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Gordos (2009): la obesidad en el cine y su utilización en la docencia

1María Teresa Icart Isern, 2María del Carmen Icart Isern

1Departamento de Enfermería de Salud Pública, Salud Mental y Materno-infantil. Universidad de Barcelona (España).

2Área Básica de Salud “Sant Josep”. Instituto Catalán de la Salud. Barcelona (España).

Correspondencia: María Teresa Icart Isern. Escuela de Enfermería. Universidad de Barcelona. Feixa Llarga s/n. L'Hospitalet de Llobregat. 08907. Barcelona (España).

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Recibido el 21 de octubre de 2009; aceptado el 2 de enero de 2010


Resumen

Este trabajo analiza las características de los seis personajes obesos que protagonizan Gordos (2009) de Daniel Sánchez Arévalo. Se trata de una obra coral que gira alrededor de un grupo de terapia y cuyo objetivo más importante es que los participantes comprendan los sentimientos y emociones que esconden bajo su obesidad. En primer lugar se repasa la prevalencia de esta enfermedad crónica, compleja y multifactorial que ha sido considerada por la OMS como una epidemia del siglo XXI. A continuación se comentan los rasgos más importantes de los protagonistas así como su evolución en el guión cinematográfico. Posteriormente se resumen los factores determinantes, la clínica y los tratamientos de los personajes. Luego se detallan aspectos relacionados al rodaje de Gordos. Finalmente se indican algunas de las posibles aplicaciones de la película en la docencia de los profesionales de la salud y otros colectivos.

Palabras clave: obesidad, psicoterapia, sexualidad, Nutrición, docencia.

Ficha técnica

Título: Gordos

País: España.

Año: 2009

Director: Daniel Sánchez Arévalo.

Música: Pascal Gaigne.

Fotografía: Juan Carlos Gómez.

Montaje: David Pinillos y Nacho Ruiz Capillas.

Guión: Daniel Sánchez Arévalo.

Intérpretes: Antonio de la Torre (Enrique), Roberto Enríquez (Abel), Verónica Sánchez (Paula), Raúl Arévalo (Alex), Leticia Herrero (Sofía), Fernando Albizu (Andrés), María Morales (Leonor), Pilar Castro (Pilar), Adam Jezierski (Luís), Marta Marín (Nuria) y Teté Delgado (Beatriz) .

Color: color

Duración: 120 minutos

Género: comedia.

Productoras: Filmanova y Tesela Producciones Cinematográficas.

Sinopsis: Gordos, es una obra coral que narra cinco historias que giran en torno a la obesidad, con un nexo común: un grupo de terapia. Se trata de un espacio en el que los protagonistas van a encontrar las causas de su enfermedad, los motivos que les impulsan: a comer, a mantener relaciones personales poco gratificantes y a huir de sus realidades. Gordos, combina drama y comedia, es ligera y profunda, concilia amargura y dulzura. Pero, sobre todo muestra las contradicciones existentes en las creencias, valores, sentimientos y conductas de sus personajes.

http://www.imdb.es/title/tt1166810

http://www.gordoslapelicula.com


La obesidad: pandemia del siglo XXI

La obesidad es uno de los mayores problemas socio-sanitarios con que se enfrenta la sociedad actual. En mayo de 2004, la 57a Asamblea Mundial de la Salud, la declaró: epidemia del siglo XXI, al tiempo que aprobaba la creación de una estrategia sobre Nutrición, Actividad física, Obesidad y Salud (NAOS)1. La NAOS es la base del Plan Integral de Obesidad, Nutrición y Actividad Física elaborado por nuestro Ministerio de Sanidad y Consumo2.

En Europa, la prevalencia de la obesidad se ha triplicado en las dos últimas décadas y, si no se aplican acciones adecuadas, se estima que, para el año 2010, 150 millones de adultos (20% de la población) y 15 millones de niños y adolescentes (10% de la población) serán obesos en la región europea de la OMS3.

España no escapa a esta tendencia, según la encuesta Nacional de Salud (ENS, 2006), un 37,8% y un 15,6% de los adultos españoles se encuentra en condición de sobrepeso y obesidad respectivamente4. Concretamente, la obesidad y el sobrepeso afectan al 15,5% y 39,2%, respectivamente, de los españoles de entre 25 y 64 años; en la población mayor de 65 años, se estima que el 35% padece obesidad y el 44% sobrepeso5. Se trata de una situación preocupante sobre todo si se considera que en apenas 20 años, la obesidad en niños de 6 a 12 años ha pasado del 5 al 16%6,7.

