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Braveheart (1995). La lepra una enfermedad estigmatizante

Miguel García Garraus

Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública. Hospital Universitario de Salamanca. Paseo de San Vicente 58-182. 37007 Salamanca (España).

Correspondencia: Miguel García Garraus. Servicio de Medicina Preventiva y Salud Pública. Hospital Universitario de Salamanca. Paseo de San Vicente 58-182. 37007 Salamanca (España).

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Recibido el 6 de diciembre de 2007; modificado el 20 de enero de 2009; aceptado el 25 de enero de 2009


Resumen

La película es un canto a la libertad de las personas y de los pueblos. Narra la vida del héroe escocés William Wallace, que transcurre en las últimas décadas del siglo XIII y los primeros años del XIV. Son momentos muy turbulentos en la historia de Escocia que se encuentra sometida al poder del vecino Rey de Inglaterra, quien gobierna con mano de hierro, mientras se suceden las pugnas y disputas entre la nobleza escocesa por los derechos de sucesión al trono escocés que se encuentra vacante.

Palabras clave: lepra,  cine, William Wallace, Robert the Bruce, el leproso, guerra de independencia escocesa, siglo XIII-XIV.

Ficha técnica

Título:Braveheart

Título original:Braveheart

País:Estados Unidos

Año: 1995

Director: Mel Gibson

Música: James Horner

Fotografía: John Toll

Montaje: Steven Rosenblum

Guión: Randall Wallace

Intérpretes: Mel Gibson, James Robinson, Sean Lawlor, Sandy Nelson, James Cosmos, Sean McGinley, Alan Tall, Andrew Weir, Gerda Stevenson, Ralph Riach, Mhairi Calvey, Brian Cox, Patrick McGoohan, Peter Hanly, Sophie Marceau, Stephen Billington, Barry McGovern, Angus Macfadyen, John Kavanagh, Alun Armstrong, Catherine McCormack, Brendan Gleeson, Tommy Flanagan e Ian Bannen.

Color: color

Duración: 177 minutos

Género: acción, biográfico, drama, bélico

Productoras: Icon Productions, Ladd Company, Twentieth Century Fox y B.H. Finance C.V.

Sinopsis: “biopic” del héroe escocés William Wallace (finales del  siglo XIII y comienzos del XIV.

Premios: Oscar (1995) a la Mejor Película (Mel Gibson, Alan Ladd Jr., Bruce Davey), Director (Mel Gibson), Fotografía (John Toll),  Maquillaje (Peter Framptom, Paul Pattison, Lois Burwell) y Efectos Sonoros (Lon Bender, Per Hallberg).  Nominada al Mejor Vestuario,  Montaje, Música Original, Sonido y Guión original.

http://spanish.imdb.com/title/tt0112573/


La Película

La película Braveheart es de las que no dejan indiferente a ningún espectador. No es una cinta con unos planteamientos filosóficos complicados, cualquiera puede entender su mensaje: la vida sin amor y sin libertad, no es vida.

Comienza la acción en el año 1280, William Wallace (Mel Gibson), de joven James Robinson) es un niño que vive en un pequeño pueblo y que accidentalmente asiste a una escena dantesca: los nobles escoceses que han acudido a una reunión con los ingleses, supuestamente para negociar la paz y a la que debían acudir sin armas, aparecen todos ahorcados.

Esto provoca la reacción de los escoceses que tratan de vengar estas muertes. Malcolm (Sean Lawlor) y John (Sandy Nelson), el padre y el hermano mayor de William, mueren a manos del invasor en estos enfrentamientos. William, que está esperando su vuelta, ve regresar a otros vecinos, que fueron con ellos, transportando en una carreta sus cadáveres.

William ha quedado huérfano y un hermano de su padre, que es clérigo, se hace cargo de él y se lo lleva a Dundee. Allí recibe educación y además tiene ocasión de acompañar a su tío a otras ciudades europeas.

Regreso de William Wallace (foto 1) unos años después a su pueblo es con motivo de la celebración de una boda, pero la diversión de la fiesta es cortada por la aparición de los soldados ingleses que vienen a llevarse a la novia para que pase la noche con su Señor, quien reclama su derecho de primae noctis que recientemente el Rey de Inglaterra, Edward I (Patrick McGoohan), ha vuelto a reinstaurar.

Wallace se ha enamorado de Murron (Catherine McCormack, de joven Mhairi Calvey) (foto 2) a la que conocía desde su infancia y esta le corresponde. Para evitar que el Señor inglés reclame a la novia la primera noche, Murron y William se casan en secreto.

Un día los soldados ingleses están en un pueblo, Lanark, donde hay mercado y un oficial intenta violar a Murron, Wallace acude en su ayuda y tras atacar a los agresores le procura un caballo para que huya y él trata de hacer lo mismo. Logra escapar y cree que Murron lo ha logrado también, pero no es así y el sheriff inglés de la zona la degüella para así obligar a William a volver e intentar vengarla.

