Adolescencia y el riesgo de estereotipos: Las mujeres de verdad tienen curvas (2002)

Laura María Moratal Ibáñez, Luisa Virginia Pinotti, Alicia Magdalena Witriw

Escuela de Nutrición. Facultad de Medicina. Universidad de Buenos Aires (Argentina).

Correspondencia: Laura María Moratal Ibáñez. Escuela de Salud Pública y Escuela de Nutrición. Marcelo T. de Alvear 2202. 1121. Ciudad de Buenos Aires (Argentina).

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Recibido el 15 de noviembre de 2007; aceptado el 10 de diciembre de 2007


Resumen

La película Las mujeres de verdad tienen curvas trata sobre los estereotipos de belleza y comportamiento referentes a la mujer, especialmente latina, y sobre la reacción de una adolescente que quiere tomar sus propias decisiones. Muestra algunas formas indebidas de actuar frente al problema de la obesidad y las dificultades y los riesgos de ciertos mensajes “desvalorizantes”. Presenta, además, los problemas de las mujeres que trabajan sin condiciones laborales adecuadas debido a que la industria textil, así como otras muchas, emplea el mecanismo de “tercierizar” sus trabajos para burlar sus obligaciones patronales y no proteger la salud de sus trabajadoras.

Palabras clave: obesidad en el adolescente, problemas nutricionales, estereotipo estético, salud laboral.

Ficha técnica

Título: Las mujeres de verdad tienen curvas

Título original: Real Women Have Curves

País: EEUU

Año: 2002

Director: Patricia Cardoso

Música: Heitor Pereira

Guión: adaptación de George y  Josefina López de la obra de teatro de esta última

Intérpretes: América Ferrera, Lupe Ontiveros, Ingrid Oliu, George López, Brian Sites, Soledad St. Hilaire, Lourdes Pérez, Jorge Cervera Jr., Felipe de Alba, José Gerardo Zamora Jr., Edgar Luján, Lina Acosta, Celina Balizán y Ramona García Coronado.

Color: Color

Duración: 90 minutos

Género: Comedia, drama

Productoras: HBO Independent Productions, LaVoo Productions y Newmarket Films.

Sinopsis:Ana es una chica de 18 años de origen hispano que reside con su familia en Los Ángeles. Está a punto de acabar los estudios de secundaria y es la primera de su familia que puede atreverse a soñar con ir a la Universidad. Tiene posibilidades reales de conseguir una beca, pero su madre se opone. No cree que sea lo más conveniente para ella, pues lo que espera es que se ponga a trabajar en el taller de costura de su hermana, adelgace y encuentre novio pronto. Para lograr que adelgace la hostiga permanentemente.

Premios:Premio Especial del Jurado y Premio del Público en el Festival de Cine de Sundance (2002). Premio de la Juventud del Festival de Cine de San Sebastián (2002). Premio a los Productores de los Independent Spirit Awards (2003).


Sobre la realización del filme

Esta hermosa  película fue rodada en Los Ángeles a principios de 2001. Presenta  un contenido muy importante para la reflexión educativa, sobre todo para alumnos y profesionales dedicados a la nutrición así como para cualquier especialidad relacionada con la “industria de la estética” y los campos antropológico y psicosocial.

El filme fue rodado con un exiguo presupuesto de tres millones de dólares. En Estados Unidos fue estrenada en la televisión por cable, pero la cantidad de premios cosechados en varios festivales hizo que se decidiera su estreno en los cines.

Su directora,  Patricia Cardoso,  es colombiana, arqueóloga y licenciada en Antropología. Debido a que ganó una beca Fullbright para realizar  estudios de cine en la UCLA Film School, se trasladó  a Estados Unidos.  Gracias a su desempeño fue logrando una sólida trayectoria sobre todo cuando ejerció el cargo de directora del Latin American Program del Sundance Institute. Es decir, que aunque esta película es su ópera prima, la realizadora poseía serios antecedentes y eso se nota en la hondura con que logró desarrollar sus personajes y en la fluidez del relato.