Para la determinación de la obesidad se acepta internacionalmente, como criterio diagnóstico, desde los 2 años de edad, la determinación del Índice de Masa Corporal (IMC o Índice de Quetelet) que se define como el cociente entre el peso en kilogramos dividido por el cuadrado de la talla en centímetros cuadrados (IM = Peso (kg) / Altura2 (cm)2 ). Cuando dicho índice es superior a 25, se habla de sobrepeso y a partir de 30 de obesidad, la cual contempla diferentes grados5.

Aunque las causas del sobrepeso y de la obesidad son multifactoriales, siempre se caracteriza por un exceso de depósitos de grasa en el organismo que es consecuencia de un gasto energético inferior a la energía que aporta la alimentación8. En ese sentido, la obesidad se puede clasificar en primaria (el aporte energético es superior al gasto), secundaria (incluye la obesidad neuroendocrina y la ocasionada por algunos fármacos) y la ligada a factores genéticos, conductuales y ambientales. Algunos de estos determinantes se observarán en de los protagonistas de Gordos. (Foto 1)

Si bien hay discrepancia en los condicionantes psicológicos de la obesidad, todos los profesionales coinciden en que tanto el sobrepeso como la obesidad, aumentan la morbimortalidad general. La obesidad es un factor de riesgo para algunas enfermedades cardiovasculares (hipertensión arterial, dislipemia, cardiopatía isquémica, etc.), se asocia a alteraciones endocrinas (diabetes mellitus, hipogonadismo, etc.), respiratorias (síndrome de apnea del sueño, hipoventilación, etc.), digestivas (reflujo gastro-esofágico, litiasis biliar, estreñimiento, hemorroides, etc.), nefrológicas y dermatológicas. Además, la obesidad se ha relacionado con diferentes tipos de cáncer (cuello de útero, mama, ovario, próstata, colon y recto, etc.), con problemas durante la gestación; con un mayor riesgo quirúrgico y por ser causa de muerte prematura9, con un incremento del gasto sanitario10.

Para el tratamiento de la obesidad se deben tener en cuenta los factores psicopatológicos, conductuales y ambientales, los cuales, a diferencia de los genéticos, son modificables. Además, se dispone de fármacos autorizados (bajo supervisión médica), medicamentos homeopáticos, fórmulas magistrales y otros productos (pseudomedicamentos)11-14; la cirugía bariátrica se reserva para determinados casos y cuando han fracasado otras terapias. No obstante, lo más importante es la prevención del sobrepeso a través del fomento de hábitos saludables: alimentación equilibrada y ejercicio físico regular.

Respecto a la psicoterapia, los logros más importantes se refieren al mantenimiento a medio-largo plazo de las pérdidas de peso alcanzadas por diferentes métodos. Entre las ventajas de la terapia de grupo respecto a la individual, destacan: el requerir menos recursos, ya que se trata a más pacientes en menos tiempo, el facilitar el intercambio de experiencias entre los pacientes y el reforzar la aceptación de pautas que permitan controlar conductas perjudiciales (atracones, picoteo)11,15,16.


Gordos y otras películas de gordos

El rodaje de Gordos se prolongó más de ocho meses que fueron los necesarios para que los actores engordaran y regresaran a su peso inicial. Antonio de la Torre (Enrique) engordó y perdió 33 kilos. Leticia Herrero (Sofía) perdió 25 kgs, que espera no recuperar. Todo el proceso se realizó bajo supervisión de una nutricionista y un endocrinólogo que aparecen en los títulos de crédito17.

La película costó 3,5 millones de euros y en su realización se emplearon diferentes formatos, desde la grabación con móvil hasta la cámara digital. Según su director, Daniel Sánchez Arévalo, Gordos mezcla diferentes registros: melodrama (la historia del terapeuta), comedia (la pareja de novios católicos) y tragedia disparatada (un homosexual que acaba casándose con la viuda de su socio al que asesina por amor)17. La obesidad es la capa con la que se cubren los protagonistas y bajo la que esconden sus contradicciones.