Tras esta sucesión de muertes e injusticias, Wallace no puede seguir siendo un pacífico ciudadano que quiere casarse, formar una familia y trabajar sus tierras. Asistimos al alzamiento de un pueblo, que cada vez tiene menos que perder y que ahora encuentra un líder, contra la tiranía de un rey inglés, Edward I que lleva muchos años obsesionado con dominar Escocia por cualquier medio. Asistimos también a las dudas, intrigas y traiciones de la Nobleza escocesa más ocupada en las disputas por la sucesión al Trono y en acumular tierras y riquezas, que en luchar por la independencia de su país.

Wallace derrota a los ingleses en Stirling (foto 3) e inicia la invasión de Inglaterra, pero tras conseguir varias victorias debe regresar al enterarse de los planes de Edward I, para atacar Escocia desde el norte y las costas del este y el oeste del país. William es derrotado en Falkirck, pero aun así, con un escaso grupo de hombres prosigue su lucha contra los ingleses, manteniendo viva la llama de la rebelión. Finalmente es apresado por una nueva traición urdida por el padre (Ian Bannen) del joven Robert the Bruce y ejecutado de manera salvaje y cruel.

Pero las semillas de libertad y justicia sembrada por él crece ahora en muchos escoceses de a pie e incluso en Robert the Bruce (Angus Macfadyen), quien siendo ya el Rey Robert I (foto 4), infringe una severa derrota a los ingleses en los campos de Bannockburn, consiguiendo la independencia de Escocia.

La película Braveheart es más, mucho más de lo escrito hasta aquí, es una sucesión de impresionantes escenas de guerra medieval, de escenas de amor y de ternura, es la recreación magnífica del ambiente de la época, es la música, el paisaje, la fotografía... y esa sensación de realidad que transmite, que en algún momento hace desear estar con Wallace en Falkirck o con Bruce en Bannockburn para dar su merecido al invasor.

Por supuesto que tras su estreno surgieron voces discordantes que quisieron desprestigiar y despreciar la película por sus discordancias con la historia, que como se verá son importantes, pero esto no le resta a la película ninguno de sus méritos. Aunque se cambiaran los nombres de todos los personajes y el país donde transcurre, se seguiría admirando a ese hombre que lucha por la libertad de su pueblo, que desprecia las riquezas con que intentan sobornarle y que es capaz de gritar ¡Libertaaaad! cuando la mayoría  susurra  Gra...ci...a.

Randall Wallace, el guionista de la película, confesó haber leído el poema que, sobre William Wallace, escribió en 1470 Blind Harry (Harry “el ciego”). Obra escrita casi dos siglos después del nacimiento de William y que está basada en la tradición oral. Le gustó tanto que decidió contar la vida del héroe del poema, posiblemente sin muchas más indagaciones de tipo histórico. 


La lepra en Braveheart

En esta película hay dos personajes que no son protagonistas, pero que sí lo fueron en la historia real, Robert VII the Bruce que luego sería el rey Robert I de Escocia y su padre, Robert VI the Bruce, Señor de Annandale, que murieron de lepra. El personaje del padre es impresionante. Aparece sólo en cuatro escenas, en cada una se ve el progreso de la enfermedad (foto 6) y en las cuatro da una auténtica lección de maquiavelismo político y también de amor paterno, al conducir a su hijo por el difícil camino hacia el trono de Escocia, que había sido antes de su enfermedad el gran objetivo de su vida.

El personaje desde el punto de vista ético es más que reprobable, pero llama mucho la atención tanto por tener lepra, enfermedad siempre un tanto misteriosa y temible, como por su habilidad para la intriga y la maquinación.

Está sometido a un autoaislamiento en lo que parece ser una torre de un castillo, su hijo va a verle cuando necesita sus consejos, pero las visitas son breves y no tiene contacto con él. Aparece cubierto por una amplia capa y las partes que quedan al descubierto tapadas con gasas; también aparece separado con gasas y visillos el habitáculo de la torre en que el enfermo parece tener su lugar de trabajo.


Principales discrepancias entre la historia y la película 1-5

No se pueden pasar por alto puesto, que como se ha comentado, fueron causa de muchas críticas por parte de los que no entendieron que una película nunca pretende ser un libro de historia. Estos se venden en las librerías o se leen en las bibliotecas, las películas se hacen para conmover y emocionar al espectador y sólo colateralmente pueden servir para despertar el interés de algunos por la historia.

El comienzo de la película se sitúa en el año 1280, fecha que parece bastante improbable, porque en esa época en Escocia reinaba Alexander III y el país vivía en paz con sus vecinos. El padre de William Wallace murió en 1291 y por entonces William tenía 19 años, la madre aún vivía y tenía un hermano menor, por lo tanto no se quedó huérfano con 8 años.

En la sucesión de escenas, aparece luego la boda en Londres del heredero de Edward I, su hijo Edward II, con Isabel de Francia (foto 7)  llamada “La Loba de Francia”. Esta boda se celebró en 1308 en Boulogne y Edward I había fallecido ya.