El tema de esta película está basado en la obra de teatro de Josefina López, inmigrante mexicana radicada en Estados Unidos, en la cual describió sus propias experiencias como trabajadora sin papeles en un taller de costura de Los Ángeles. George La Voo que de chico había sido un muchacho obeso, luego de ver la obra, decidió  comprar los derechos y junto con  Josefina escribió el guión del filme.

Los dos personajes protagonistas de la película son el de Ana García  y su madre, Carmen García.  El papel de Ana, la  hija adolescente, fue cubierto por América Ferrera, quien tenía en común con la protagonista del filme el tener una raíz latina y una edad similar. Quizás por ello logra interpretar  tan bien su personaje (foto 1). El papel de la madre de Ana es interpretado maravillosamente por Lupe Ontiveros quien, en la vida real, es graduada en Sociología y Psicología por la Universidad de Texas y ejerció durante muchos años como trabajadora social  ayudando a las mujeres latinas. A través de su personaje también podemos ver los problemas laborales de una mujer que desde muy joven ha realizado una tarea sin las protecciones adecuadas que merece todo trabajador (foto 2).

Estos antecedentes de la vida de la directora, la guionista y las actrices principales, tal vez expliquen parte del logro de este filme ya que todas ellas reconocen que estaban reproduciendo experiencias de su propia historia y de las dificultades que sufrieron para desprenderse de los mandatos de su familia y de la comunidad y poder llegar a triunfar en Estados Unidos. Por eso mismo, aunque las escenas son divertidas, se percibe que detrás hay un gran conocimiento de los temas abordados  y  una permanente sensación de realismo.

En este enfrentamiento  generacional entre la madre y la hija,  ambas tienen algo de verdad, como también algo de amor y de egoísmo. Son mujeres reales, con sus defectos externos e internos, pero merecedoras de todo el respeto a decidir su vida sin manipulaciones de estereotipos. Sobre todo si estos les transmiten una percepción de poca valía y, a partir de allí, la posibilidad de disturbios alimentarios, dietas constantes y no saludables, cirugías innecesarias y la sensación de  no llegar a ser nunca aceptadas en la búsqueda de un modelo  imposible de cumplir.

En este filme no se intenta defender ninguna posición, sino que nos muestra diferentes  imaginarios sobre cómo deben ser o comportarse las mujeres para alcanzar el éxito o la felicidad. Nos lleva a reflexionar sobre el tema de que cualquier intervención educativa en este aspecto debe basarse en el respeto, la preservación de la autoestima y la salud mental, máxime  en una población tan vulnerable como la adolescente.


Desarrollo del filme

Ana, es una estudiante brillante de 18 años, que vive en California. Representa  a millones de muchachas de todo el mundo que no poseen aquellas características que se supone tienen las mujeres con posibilidades de obtener éxito en la vida. Desde el punto de vista social es hija  de padres inmigrantes latinoamericanos, de México, pobres y con poca educación. Tampoco tiene los rasgos de la típica  muchacha californiana de cuerpo atlético,  piel blanca y  ojos claros (foto 3).

Su madre, por lo tanto, no sueña con que alguna vez un muchacho americano pudiera poner sus ojos en ella, pero al menos espera que pueda llegar a cumplir el ideal del hombre chicano de tener un bonito cuerpo, de aquí su obsesión porque adelgace, permanezca virgen y sea hacendosa.

Ana, en realidad, es sólo una adolescente con un carácter fuerte, muy contestataria y con exceso de peso que acaba de terminar su bachillerato y quiere vivir su sexualidad y decidir su futuro por ella misma.