En realidad, Gordos, es una metáfora de todo lo que nos tragamos, de lo que nos engorda y hace que nuestra vida mucho sea mucho más pesada. Se trata de una obra coral que presenta la obesidad de forma casi bella (incluye desnudos), con una estética alejada de lo grotesco y de toda moralina. Gordos, es el escenario de una sociedad donde prima la apariencia y los personajes son las máscaras de los seres que se inventan para protegerse de sí mismos y de los demás.

Otros títulos relacionados con la obesidad son: Hairspray (2007) de Adam Shankman, Las mujeres de verdad tienen curvas/ Real Women Have Curves (2002) de Patricia Cardoso18, El diario de Bridget Jones/ Bridget Jones's Diary (2001) de Sharon Maguire, El Profesor Chiflado/ The Nutty Professor (1996) de Tom Shadyac, ¿Quién ama a Gilbert Grape?/ What's Eating Gilbert Grape (1993) de Lasse Hallström y Léolo (1992) de Jean-Claude Lauzon. Acorde con su género cinematográfico, cada uno de estos títulos aborda la obesidad desde perspectivas diferentes.

Un comentario aparte merece el documental Super Size Me (2004) (foto 2) de Morgan Spurlock, que ilustra el impacto en la salud de una alimentación basada en los menús que ofrece la cadena de comida rápida McDonald’s. Se trata de un alegato, con formato de entrevista y comentarios, contra la fast food y el sedentarismo. Se basa en la experiencia de Morgan Spurlock, director, productor y protagonista de Super Size Me, que durante un mes se alimentó exclusivamente en los McDonald’s. Spurlock se sometió a controles médicos al inicio, durante y al final del experimento. En un mes, ganó 11 kg, y registró un aumento de la tensión arterial y de los niveles de colesterol, ácido úrico y transaminasas. Además presentó síntomas de fatiga, debilidad, depresión e irritabilidad que se alternaron con fases de entusiasmo y satisfacción posteriores a la ingesta, lo que sugiere que la composición de los preparados provocaría cierta adicción.


Gordos: Seis casos (historias) de obesidad y un caso de sobrepeso

Gordos gira en torno a un grupo de terapia, conducido por Abel (Roberto Enríquez) (35-38 años), que está casado con Paula (Verónica Sánchez), no tienen hijos. Al inicio de la primera sesión propone a los asistentes que se desnuden, siendo él, el primero en descubrir su cuerpo atlético. Este es el primer paso de un trabajo personal de introspección por el que pretende que sus pacientes descubran y comprendan qué esconden con su obesidad. Algunos abandonan la sesión, sólo Andrés (Fernando Albizu), Leonor (María Morales) y Enrique (Antonio de la Torre) acceden a mostrarse desnudos.

Enrique: un fraude. Tiene cerca de 40 años, es soltero y conduce un programa de TV en el que se presenta como “experto en nutrición”. Ante un público compuesto por obesos se muestra como el vivo ejemplo de lo que se puede conseguir gracias a las pastillas Kiloaway, con las que proclama haber pasado de 105 a 67 kg (foto 3).

En realidad, Enrique se comprometió, mediante contrato, a mantener un peso de 67 kg durante los siguientes tres años, pero no fue capaz de cumplirlo. Aumentó de peso, le “sacaron en algunas revistas y programas de TV”, y cayeron las ventas de Kiloaway. A medida que crecía su angustia, comía más y ganaba peso; finalmente, su socio le demandó y perdió sus bienes y empleo.

Las razones que le deciden a iniciar una terapia son, además del aumento de peso, la incapacidad para controlar su carácter violento y el desorden que reina en su vida, que incluye un consumo importante de alcohol.

En el grupo de terapia, explica que de pequeño se sentía diferente, era un “gordito solitario” al que no le gustaba el deporte y que pronto comprendió que: “Si era gordito nadie se iba a dar cuenta de que era diferente”. Su diferencia se manifiesta en los Juegos Para-olímpicos donde, en calidad de voluntario, asiste a un nadador australiano sin piernas y así descubre y asume su homosexualidad. Como gay siente que no responde a los tópicos sociales: “Los gay son vitalistas, sensibles, tolerantes, la vanguardia de la sociedad”, explica, pero él se considera: “Un fraude, mentiroso, amargado, violento, putero y contradictorio; el peor maricón de la historia”.