También es imposible que Isabel actuara como enviada del Rey de Inglaterra para negociar la paz con Wallace, así como la relación amorosa que cuenta la película. Cuando Wallace atacó Inglaterra, Isabel tenía 5 años y cuando Isabel se casó con Edward II, hacía 3 años que Wallace había sido ejecutado.

La leyenda en torno a este tipo de relaciones entre William Wallace y una princesa francesa, quizá naciera refiriéndose a la princesa Margaret “La Perla de Francia”, que fue la segunda esposa de Edward I y que no aparece en la película.

La relación de amor de William con Murron, así como las circunstancias en las que esta murió degollada por el sheriff de Lanarck (foto 8) y fue luego vengada por él no parecen tener fundamento histórico, sino provenir de la imaginación popular.

No deja de ser llamativo que en la batalla del Puente de Stirling no aparece el puente, que tácticamente fue decisivo para la victoria escocesa.

Después de la victoria de Wallace tomando la ciudad de York, se nos presenta una escena en la que Richard I defenestra al amigo de su hijo. Aunque no se dice en la película, este es posiblemente Piers Gaveston, quien aunque sí fue desterrado por Edward I, sobrevivió a este y fue el favorito de Edward II los primeros años de su reinado.

La traición a William Wallace para entregarlo a los ingleses, no parece haber sido urdida por el padre de Robert I, como claramente se dice en la película. Evidentemente toda una serie de escenas que tienen lugar entre la captura de Wallace y su ejecución carecen totalmente de fundamento por lo dicho hasta ahora.

Por último, las discrepancias también surgen sobre la verdadera personalidad de tres personajes: Edward I, su hijo Edward II y Robert I the Bruce.

Edward I (foto 9), para algunos cronistas ingleses, fue un gran Rey, instauró el parlamentarismo, conquistó Gales e Irlanda y en otro ámbito, amó profundamente a su esposa. Pero no parece que sean exageraciones las atrocidades que narra la película, pues por ejemplo, las ejecuciones de tres hermanos de Robert I fueron verídicas, la ejecución y descuartizamiento de Wallace también, lo que nos lleva a pensar que su comportamiento en Escocia no se exagera mucho en la película.

Tampoco gustó mucho en Inglaterra el personaje de Edward II (foto 10), por las características con que se le presenta, pero la mayoría de las fuentes coinciden en que le gustaba más la diversión que sus obligaciones de Estado y  en sus relaciones homosexuales con Gaveston, que le ocasionaron numerosos problemas.

En la película se hace todo lo posible por ensalzar la figura de Robert VII the Bruce, Robert I cuando fue Rey de Escocia (foto 11), se le presenta como amigo y aliado de Wallace, cuando realmente no lo fue. En la batalla de Falkirck, en la que estuvo del lado inglés, se le presenta como salvador de la vida de Wallace, lo cual es gratuito, se omite toda referencia al asesinato de Comyn. Seguramente porque el pueblo que forjó la leyenda le perdonó por sus acciones posteriores1-5.


Curiosidades de la historia real

Aunque el objeto de este trabajo no es hacer un estudio de la historia de Escocia en esta época,  los años que abarca estuvieron tan repletos de acontecimientos para este país, con tantos hechos reseñables y tantos sucesos curiosos, que es imposible no contar algunos.

Esto  proporciona un marco histórico para entender mejor la película, a la vez que  permite apreciar algunas licencias que se tomó el guionista para conseguir que “su historia” fuera más cinematográfica y en cierta medida más emotiva para el espectador.

En 1286 reinaba en Escocia el rey Alexander III y el país conocía uno de los momentos más prósperos de su historia gracias al comercio de la lana con Europa, además era una nación independiente y vivía en paz con la vecina Inglaterra.

Una noche de marzo, ese año, Alexander asistió a una reunión con sus consejeros en el castillo de Edimburgo (foto 12), era una noche tormentosa, y por tanto, muy oscura, pero Alexander deseaba volver con su joven esposa, Yoland, con la que se había casado en segundas nupcias; emprendió el camino de regreso y al tomar un atajo lleno de riscos se despeñó y murió.

Había estado casado con la hermana de Edward I de Inglaterra, con la que tuvo tres hijos, todos ellos fallecidos jóvenes, y tan sólo cuatro meses antes de su muerte se volvió a casar. Su nieta, Margaret que no había cumplido tres años, se convirtió en la heredera de la Corona de Escocia.

El 2 de abril de 1286 se reúnen en Scone los magnates del reino, allí se suscita la discusión sobre si una mujer puede o no reinar en Escocia. Robert V the Bruce es de los que se oponen a tal posibilidad, presentándose como pretendiente al trono. Cuando todo parece indicar que la reunión se va a transformar en una disputa entre los que reivindican sus derechos al Trono, la reina Yoland  comunica estar esperando un hijo póstumo del rey Alexander, por lo que se acuerda esperar al nacimiento de este. El embarazo no llegó a buen término, pero durante el tiempo que duró los ánimos se fueron calmando y Edward I entró en escena.