La sociedad actual vive permanentemente asediada por los medios de comunicación que, a través de propagandas y telenovelas, envían mensajes ensalzando la importancia de la belleza femenina y desacreditando otras virtudes como por ejemplo su inteligencia. De acuerdo a ellos es lógico interpretar que si la muchacha es linda seguramente encontrará un hombre que la valore y así solucionará su futuro económico. Esta imagen estereotipada de la mujer es transmitida en esta película por la madre, quien es una fanática seguidora de una telenovela con un trasfondo tan repetido que la misma Ana adivina la trama antes de que su madre termine de contar el episodio. Esta escena nos muestra como los programas para mujeres también son partícipes de una visión estereotipada  sobre la vida de la mujer, sus problemas y sus recursos.

La inocencia y la belleza femenina siempre han tenido cierto valor y mucho más en aquellas comunidades en donde se ve a las mujeres como una hembra reproductora, pero actualmente el modelo de belleza esperado es demasiado exigente. Aquí se enfrentan las ideas  que tiene la  madre de Ana, quien imagina de acuerdo a lo que ve en la televisión y ha visto en su comunidad a través del tiempo, cuales son las virtudes que los hombres valoran para elegir una esposa. Esta idea quizás no concuerde con la idea de belleza que muchos hombres, en realidad, tienen sobre las mujeres y específicamente sobre las mujeres latinas, de las que justamente puede ser que valoren más su voluptuosidad o su gracia y simpatía.

De alguna forma esta última posición  está representada en los hombres de esta película; su padre (Jorge Cervera Jr.) (foto 4), su abuelito (Felipe de Alba) e inclusive su maestro de escuela (George López), los cuales valoran a Ana por sus otras cualidades. Incluso rompiendo con todo el esquema esperado de su madre un compañero de escuela americano  se interesa  por  ella. Ana se resiste a aceptar los mensajes de su madre y acepta que verdaderamente un hombre puede considerarla hermosa. Muy decidida ella  misma compra un preservativo en la farmacia sin vergüenza alguna y  luego de tener sexo le muestra al muchacho su cuerpo desnudo diciéndole “Esta soy  yo” con una valentía que pocas mujeres con sobrepeso tendrían.

La imagen de la mujer ideal, está representada en esta película por  los vestidos que ellas cosen para ser vendidos en las tiendas de Nueva York a mujeres muy delgadas y exitosas. No hay tallas grandes y el mensaje es que sólo las mujeres delgadas pueden tener un vestido de esa calidad. Cuando Ana mira esos vestidos con ilusión, su madre la increpa diciéndole que ella no puede usarlos, pues ni loca puede caber dentro de esa talla. Sin embargo su hermana mayor mayor, la dueña del taller de costura,  Estela (Ingrid Oliu),  le cose un vestido similar adecuado a sus medidas, para mostrarle que también ella merece vestirse así (foto 5).

Ana representa la forma de ser  propia de una adolescente, rebelde y también un poco egoísta, pero la manera de tratarla de su madre no es la adecuada  para conseguir que ella entienda  que debe colaborar con su familia o  preocuparse por iniciar una dieta saludable. Sobre este último punto la metodología que utiliza es desvalorizarla constantemente, inclusive delante de la gente,  mostrando que ella está más  preocupada  en conseguir una mejora exterior que, aunque redunde en un mejor estado de salud en cuanto a su aspecto nutricional, puede ser muy contraproducente si lo obtiene a costa de su bienestar mental. La película no hace una apología de la gordura ni niega la importancia de que una adolescente lleve a cabo una alimentación sana y equilibrada, pero a través de la misma se muestra una manera errónea de incentivar a una adolescente a un cambio en su  alimentación y forma de vida.

La madre no utiliza ningún recurso eficiente como podría ser cocinarle y ofrecerle comida rica, nutritiva y a la vez dietética,  o proponerle que se apunte a un club para   hacer actividad física o que consulte a un profesional, sino  simplemente la llena de culpa y vergüenza. Por el contrario exhibe una conducta contradictoria al cocinar los platos típicos de su país, de Mexico, y hasta una gran torta para el cumpleaños de Ana, al tiempo que le dice a ella y a su hermana con vehemencia: Las dos deberíais perder peso, estaríais mucho mejor sin toda esa grasa (foto 6). De esa manera, como es lógico sólo puede conseguir su rebeldía, como en este caso, o incluso podría generar conductas muy graves como bulimia y anorexia, pero sobre todas las cosas una baja autoestima puede terminar incidiendo en la salud psicosocial  y a partir de allí en sus logros futuros, mucho más que su problema de sobrepeso. 