La obesidad le dificulta el poder atarse los zapatos, también le provoca somnolencia y apatía. Para perder peso corre por la noche, en esa circunstancia encuentra a su socio, Jesús (Miguel Ortiz), con quien discute y forcejea; de forma accidental, éste cae inconsciente. Enrique, visiblemente angustiado, corre en busca de ayuda pero el esfuerzo le supera y cae. Ambos son trasladados en ambulancia a un centro sanitario donde Enrique es diagnosticado de “angina leve de pecho” y Jesús, con politraumatismo craneoencefálico, queda hospitalizado en estado de coma.

Entonces aparece Pilar (Pilar Castro), esposa de Jesús y antigua compañera de estudios de Enrique, a quien toma bajo su cuidado cuando es dado de alta. Cuando Jesús muere asfixiado por Enrique, Pilar decide conquistarlo. Finalmente ambos se casarán, no sin que antes Enrique le confiese su crimen que atribuye al “temor de perderla”.

Enrique es el paciente del grupo de terapia que consigue perder más peso en las dos ocasiones en que se pesa, ello no impide que se sienta: “marrón oscuro, casi mierda”. Tampoco evita comentarios llenos de sarcasmo y rabia hacia las dos pacientes: Sofía (Leticia Herrero) a quien llama, “la monja feliz” y Leonor a quien califica de, “ejecutiva glotona”.

Leonor: la profesional infeliz. Tiene entre 30 y 35 años, trabaja en casa como ingeniera informática. Con Germán (Luis Rallo), también informático, forma pareja desde hace diez años; no tienen hijos. En la primera sesión, Leonor se desnuda mientras confiesa que hasta hace cuatro meses no era gorda y que en ese periodo ha ganado 20 kg. Explica que es insomne desde los 10 años, lo que le permite disponer de más tiempo para todo, también para comer. Se avergüenza de su cuerpo, dice sentirse: “Fea, como una foca asquerosa”, no tiene vida social (foto 4). Acude al grupo porque quiere perder peso antes que Germán regrese de los EEUU, donde ha ido a trabajar por un año.

Precisamente, la visita sorpresa de Germán le provoca una crisis de ansiedad por la que acude a terapia en un día equivocado; ya no volverá al grupo. En el aeropuerto él no la reconoce.

En un encuentro casual con Abel, el psicoterapeuta, Leonor le confiesa que su aumento de peso ha sido la fórmula para acabar con la monotonía de una relación que no era capaz de concluir. Con su gordura buscaba el rechazo de Germán que, siempre ha “odiado a los gordos”. Leonor le explica que no ha vivido la vida (“No se puede pasar la vida con un solo hombre”) y que su relación era de dependencia.

Entonces Leonor ya no se siente gorda, sino “ligera y salvaje”. Con esa sensación acude a un bar de copas, donde entabla la primera de una serie de 20 relaciones (¡igual número que los kg ganados!) con hombres guapos y casados, con los que no se podrá comprometer. La serie incluye a Abel.

Sofía: candorosamente feliz. Tiene entre 24 y 28 años, trabaja en un centro comercial dando a probar una colonia (foto 5), empleo que cambió por el de teleoperadora en una multinacional; en su pequeño cubículo comienza a sentirse agobiada y a comer todo tipo de golosinas.

Acude al grupo de terapia con Alex (Raúl Arévalo), su novio; ambos frecuentan una comunidad cristiana y están dispuestos a llegar vírgenes al matrimonio. Al igual que Leonor, se despierta por la noche y come. Abandona la primera sesión de mala gana arrastrada por su novio que no consiente que se desnude. Pero Sofía regresa a terapia, donde se describe como: “Gordita, nada acomplejada, de una familia de comer”.

Sofía teme que Alex la rechace cuando, llegada la noche de bodas, se desnude ante él, por eso decide adelantar el temido momento. Alex es reacio a mantener relaciones antes del matrimonio, pero una vez que se inicia, siente que él y Sofía son unos “jonkis del sexo”.

Sofía consigue perder peso las dos veces que sube a la balanza. Lo atribuye a la dieta que se auto impone (ensaladas), a tener un objetivo (los preparativos de la boda) y a estar “más satisfecha espiritualmente” (práctica del sexo). Por todo ello, se siente contenta y entonces descubre que puede ser atractiva para otros hombres.