Edward I (foto 13) es en estas fechas el Rey de Inglaterra y firma el Tratado de Birgham, por el que se acuerda el matrimonio de su heredero con Margaret, sería con la existencia de dos reinos independientes sin supremacía de uno sobre el otro, pero sus verdaderas intenciones podrían estar ocultas en el hecho de que se acuerda también que algunas guarniciones inglesas se establecerían en Escocia. En septiembre de 1290 en su camino de Noruega a Escocia Margaret, la “Doncella de Noruega”, muere y esta pactada unión no se lleva a cabo.

Se inicia un largo proceso por el que hasta catorce nobles escoceses reclaman la Corona, si bien pronto quedan sólo dos aspirantes, John Balliol y Robert V the Bruce, abuelo del joven Robert que sería Rey de Escocia. En este largo proceso que se ha llamado “la Gran Causa” y que duró casi dos años se pide el arbitraje de Edward I, cada uno de los candidatos nombró cuarenta jurados y Edward veinticuatro.

Edward exige que  los pretendientes le juren lealtad, ya que en otro caso no actuaría de árbitro.

Resultó triunfador John Balliol (foto 14), posiblemente porque Edward pensaba que sería más fácil de someter. Poco después en noviembre de 1292, John Balliol es coronado Rey en la Abadía de Scone.

Entonces Robert V the Bruce cede su título de Señor de Annandale y sus derechos de sucesión a la Corona a su hijo Robert VI the Bruce, que es quien está aquejado de lepra en la película Braveheart. Este había nacido en 1250 y era también, por matrimonio, Conde de Carrick. Cuenta la leyenda que estando en la octava cruzada (1270-1274) su compañero de armas Adam de Kilconcath murió en un enfrentamiento y Robert volvió para comunicar la mala nueva a la viuda de Adam, Marjorie Condesa de Carrick, que quedó tan prendada de él que le hizo prisionero en su castillo hasta que accedió a casarse conella, así pasó a ser Conde de Carrick.

Edward I trató de imponer unas condiciones a John Balliol entre las que se incluían que el Rey de Escocia sería vasallo del Rey de Inglaterra, todo pleito entre ambas naciones sería juzgado por los jueces ingleses y con las Leyes inglesas y en toda guerra que tuviera Inglaterra con terceros países, Escocia aportaría hombres y dinero; ni una persona tan acomodaticia como era Balliol, podía aceptar tales condiciones, se negó a hacerlo, y atacó a las guarniciones inglesas en Escocia e incluso en el norte de Inglaterra tras firmar un tratado con Francia, pero Edward I de Inglaterra infringió al ejército escocés una gran derrota en 1296, capturó al rey John y le llevó prisionero a la Torre de Londres. Escocia quedó, sin Rey y sin ejército, a merced de los ingleses.

En la primavera del año 1297 y bajo una situación de opresión, injusticia y crueldad por parte de los invasores, surge la sublevación  de William Wallace (foto 15) que es el eje de la película Braveheart. Wallace era plebeyo y esto hace que no haya muchos documentos escritos sobre él. Se cree que enero de 1272 fue la fecha de su nacimiento y Elerslie (Elderslie ahora) su pueblo natal; era el segundo de los tres hijos de Malcom Wallace un plebeyo, o noble de rango menor según otros, con tierras en propiedad.

Sus primeros años de vida transcurrieron en un país tranquilo e independiente con relativa prosperidad económica. En sucesivas etapas de su vida recibió educación en latín, idiomas y sobre todo en teología y otras materias concernientes a la Iglesia; era costumbre en la época que el segundo hijo, que no heredaba tierras, siguiera la carrera eclesiástica y William además tenía algunos tíos clérigos. Parece que estuvo en Stirling con un hermano de su padre, casi seguro en Paisley con un hermano de su madre y en Dundee. También en alguna ocasión viajó a Roma y a Francia. Parece que fue en 1291 cuando su padre murió en una reyerta que tuvo lugar en Irvine con los ingleses, que estaban en Escocia con motivo de la “Gran Causa” y es entonces cuando, con 19 años, abandona su educación y vuelve a su pueblo. Parece que no mucho después de la muerte de su padre, Wallace fue a Dundee y tuvo una pelea con el hijo del gobernador del castillo, a la sazón ocupado por una guarnición inglesa, y le mató. Se llamaba Selby. Desde entonces es declarado fuera de la ley y se pone precio a su cabeza. Al mismo tiempo, más o menos, que John Balliol fue coronado Rey, Wallace tuvo que esconderse en los bosques del norte.

Algunos autores hablan de su matrimonio con Murron (que escriben Marion) algún tiempo después, pero no hay acuerdo sobre esto. Los que admiten tal matrimonio, dan crédito también al hecho de que el sheriff de Lanark, Hazelrig, mandó matar a Murron con el fin de capturar a Wallace y que luego Wallace, acompañado de un pequeño grupo de escoceses, mató al sheriff y a numerosos soldados ingleses. Podríamos considerar este momento como el del inicio de la sublevación, era el año 1297.