El trabajo de la actriz que representa a la madre es maravilloso y acapara la película  ya que representa un personaje muy jugado que transita por los extremos, capaz de decir las cosas más duras a sus dos hijas,  pero a su vez también mostrar su amor y su capacidad de lucha por el bien de su familia. Ana reflexiona sobre su mirada egoísta de la vida, propia de  una adolescente que se cree demasiado importante como para  colaborar con tareas que su  familia ha realizado por años mientras ella estudiaba y sólo pensaba en  su vida y su futuro.

Ante las dificultades económicas que padece su hermana Ana comenta: Esperas que haga este sucio trabajo por nada (foto 7), ante el dolor de todas las mujeres que allí trabajaban y que en verdad estaban realizando un trabajo honrado y quizás estaban allí por no haber querido nunca realizar  un trabajo sucio.  Ella también con su juventud o con su formación estaba desvalorizando la vida de otras mujeres que se estaban ganando su sustento limpiamente,  trabajando durante horas en condiciones adversas.

Por eso, otro tema médico que se puede evidenciar en esta película es el de las enfermedades laborales sobre todo de los trabajos típicos de las mujeres1, de las costureras2, aplicables también a  mujeres que desarrollan actividades semejantes como las trabajadoras de la  “maquila”3. La madre de Ana  desde joven venía trabajando en la costura en condiciones deplorables, sin un asiento cómodo, ni una luz adecuada, ni condiciones de ventilación necesaria, le duele el cuello y dice que tiene artritis en las manos. Todo por una industria como la textil que últimamente está  causando daño, tanto a sus usuarias exigiéndoles unas medidas cada vez más pequeñas para usar cada vez menos telas, como a sus trabajadores, con exigencias de tiempo de entregas estresantes4 ¿Quién se ocupa de las salud de estas personas?, desde aquel fatídico día en que aquellas obreras textiles  fueron quemadas hace casi 100 años parece ser que las cosas no han cambiado demasiado para ellas.

Hay una escena que es fundamental en la película  y que resume todo el argumento. En ella el calor es agobiante en todo el taller y mucho más en la zona de planchado. No se podían utilizar ventiladores porque  podían arrastrar suciedad  a los vestidos que estaban cosiendo. Ana no soporta más y comienza a desnudarse a pesar de las recriminaciones de su madre que la increpa por  su atrevimiento a lucir su gordura delante de todos  El resto de las mujeres reconoce que Ana tiene razón y que sólo están ellas y que no es lógico que tengan vergüenza de su cuerpo también entre mujeres. Reconocen que es natural que  el tiempo y los años vividos con agobios hayan dejado en el mismo; arrugas, cicatrices e imperfecciones, pero tampoco tiene sentido ocultarlo permanentemente o arrastrarlo como si fuera una vergüenza. Una a una las mujeres se van quitando la ropa y mostrando su celulitis, sus “rollitos” de grasa  casi con orgullo como diciendo yo estoy así, pero sin embargo me atrevo a mirarme y a mostrarlo (foto 8).

Ana logra despertar en todas  la aceptación de lo que son y, sobre todo, a que se vean a sí mismas. Quizás a partir de esa acción de verse realmente en vez de ocultarse, pueda comenzar también el objetivo de  transformarse . Es posible que muchas de estas mujeres nunca se hayan detenido a mirar su cuerpo desnudo, lo cual es malo inclusive para la detección de cualquier enfermedad, la mujer debe poder mirar y tocar cualquier parte de su cuerpo desnudo y ser consciente de los cambios que en él se producen.