Alex es el menos feliz con la pérdida de peso de Sofía; proclama que le gusta y la ama con todos sus kilos; le anima a que coma y le recuerda que ella: “Es de una familia de comer, como tu madre, tu abuela y tu tía”.

Alex se siente celoso, critica su forma de vestir, le recrimina su creciente deseo sexual; así que decide posponer su boda y viajar a Senegal donde tiene una misión la comunidad cristina a la que pertenecen.

Cuando Abel, visita a Sofía, ésta admite que: “Es difícil no ser gorda”, que ese deseo se puede convertir en una obsesión. Afirma que siendo gorda se siente más cómoda, que son los demás quienes tienen el problema y que se acepta mejor siendo gorda. Pero a renglón seguido, confiesa que le gustaba estar delgada pero que ha engordado para disimular su embarazo de cinco meses y, entre lágrimas, comenta: “Alex no utilizaba preservativos porque creía que así era menos pecado”.

Entre sueños, Sofía ve aparecer a Alex que le anuncia su muerte en accidente de coche; le confiesa sus celos y su rabia hacia ella, a quien describe como un ángel al que quería cortar las alas. Con afecto la tranquiliza asegurándole que todo irá bien, en clara alusión al hijo que ella espera. Sofía se ve caminado hacia el altar donde le espera su amado, al son de cánticos de Senegal.

Andrés: el gordo sin problemas (?). A punto de cumplir los 50, está casado y trabaja en la policía científica. Comparte el hogar familiar con su esposa Beatriz (Teté Delgado) (45-50 años) y sus dos hijos mellizos: Nuria (Marta Marín) y Luis (Adam Jezierski) (16 años). Todos, excepto Luis, son obesos.

Andrés va a terapia porque está preocupado por su salud, ya que cuenta con antecedentes familiares de muertes prematuras asociadas a la obesidad. Explica que, su bisabuelo, abuelo, padre y hermano mayor, “Todos eran alegres, optimistas, amantes de la buena vida y de los pequeños placeres cotidianos y murieron antes de los cincuenta años”. Él tiene el mismo talante que sus familiares y está a punto de cumplir los cincuenta y teme un final similar.

Su obesidad determina su actual trabajo (policía científica) porque no puede perseguir a los “criminales” también le cuesta agacharse para recoger las pruebas (un anillo de compromiso) en un levantamiento de cadáver. Aunque mantiene relaciones sexuales frecuentes y placenteras con su esposa, Beatriz, manifiesta dudas sobre la repercusión que su “tripa” puede tener en el momento de la penetración.

En cualquier caso, Andrés se define como un gordo feliz y simpático. A pesar de ser el más obeso del grupo, dice sentirse “ligero” y verse “rosado como un cerdo”. En los controles siempre gana peso, situación que vive con resignación (“Ni muerto adelgazo”). Antes de iniciar la terapia, había tomado las pastillas Kiloaway, recuerda que le producían diarreas e irritabilidad pero no perdió peso.

Aprovecha cualquier ocasión, en especial las comidas familiares, para atiborrar a quienes le acompañan (da cucharadas de tarta a su esposa) en un acto lleno de aparente afecto, aunque según acaba confesando lo hace para minimizar la culpa que siente ante un apetito desmesurado (foto 6).

Su mundo de aparente felicidad se derrumba cuando los resultados de una prueba de ADN le hacen dudar de que Nuria sea su hija. Esta situación le lleva a confesar en el grupo de terapia que los hijos son: “unos intrusos, perturbadores…”.

Beatriz: no se confiesa obesa. Tiene unos 40 años, es ama de casa, también es obesa y acepta con placer las atenciones, en forma de bocados, que le brinda Andrés. En el cumpleaños de sus hijos, anima a Nuria a comer otro trozo de tarta y le regala un aparato para modelar su figura, a través de unos electrodos que debe colocar en las partes “más sueltitas” (foto 7).

Beatriz se niega a rebelar quién es el padre de Nuria, así que decide: “Seguir con la carga de un error por el he pagado durante toda la vida”, que describe como “una mierda de vida”. Al igual que su marido, soporta resignada la insolencia de su hijo, Luis; también su obesidad, la de su marido y la de su hija.