En el noreste de Escocia un noble llamado Andrew Murray se había levantado también contra los ingleses. Murray y Wallace atacaron y conquistaron el castillo de Dundee. En septiembre vencieron a los ingleses en la batalla del puente de Stirling (foto 16) y poco después, ambos, William y Andrew, fueron nombrados Guardianes de Escocia y Wallace fue hecho caballero. En noviembre de 1297, Andrew Murray muere, parece que a causa de las heridas sufridas en la batalla de Stirling, quedando William como único Guardián de Escocia y decide atacar Inglaterra.

Los nobles escoceses, con el rey John en la cárcel de Londres, siguen con sus disputas por la sucesión al Trono y no prestan apoyo a Wallace. Este obtiene varias victorias sobre los ingleses, pero debe volver a Escocia porque, Edward I, que ha vuelto de Francia,  piensa atacarla. En junio de 1298 se dirige al norte con 25.000 hombres a pie y más de 2.000 a caballo y el día 21 de ese mes derrota a Wallace en Falkirck. Parece que Wallace fue traicionado por algunos escoceses, su táctica consistía en evitar que los ingleses recibieran provisiones, de hecho el ejército inglés estaba en muy mala situación anímica y desnutrido, existía el clima propicio para una rebelión, Wallace y su ejército, mucho menor que el inglés, trataban de evitar la confrontación. La traición consistió en revelar a Edward que Wallace se encontraba con sus hombres a 30 kilómetros de Falkirck. Hay más polémica sobre si la retirada de la escasa caballería de los escoceses fue premeditada o consecuencia de la enorme desventaja numérica. A partir de la derrota de Falkirck, Wallace nunca volvió a mandar un ejército numeroso, pero con sus hombres más fieles continuó hostigando a los ingleses y esto mantuvo el espíritu de rebelión contra los ingleses.

Se cree que Robert VII The Bruce apoyó a Wallace en la batalla de Stirling, pero no así su padre, por lo que aquél fue perdonado por Edward que lo tomó como veleidad por su juventud, pero luego le juró lealtad y estuvo de su lado y en contra de los patriotas escoceses en Falkirck. Edward trató de conquistar Escocia tras su victoria en Falkirck, pero después de alguna victoria menor tiene que volver con su ejército, diezmado y exhausto, a Inglaterra y firmar una tregua.

En 1299 se nombra un Consejo de Regencia en el nombre de John Balliol, lo componen: John Comyn, sobrino de Balliol, Robert the Bruce, Conde de Carrick y el Obispo de Saint Andrews, William de Lamberton, amigo personal de William Wallace. Robert estaba en ese Consejo porque Balliol quería asegurar su cooperación para llevar a buen término sus planes de que su sobrino John Comyn le sucediera como Rey. Pero en la campaña que emprende Edward en 1304, en la que conquista de nuevo el castillo de Stirling, Robert está de su parte. Edward trata de asegurarse la amistad de Robert the Bruce, pero entonces, en este año de 1304, muere su padre y el joven Bruce parece decidir que prefiere luchar por conseguir la Corona de Escocia y la independencia de su Nación, que las tierras en Inglaterra con las que Edward promete recompensar su amistad.

La caída de Stirling fue seguida por la captura y salvaje ejecución de William Wallace en agosto de 1305. Poco después, Robert hace un pacto con Lamberton para que este consiga los apoyos que él no tiene y así enfrentarse a Inglaterra. El 10 de febrero de 1306, Bruce se reúne en una iglesia de Dumfries con Comyn, quien rehúsa apoyar sus planes para rebelarse contra Inglaterra. En el fragor de la discusión, saca una daga y le mata ante el Altar mayor.

El pacto con el obispo Lamberton le ayuda a conseguir ser coronado Rey de Escocia el 27 de marzo del mismo año en la Abadía de Scone pero, a pesar de esto, es en realidad un rey sin reino. Edward responde en seguida a este desafío y en junio de este mismo año 1306 le derrota en Methven y Robert ha de huir a la isla de Ruthlin. Las mujeres de su familia son confinadas en Kildrummy y tres de sus hermanos son ejecutados. De vuelta a Escocia comienza una guerra de guerrillas contra las guarniciones inglesas y poco a poco va ganando seguidores. Edward, anciano y enfermo, se pone al frente de un gran ejército y se dirige a Escocia, pero el 7 de julio de 1307 fallece sin haber conseguido grandes avances, su último deseo es que sus huesos sean llevados al frente de su ejército hasta que los escoceses hayan sido totalmente derrotados. Su hijo Edward II debe encargarse entonces de continuar la guerra, pero se dirige a Cummock en Ayrshire y regresa sin disparar una sola flecha, dejando las decisiones en manos de sus generales.

Edward II (foto 18) era hijo de Edward I de Inglaterra y su esposa, Leonor de Castilla (Eleanor para los ingleses), con la que se había casado en el Monasterio de Las Huelgas el 1 de noviembre de 1254, tuvieron 16 hijos, de los que Edward era el mayor de los supervivientes. Edward II no heredó las cualidades de su padre para la guerra ni para los asuntos de estado y, dejando a un lado las discusiones sobre sus tendencias sexuales, era mucho más dado a la diversión que al difícil trabajo de dirigir un Reino, delegando casi todas sus obligaciones en favoritos y validos. Poco a poco Robert I (foto 19)  fue venciendo pequeñas batallas y recuperando fortificaciones en distintas partes del país hasta su victoria en Bannockburn el 24 de junio de 1314. El periodo entre 1314 y 1329 fue el de consolidación de la monarquía y de la independencia de Escocia.