Ana al querer sacarle la blusa a su madre  descubre que  tiene una gran cicatriz en su cuerpo y le pregunta la razón de la misma y su madre con un mirada de profunda dulzura en una escena magistralmente interpretada por Lupe Ontiveros le contesta “esa eres tú….es la cicatriz de tu parto”. No se lo dice recriminándoselo como otras veces sino como quien se siente orgullosa de haberla parido. Ana se da  cuenta que ella se burlaba pero que era verdad que su madre había sufrido durante su parto, así como también era verdad que era agobiante trabajar durante años en esas condiciones reconociendo el sacrifico que otros hicieron por ella.

La película termina mostrando a  una Ana  en  Nueva York, donde ha ido a estudiar, caminando por la calle aún con un poco de sobrepeso pero muy bonita y segura (foto 9). Ana ahora debe hacer su propia lucha tratando de mejorar todos los aspectos de su vida. Sintiéndose segura y aceptada  es posible que acepte un plan de vida equilibrado y sano y no en lo que caen muchas jovencitas y mujeres culpables de no cumplir con las exigencias sociales de belleza que es en las búsqueda de ofertas mágicas y soluciones reparadoras que  sólo mejoran momentáneamente la parte externa, pero no le ofrecen una forma de vida más saludable. Desgraciadamente ofertas de las que participan muchos profesionales de la salud inclusive utilizando mensajes parecidos a los de la  madre de Ana para conseguir  que su paciente-cliente se sienta cada vez peor consigo misma y concurra más veces y a hacerse más tratamientos  e intervenciones.

Esta película toca muchos temas médicos; nutrición y obesidad, educación para la salud, salud mental del adolescente, relaciones sexuales y prevención y  enfermedades laborales. Habla también; de la familia, de las diferencias generacionales y culturales, de los valores profundos de las personas y de la propia valoración y autoconfianza.


Estado actual de la problemática nutricional

La aparición de la obesidad como objeto de observación y debate en el campo de la epidemiología y la salud pública y el creciente interés de la población por este importante problema sanitario son fenómenos relativamente recientes. La obesidad puede ser considerada como un problema emergente y la información disponible indica que asistimos a una verdadera epidemia de obesidad en todo el mundo. Según la OMS existen en el mundo más de un billón de adultos con sobrepeso de los cuales aproximadamente 300 millones padecen obesidad5. Su aumento ha sido tan considerable  que en el año 2000  en Estados Unidos se estimaba que el 64% de la población mayor de 20 años era obesa o tenía sobrepeso, lo que equivale a más de 120 millones de personas afectadas por este grave problema. En ese mismo año, cerca del 15% de los niños sufrían de exceso de peso6. Pero esta situación no se presenta únicamente en los países desarrollados, sino que está relacionada con el sedentarismo y las comidas ricas en calorías vacías, llamada comida chatarra, la cual es de consumo cada vez más frecuente, sobre todo en niños y adolescentes.

Se suma a la gravedad de esta situación, la problemática de la valorización de la delgadez extrema como arquetipo de belleza. Hasta comienzos del siglo XX la mujer era valorada por un buen estado nutricional siendo frecuente que se exaltara su belleza con una abundancia de formas y curvas (foto 10). Esto se veía reflejado en los cuadros de la época. Este hecho era relacionado con la salud ya que la delgadez, esbeltez y la fisonomía lánguida era sinónimo de enfermedad pues la tuberculosos era la enfermedad más temida de la época. Cuando gracias a la aparición de un tratamiento efectivo la tuberculosis dejó de ser tan frecuente "y" la delgadez empezó a desvincularse de la noción de enfermedad y por lo tanto surge otro modelo de belleza.