Nuria: la adolescente impotente. Tiene 16 años, es obesa como sus padres y es víctima de su hermano (el único delgado de la familia) que la acosa e insulta llamándole, “Obesa”. Nuria, también sufre en silencio las burlas de sus compañeros de instituto; éstas tendrán su punto álgido durante el baile de final de curso en el que le acaban insultando y arrojando bebidas. En la fechoría, orquestada por su hermano, participa el “gordito de la clase”, quien justo antes de abandonarla en mitad de la pista a merced de sus compañeros, le confiesa que lo siente pero que es la única forma de que le “dejen en paz”.

Nuria pasa de ser una alumna de sobresalientes a suspender todas las asignaturas, excepto Educación Física. Es entonces, cuando buscará “asilo político” en casa de Paula, su profesora de Educación Física y pareja de Abel. Paula está embarazada y guarda reposo ante una amenaza de aborto (foto 8), Nuria le propone un trato: si Paula le ayuda en sus deberes, ella le hará la compra, recogerá y limpiará la casa. En adelante, siempre que acude a casa de Paula lo hace acompañada de pizza y chuches; Paula le dice que debe aprender a controlar la comida y que no vale el discurso de que: “Soy gorda, estoy acomplejada y la sociedad me margina”.

Nuria se vengará de todos, sobre todo de su hermano, exponiendo ante la clase los resultados de su trabajo escolar, según el cual, el análisis de ADN practicado con una muestra de cabellos de Luis, probaría que no son hermanos. Al ser él, el único delgado en su familia, deduce que sería adoptado. Al final, será Nuria el resultado de una infidelidad materna.

Una obesidad que no lo es. Paula (28-32 años) es profesora de Educación Física y forma un matrimonio feliz con Abel, el terapeuta. Paula es delgada pero, ante la amenaza de aborto debe guardar reposo y poco a poco va ganando peso, más allá del que correspondería al embarazo. En un control de embarazo se le detecta hiperglucemia que puede afectar al desarrollo del futuro bebé; se le recomienda seguir una alimentación equilibrada.

El aumento de peso relacionado con el embarazo, aun siendo normal y transitorio, no encaja en las previsiones de Abel que rechaza a Paula. En una sesión del grupo de terapia, Paula irrumpe en la sala y escenifica su decepción y dolor ante el abandono del que se siente objeto por parte de Abel. Ambos se alejarán de forma irremisible aún después del nacimiento de su hija y de que Paula recupere su figura.


Factores determinantes, clínica y tratamiento de los obesos en Gordos

Los factores genéticos asociados a la obesidad se manifiestan en: Andrés, Nuria y Sofía. Además los tres son víctimas de un ambiente familiar que premia y se gratifica comiendo.

En la obesidad existe una adicción a la comida, con marcada preferencia por productos muy calóricos y con poco aporte nutritivo. Esta realidad queda sobradamente ilustrada por: Enrique (patatas fritas, bombones y alcohol), Leonor (helados), Sofía (bollos), Andrés (patatas fritas y comidas pantagruélicas), Beatriz (tarta) y Nuria (pizza y chuches).

No se ha llegado a un consenso sobre la relación de la obesidad con las psicopatologías pero parece que algunos rasgos de personalidad podrían tener cierto peso (valga la redundancia), entre ellos destacan: la impulsividad (Enrique, Sofía), la dependencia y la inseguridad (Sofía y Nuria), la baja autoestima (Enrique, Leonor y Nuria), la inestabilidad o labilidad emocional (Enrique, Sofía, Andrés y Beatriz).

Comúnmente se ha considerado que los obesos son personas felices, divertidas y extrovertidas, quizás es el caso de Andrés, al menos así se autodefine, pero no el de Enrique que se considera: putero, cínico, amargado y violento.

Aunque no es frecuente, hay obesos que están conformes con su situación, comen porque les gusta y no desean privarse de ese placer (Andrés y Beatriz); son personas que no buscan tratamiento hasta que temen por su salud (Andrés). Pero otro grupo de obesos no se adapta o no asume su aspecto físico, presenta síntomas depresivos o ansiosos (Leonor, Sofía y Nuria) o manifiesta sentimientos de culpa (Beatriz).

Nuria es un claro ejemplo del daño psicológico que las burlas (humillaciones) de los compañeros pueden causar en una adolescente obesa. También Enrique relata que fue un “niño gordito”, ridiculizado por sus compañeros de colegio.