Falleció en 1329, de lepra. Es tradición que, viéndose moribundo, expresó su deseo a sir James Douglas, su lugarteniente y amigo, de que su corazón le fuera extraído y llevado a Tierra Santa a combatir contra los mahometanos, para obtener el perdón por sus pecados (cuando mató a John Comyn fue excomulgado) ya que, según algunos historiadores, pensaba que su enfermedad era un castigo por ellos. James Douglas, murió en la batalla de Teba en Andalucía, en la que participó bajo el mando del rey Alfonso XI y a la que acudió con el corazón de Robert I. Después el corazón fue devuelto a Escocia y enterrado en la abadía de Melrose.


La lepra una enfermedad estigmatizante

La lepra es una enfermedad con una historia muy interesante y más llamativa que muchas otras. Se tiene constancia de ella desde hace 4.000 años o más6. A lo largo de la vida puede ser una de las primeras que atrae la atención de los niños por su aparición en distintos pasajes de la Biblia y en numerosas películas de carácter histórico y religioso, así como por la evidencia de los signos que estas muestran.

Según algunos autores la lepra empezaría en Extremo Oriente en tiempos prehistóricos, llegando después a la India y más tarde, traída por asirios y caldeos, a Oriente Próximo y Egipto6-8. Los egipcios afirmaban que la llegada de los israelitas había traído la enfermedad a Egipto y estos lo contrario, que ellos habían contraído la enfermedad en Egipto, durante su período de cautividad. Sea como fuera, lo cierto es que personajes conocidos de ambos pueblos padecieron lepra, como el faraón Thomses II y Moisés. Los fenicios, pueblo navegante y comerciante, se encargaron de difundirla a Grecia y otros países mediterráneos, siendo los romanos los que la extendieron por toda Europa.

No todos los casos de lepra en la antigüedad eran tales. En el pueblo hebreo se utilizaba un término, Tsarath o Tzaraat, para designar a una serie de enfermedades cutáneas que eran consideradas castigo divino por alguna impureza o pecado, entre ellas la lepra7-9.

En Grecia se distinguió entre elefantiasis, leontiasis y lepra, siendo las dos primeras la enfermedad de Hansen y la última un conjunto de enfermedades cutáneas como: psoriasis, vitíligo y algunas formas de acné y por supuesto casos de lepra. Las traducciones de la Biblia al griego y de los textos de medicina griega del arábigo al latín, ya que llegaron a Occidente por medio de los árabes, crearon cierta confusión. Esta confusión de términos junto a las limitaciones diagnósticas, pueden hacer que los casos de lepra de la Europa medieval siguieran incluyendo algunos casos de sífilis y otras enfermedades dermatológicas7-9.

La caída del Imperio romano llevó consigo la desaparición de las ciudades, lo que facilitó que la situación de las enfermedades infecto-contagiosas mejorara, de ahí que la lepra cobrara tan alto protagonismo en esta época. La diáspora de los judíos, las invasiones árabes y las Cruzadas junto con su evolución crónica, hicieron aumentar los casos de lepra hasta convertirla en una de las enfermedades con mayor prevalencia7.

El aislamiento de los leprosos entre los israelitas fue una de las primeras medidas de Salud Pública de la historia, pero por ese matiz de relación con la culpa o impureza de los enfermos, trajo consigo una estigmatización de estos que duró hasta el siglo pasado. Hay que recordar que tras la destrucción del Imperio romano la transmisión de la cultura y los conocimientos quedaron en manos de la Iglesia y que la Biblia pasó a cobrar un protagonismo sin límites, haciendo que los leprosos siguieran siendo considerados personas impuras que habían recibido un castigo divino y deberían ser, por tanto, separados de la sociedad, perdiendo sus derechos.

Una ley del Rey lombardo Rotario del siglo VII y otras posteriores de Pipino el Breve y Carlomagno en el siglo VIII, convierten a los leprosos de la Edad Media en muertos en vida, personas sin derechos ni esperanzas. Por su parte la Iglesia creó las leproserías o lazaretos y ayudó en la manutención y asistencia de estos enfermos, pero sus enseñanzas y creencias estaban en la base de estas medidas discriminatorias. Los leprosos perdían todos los derechos, no podían heredar, testar, comprar o vender e incluso servir de testigos. En cuanto al matrimonio, desde el año 754, la enfermedad era causa de divorcio y de la pérdida de los bienes comunes. Los leprosos no podían entrar en las iglesias, los mercados, los molinos ni asistir a ninguna concentración de personas, lavar sus manos o su ropa en cualquier arroyo, salir sin su traje distintivo. Según un ceremonial eclesiástico las prohibiciones incluían también entrar en las tabernas en busca de vino, tener relaciones sexuales excepto con su propia mujer, conversar con las personas en los caminos salvo que se encontrase alejado de ellas, tocar sin guantes las cuerdas y postes de los puentes e incluso avanzar por los caminos en la misma dirección que lo hacía el viento. Al morir debía ser enterrado en su propia casa y no en un lugar santo9.