Esta nueva etapa es utilizada en el mercado por diseñadores y creadores de moda que propician un cambio en los hábitos sociales que conducen a la creación de los desfiles  y a la aparición de las modelos cada vez más “adelgazadas” como modelo de figura, elegancia, belleza y estatus (foto 11). El cuerpo estilizado toma primacía en la evolución cultural siendo considerado el valor más importante en lo personal. Esto sumado a conductas sociales tendentes a la obesidad, conlleva a extremos que conducen a la aparición de diferentes patologías a fin de alcanzar el modelo exigido por la sociedad muy difícil de lograr. La adolescencia es posiblemente la etapa más vulnerable por su sensibilidad y su deseo de aceptación  y en donde es posible que se desarrolle la aparición de mayores trastornos como bulimia, anorexia o trastornos de la conducta que condicionan riesgo de vida.

Por otro lado en una actitud contradictoria del mercado occidental, ha aumentado la oferta de productos alimenticios de costo bajo pero que carecen de calidad alimentaria. De acuerdo a esta premisa es común que la juventud deba recurrir a la elección de comidas rápidas basadas fundamentalmente en hidratos de carbono a un costo económicamente menor pero que predisponen a la obesidad. Sería necesario crear una educación alimentaria a partir de las premisas nutricionalmente correctas, es decir, calidad y cantidad de alimentos suficientes como por ejemplo el de las carnes, frutas y verduras. Sin embargo a la hora de elegir los mismos el costo de ellos es más elevado obligando al individuo de condiciones socio-económicas más limitadas a elegir alimentos basados en hidratos de carbono que, ingeridos en cantidades inadecuadas, conducen a la obesidad. Este concepto es sustentado por el paradigma de obesidad en la pobreza siendo necesario que el problema sea encarado a nivel de políticas de salud y educación a nivel nacional, pues paradójicamente la población pobre tiene además de la desnutrición por carencia de nutrientes la problemática de la obesidad  asociada.


Referencias

  1. Sánchez Jacas I, Pico Salas YM.  Exposición a riesgos físicos de la mujer trabajadora. MEDISAN [serie en Internet]. 1999 [citado  25 mayo 2007]; 3(2):11-17 [7p.]. Disponible en http://www.bvs.sld.cu/revistas/san/...
  2. González R. La explotación eterna de las costureras [pagina Web en Internet]. México DF: cimacnoticias   [28 de octubre de 2003; consultado el 25 de mayo del 2007] ;  [alrededor de 3p.]. Disponible en: http://www.cimacnoticias.com/...
  3. Villegas Jorge, Noriega Mariano, Martínez Susana, Martínez Sandra. Trabajo y salud en la industria maquiladora mexicana: una tendencia dominante en el neoliberalismo dominado. Cad. Saúde Pública [serie en Internet]. 1997 [citado  6  Junio 2007]; 13(Supl. 2):123-134 [12p.]. Disponible en:http://www.scielo.br/pdf/...
  4. 4.-Garduno M A, Marquez M S. El estrés en el perfil de desgaste de las trabajadoras. Cad. Saúde Pública. [serie en Internet]. 1995 [citado 25 mayor 2007]  11(1):65-71. [7p.]. Disponible en: http://www.scielo.br/pdf/...
  5. 5.-Gutiérrez-Fisac J. La obesidad: una epidemia en curso. Med Clin (Barc). 2005; 124(17):656-458.
  6. 6.- Sánchez-Castillo C P et al. Epidemiología de la obesidad. Gac Méd Méx. 2004; 140 (Supl 2):S3-S20.

Foto 1: América Ferrera

Foto 2: Lupe Ontiveros

Foto 3: fenotipo latino de Ana García, la protagonista de la película

Foto 4: Ana discutiendo con sus padres

Foto 5: vestidos hermosos sólo para mujeres delgadas

Foto 6: la hermana de Ana también sufre obesidad

Foto 7: Ana trabajando en el taller de costura

Foto 8: mostrando su cuerpo sin vergüenza

Foto 9: Ana en  Nueva York

Foto 10: El canon de belleza femenina tradicional: obsérvese en Las tres gracias (1638) de Peter Paul Rubens (1577-1640) (Museo del Prado, Madrid)

Foto 11: El nuevo canon de belleza femenina y las modelos con delgadez extrema

Cartel español con la protagonista

USA poster