Los obesos de Gordos presentan pocas manifestaciones clínicas: Enrique y Andrés tienen dificultades para agacharse y correr.

Los tratamientos que aparecen en Gordos son: la terapia de grupo y las pastillas Kiloaway. Abel como terapeuta plantea al grupo que cada uno debe analizar las causas de su peso e identificar en qué situaciones come en exceso. Las respuestas son variadas: en situaciones de estrés (Sofía), cuando se sienten atacados (Enrique), cuando no hay nadie (Leonor), para repartir la culpa (Andrés). En la terapia formula preguntas sobre cómo se sienten, de qué color se ven, cómo su situación afecta a su trabajo.

La terapia sirve para que cada uno descubra la causa de su peso, para desnudarse ante sí mismo. El camino no es fácil y, al igual que los cambios en el estilo de vida, exige motivación y esfuerzo ya que no existen soluciones milagrosas tipo Kiloaway. Los efectos de este pseudomedicamento (vómitos, diarreas e irritabilidad) los han experimentado Andrés y Enrique, su anunciante.

Los obesos de Gordos no utilizan ningún tratamiento farmacológico. Para perder peso, Enrique corre por la noche y, más tarde, recurre al vómito para contrarrestar los efectos de los bombones, el champagne y los atracones, en un proceso bulímico que resume en pocas palabras: “Los alimentos duran poco en mí”. Nuria apenas asiste a las clases de Educación Física de su Instituto y Sofía realiza algún ejercicio físico en su casa. Al final, de los cuatro pacientes logran perder peso Enrique, Leonor y Sofía, mientras que Andrés fracasa.


Aplicaciones docentes de Gordos

Gordos engloba contenidos sobre estilos de vida (sobrealimentación, sedentarismo), sexualidad (homosexualidad, promiscuidad, represión religiosa), violencia (acoso escolar y familiar), psicoterapia (efectividad de la terapia en grupo, toma de decisiones, autoestima, miedos), entre otros.

Su uso con finalidad docente tiene cabida en los nuevos títulos de Grado (Medicina, Psicología, Dietética y Nutrición, Sociología, Farmacia, Enfermería, etc.) y en la formación de postgrado vinculada a la Promoción y Educación para la salud. Es una película adecuada para los programas de Salud Escolar (apta para mayores de 13 años) y, naturalmente, para las asociaciones vinculadas a la obesidad (En España por ejemplo la Asociación Española para la Aceptación de la Obesidad http://www.gordos.org).

Gordos es adecuada para diferentes objetivos formativos, entre los que destacamos:

  • Identificar la importancia de los factores genéticos, sociales, biológicos y psicológicos asociados a la obesidad.
  • Identificar y comprender el papel de la alimentación para mantener un buen equilibrio físico y psíquico.
  • Analizar la responsabilidad personal en las situaciones y decisiones sobre los estilos de vida que conducen a la obesidad.
  • Reconocer los hábitos y conductas inadecuadas de los protagonistas y analizar por cuáles los deberían sustituir.

En el marco del uso del cine con finalidad docente19, Gordos tiene carácter argumental ya que el relato gira alrededor de esta pandemia. Será la intencionalidad del docente20, la que puede convertir este título en un recurso de primer orden para el análisis de un problema, la obesidad, que aparece como un indicador de los excesos y equívocos de esta sociedad de una era que presume de ser la de la información y la comunicación.


Agradecimiento

A Elisa Madera Carreño por la revisión del texto, sus comentarios, críticas y aportaciones como psicóloga educativa.


Referencias

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  20. Icart MT, ACOPI. Metodología de la investigación y cine comercial: claves de una experiencia docente. Educación Médica. 2008; 11(2):13-18. Disponible en: http://scielo.isciii.es/pdf/...

Foto 1: Los protagonistas de Gordos

Foto 2: Cartel americano de Super Size Me (2004) de Morgan Spurlock.

Foto 3: Enrique “experto en nutrición” presentando las pastillas Kiloaway.

Foto 4: Leonor y la soledad.

Foto 5: Sofía dando a probar colonia.

Foto 6: La familia de obesos en plena comida familiar.

Foto 7: Nuria con el “aparato de electrodos” para adelgazar.

Foto 8: Paula y Nuria, comprobando sus diámetros.

Cartel español.