Las leproserías o lazaretos se crearon por miles en la Edad Media, pero fueron más un sistema de aislamiento y control de los enfermos, que verdaderos hospitales. Para los leprosos, el ingresar en uno de estos establecimientos equivalía a ser enterrados en vida y era peor que el vagar por los caminos y los bosques a pesar de las prohibiciones y la obligatoriedad de vestir la indumentaria de leproso (foto 20).

Entre los siglos XII y XV, coincidiendo con las Cruzadas, la lepra se convirtió en epidémica en Europa y llegó a haber 15.000 lazaretos8. Precisamente el hecho de que muchos adquirieran la enfermedad en las guerras contra los infieles, le quitó a la lepra ese carácter de maldición divina, pero no el miedo ancestral al contagio de la enfermedad. Paradójicamente la lepra en estos momentos se rodea de un cierto halo de santidad, pero debemos recordar que posiblemente bastantes de los casos diagnosticados como lepra eran, en realidad, de sífilis. En 1321 tuvo lugar en Francia una sublevación de los leprosos que querían volver a la vida normal, el rey Felipe V reprimió con gran dureza este levantamiento, los leprosos fueron acusados de haber envenenado el agua y los que confesaron fueron quemados vivos, otros simplemente asesinados y el resto sufrió medidas de mayor control y confinamiento que las existentes7.

Aunque los higienistas parecen  estar de acuerdo en atribuir la disminución paulatina de la lepra al uso del jabón y la ropa interior, que a lo largo de los años se fue generalizando, otros factores contribuyeron al final de la Edad Media para que se diera un descenso brusco.

Al crecer los núcleos de población reaparecen la tuberculosis y otras enfermedades epidémicas y el número de leprosos desciende rápidamente. Existen distintas teorías para explicar este hecho. Una de ellas afirma que los leprosos, que tendrían menores defensas inmunológicas que el resto, serían presa fácil de las otras enfermedades. Hay quien cree que la tuberculosis podría haber actuado como una especie de “vacunación” por inmunidad cruzada. Sea como fuere lo cierto es que, en el siglo XV, la situación de la lepra en Europa había mejorado mucho9.

La lepra fue llevada a América por los españoles y los portugueses a finales del siglo XV. La situación de los leprosos no mejoró en los aspectos de segregación y temor a la contagiosidad, como ejemplo de la situación se transcribe un certificado emitido por Ambrosio Paré6, cirujano francés del siglo XVI al que se deben algunos avances importantes de la cirugía de aquella época, que dice así:

Nosotros Cirujanos de Paris, por orden del señor Procurador General del Rey en le Chatelet, dada el 28 de agosto de 1583, por la cual hemos sido nombrados para determinar si el llamado G.P. es leproso.

Por tanto lo hemos examinado como sigue: Primeramente hemos encontrado su rostro con un tinte de caparrosa (verde azulado), pálido y lívido y lleno de manchas azules, igualmente hemos tirado y arrancado cabellos y pelos de la barba y cejas y hemos visto que a la raíz del pelo estaba adherida alguna pequeña porción de carne.

Sobre las cejas y detrás de las orejas hemos encontrado pequeños tubérculos granulosos, la frente plegada, la mirada fija e inmóvil y los ojos enrojecidos y brillantes; los orificios nasales anchos por fuera y angostos por dentro, casi cerrados, con pequeñas úlceras costrosas; la lengua hinchada y negra y por encima y por debajo hemos encontrado pequeños granos como se ve en el cerdo “leproso” (se refiere a la triquina), las encías corroídas y los dientes descamados y su aliento muy penetrante, teniendo la voz enronquecida y hablando por la nariz.

También lo hemos visto desnudo, encontrando su cuero áspero y desigual como el de una oca delgada y desplumada y en ciertos lugares muchos dartros. Además lo hemos pinchado bastante y profundamente con una aguja sin haberla sentido apenas. Por estos signos más unívocos que equívocos, decidimos que el llamado G. P. es leproso confirmado. Por lo cual será bueno que sea separado de la compañía de los sanos, dado que este mal es contagioso.

Todo esto lo certificamos ser verdad poniendo como testigos nuestros signos manuales (firmas) aquí colocados...6 (foto 21).

Si bien es cierto que las leproserías eran los lugares destinados a conseguir la segregación de los enfermos y en algunos casos se trataba de establecimientos dantescos, existían otras muy prósperas y bien atendidas en las que los enfermos e incluso los sanos pagaban por entrar, así lo prueba el siguiente certificado: El año 1578 los Cónsules han recibido en el hospital y ladrería al llamado Jehan Guiraud, atacado y declarado enfermo de lepra como lo informan los señores Doctores en Medicina y maestros cirujanos, habiendo pagado cuarenta libras tornesas.

