, pues no hay cosa que más perjudique a un alumno que chocar con la incomprensión, orgullo y pedantería de un profesor. Todo esto se logra enseñando con modestia, humildad, cariño y simpatía y en definitiva brindando su amistad al discípulo. Con ello, el trabajo no será considerado una carga, sino un pasatiempo en que todos enseñan y aprenden.

Finalmente, es importante que el maestro reconozca y sepa corregir sus errores aunque sean puestos en evidencia por los discípulos. Así afirmaba Sócrates Soy de los que gusta de la corrección cuando se está en un error y de corregir a los demás cuando se apartan de la verdad, complaciéndome tanto el corregir como ser corregido, pues es más ventajoso verse libre del mayor de los males que librar a otro de él (citado por 8). El discípulo también tiene numerosas responsabilidades hacia su maestro (Tabla 1), pero eso es otra historia.

Tabla 1. Relación maestro y discípulo

MAESTRO DISCÍPULO
Visión tradicional Visión actual Visión tradicional Visión actual
Paternalista Promotor Servil/obediente Igualmente responsable
Jefe/autoridad Amigo/compañero Hijo favorito Discípulo
Rígido/estricto Responsable Miembro del grupo Individuo independiente
Protector Liberador Hecho por el mentor Ayuda a hacerse
Conduce al discípulo Desarrolla su potencial Pensamiento único Pensamiento propio
Respuesta a órdenes Respuesta a motivación

Referencias

  1. D’Ottavio Callegari GE, D’Ottavio Callegari ME, D’Ottavio Cattani AE. El carpintero estadounidense y el jardinero africano: vidas paralelas en la Medicina y el Cine. Rev Med Cine [serie en internet]. 2006 [citado 22 junio 2007];2:133-137:[5 p.] Disponible en: este artículo.
  2. Contribuidores de Wikipedia. Alfred Blalock [encyclopedia on-line]. Wikipedia, The Free Encyclopedia. [actualización de 23 abril 2007; citado 22 junio 2007]. Disponible en: este artículo
  3. Blalock A, Taussing H. The surgical treatment of malformations of the heart in which there is pulmonary stenosis or pulmonary atresia. JAMA 1945;128:189-202.
  4. Tucker, A. It Happened at Hopkins, A Teaching Hospital. Baltimore: Johns Hopkins Hospital, 1973.
  5. Contribuidores de Wikipedia. Vivien Thomas [encyclopedia on-line]. Wikipedia, The Free Encyclopedia. [actualización de 14 agosto 2007; citado 20 agosto 2007]. Disponible en: este artículo
  6. Thomas VT. Pioneering Research in Surgical Shock and Cardiovascular Surgery: Vivien Thomas and His Work with Alfred Blalock. Philadelphia: University of Pennsylvania Press, 1985.
  7. Morton JH. The qualities of a successful surgeon. Arch Surg 2000;135(121):1477.
  8. Gonzalez Gonzalez M. La cirugía y el cirujano actual. Arch Fac Med de Zaragoza 1996;14:673-692.
  9. Lain Entralgo P. Cajal, Unamuno, Marañón. Tres españoles. Barcelona: Círculo de Lectores, 1988.
  10. Ortega y Gasset, José. Misión de la universidad y otros ensayos sobre educación y pedagogía. Madrid: Alianza Editorial, 1992.
  11. Lovejoy FH Jr, Clark MB. A promotion ladder for teachers at Harvard Medical School: experience and challenges. Acad Med 1995;70(12):1079-1086.

Foto 1: Alfred Blalock

Foto 2: Helen Taussig

Foto 3: Vivien T. Thomas

Foto 4: Instrumental diseñado por Vivien T. Thomas

Foto 5: Denton A. Cooley

Foto 6: William P. Longmire Jr.

Foto 7: Levi Watkins

Foto 8: Retratos de Alfred Blalock y Vivien T. Thomas (Universidad Johns Hopkins)

Foto 9: autobiografía de Vivien T. Thomas

Fondo de escritorio con los dos protagonistas de la película