Poco o nada se avanzó durante siglos en el conocimiento de la lepra, a principios del siglo XIX se desestima la teoría de la contagiosidad de la lepra de persona a persona, pensándose que podía transmitirse por la ingesta de carnes de animales leprosos o por el pescado y también se baraja la teoría de la herencia genética. Precisamente, Daniel C. Danielssen, que era jefe de Hansen en el hospital de leprosos de Bergen en Noruega, fue unos de los más acérrimos defensores de la teoría hereditaria, porque él mismo se había inoculado material obtenido de leprosos sin contagiarse.

En 1873 Gerhard Armauer Hansen, médico noruego, descubre el bacilo productor de la lepra y en 1923 se inicia la comprensión de la inmunología de la lepra con los trabajos de Mitsuda, que permiten entender por qué pocas personas son susceptibles de padecer las formas clínicas más graves de la enfermedad e incluso de padecerla en cualquiera de sus formas6,7. El mito de la gran contagiosidad de la lepra quedaba roto para siempre. Un poco más se retrasó la curación de la lepra, pues tras los primeros éxitos con la Dapsona en la década de los cuarenta, pronto se vio que la recurrencia de la enfermedad era la norma, no fue hasta la década de los ochenta cuando con un tratamiento politerápico con Dapsona, Rifampicina y Clofazimina se lograron curaciones definitivas7-10.


Referencias

  1. McNamee C. Robert Bruce: Our Most Valiant Prince, King and Lord. Edimburgo: Birlinn; 2006.
  2. Contribuidores de Wikipedia. William Wallace [encyclopedia on-line]. Wikipedia, The Free Encyclopedia. [actualización de 18 enero 2009; consultado 22 enero 2009]. [alrededor de 6 pantallas]. Disponible en: este artículo
  3. BBC [sitio web en internet] BBC [citado 20 julio 2007]. Wars of Independence. Disponible en: este artículo
  4. Britannia [sitio web en internet] Britannia; 2007 [citado 20 julio 2007]. Edward I, Longshanks (1272-1307 AD); [alrededor de 3 pantallas]. Disponible en: este artículo 
  5. English Monarchs [base de datos en internet]. English Monarchs; 2004-2005 [citado 20 julio 2007]. Edward I. 1272-1307; [alrededor de 6 pantallas]. Disponible en: este artículo
  6. Neyra Ramírez J. Imágenes históricas de la medicina peruana [monografía en internet]. Lima: UNMSM, Fondo editorial; 1999. Disponible en: este artículo
  7. Zubiría-Consuegra R. La historia de la lepra, ayer, hoy y mañana. Medicina (Acad Col). 2003; 25(1):33-46
  8. Web Médica Argentina [sitio web en internet] Web Médica Argentina 2002-2007 [citado 20 julio 2007]. Eduardo Arias A. Lepra; [alrededor de 8 pantallas]. Disponible en: este artículo
  9. Soto Pérez de Celis E. La lepra en la Europa medieval. El nacimiento de un mito. Elementos: Ciencia y cultura [serie en internet]. 2003 [citado 20 julio 2007;10(49):39-45: [7 páginas]. Disponible en: este artículo
  10. Terencio De Las Aguas J. Historia de la terapéutica de la lepra. Revista Internacional Dermatología y Dermatocosmética [serie en internet]. 2001 [citado 20 julio 2007]; 4 (2):117-124: [8 páginas]. Disponible en: este artículo

Foto 1: William Wallace (Mel Gibson)

Foto 2: Murron (Catherine McCormack)

Foto 3: La batalla de Stirling. El ejército inglés

Foto 4: Robert I the Bruce (Angus Macfadyen)

Figura 5: Portada de Wallace de Blind Harry


Foto 6: Evolución de la lepra de Robert Bruce “El leproso” (Ian Bannen) en distintas secuencias de la película

Foto 7: Isabel de Francia (Sophie Marceau) 

Foto 8: Wallace mata al ejecutor de Murron 

Foto 9: Edward I (Patrick McGoohan)

Foto 10: Edward II (Peter Hanly)

Foto 11: Robert I (Angus Macfadyen)

Foto 12: Castillo de Edimburgo antes de 1573 (Ilustración de Grant J. Cassell's Old and New Edinburgh, Vol.1, Londres: Cassell & Co; 1880s) 

Foto 13: Edward I (ilustración de Cassell's History of England. Century Edition. Publicado alrededor de 1902)

Foto 14: John Balliol y su esposa (tomado de Four Gothic Kings, Elizabeth Hallam, ed..)

Foto 15: William Wallace (grabado de finales del siglo XVII o del XVIII)

Foto 16: Castillo de Stirling (foto de Finlay McWalter, 2002)

Foto 17: Muerte de Comyn 

Foto 18: Edward II (ilustración de Cassell's History of England. Century Edition. Publicado alrededor de 1902) 

Foto 19: Robert I de Escocia

Foto 20: aislamiento de Robert VI (Ian Bannen)


Foto 21: la forma clínica de la lepra de la película parece lepromatosa

Cartel español con William Wallace (Mel Gibson) el protagonista de la película