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Allá en el setenta y tantos (1945) Pioneras de la Medicina en el cine argentino

Alberto Enrique D’Ottavio Cattani 1,2

1Cátedra de Histología y Embriología. Facultad de Ciencias Médicas.

2Consejo de Investigaciones de la Universidad Nacional de Rosario (Argentina).

Correspondencia: Alberto Enrique D’Ottavio Cattani, Matheu 371. 2000 Rosario, Santa Fe (Argentina).

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Resumen

Este trabajo rescata un singular homenaje hecho por el cine argentino en 1945 a tres pioneras de la Medicina en este país: Élida Passo, Cecilia Grierson y Elvira Rawson Guiñazú. Al respecto, el mismo hace sucinta referencia a sus trayectorias vitales, registra la ficha técnica del filme aludido del que se construye una sinopsis para, finalmente, establecer semejanzas y desemejanzas entre la realidad vivida por dichas mujeres y aquélla que refleja la película.

Palabras clave: médicas, Argentina, pioneras, cine.


Tres pioneras de la medicina argentina

Elida Passo nació en Buenos Aires en 1867. Hija de un farmacéutico decidió seguir una carrera universitaria en Argentina, cuando ninguna mujer lo había intentado aún. Cursó primera y transitoriamente Humanidades y Filosofía en la Universidad de Buenos Aires; tuvo un paso efímero por Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, donde llegó a aprobar cuatro asignaturas. Se decidió entonces por Farmacia, siguiendo los pasos de su padre. Allí se convirtió en la primera mujer profesional de ese menester. Cuando intentó matricularse en Medicina se le negó la inscripción alegando las incomodidades que debería afrontar una mujer al compartir la carrera con hombres. Quebrar un estatus social con más de un siglo de prevalencia varonil en Medicina, no le fue fácil. En tal sentido, debió interponer un recurso judicial, de gran repercusión en los ámbitos académicos y en los medios de la época, que ordenó finalmente su inscripción. Pasó a ser también la primera mujer inscrita en una carrera superior de una universidad argentina, arribó a 5º año y hubiera sido la primera médica, de no haber fallecido en Buenos Aires en 1893 afectada por la tuberculosis. Su caso abrió el camino a Cecilia Grierson1-3.

Cecilia Grierson nació en Buenos Aires en 1859 (foto 1), ingresó en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires siendo maestra y poco después de Élida Passo. Se desempeñó como auxiliar de Histología, fundó – aún como estudiante - la primera Escuela Argentina de Enfermeras y se graduó a los 30 años con la tesis “Histero-ovariotomías efectuadas en el Hospital de Mujeres desde 1883 a 1886”. En 1894, se presentó a concurso para un cargo de profesor sustituto de la Cátedra de Obstetricia para Parteras, el que fue declarado desierto dado que las mujeres no podían aspirar a la docencia universitaria. Este hecho, no haber podido ejercer una Cátedra en la Facultad de Medicina, sería recordado por ella como algo sumamente doloroso. En 1896, participó del inicio del Partido Socialista Argentino junto a Alicia Moreau de Justo y a otras damas de la época. En 1910 presidió el Congreso Argentino de Mujeres Universitarias (fundado en 1905 por Elvira Rawson Guiñazú, entre otras). Escribió libros, creó asociaciones y revistas, fue muchas veces galardonada y homenajeada por una existencia dedicada a la educación y a la medicina. Murió en Buenos Aires en 19341-3.  

Elvira Rawson Guiñazú, nacida en Buenos Aires en 1864 (foto 2), decidió ingresar en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires. Sin apoyo familiar alguno, ya que la oposición de tal núcleo fue terminante, se empleó como maestra en una escuela de Barrio Norte, aprobó nueve asignaturas de equivalencia para acceder a la Facultad, fue la única mujer entre 84 hombres en el primer curso, y la segunda profesional graduada después de Cecilia Grierson, en 1892, con la tesis: “Apuntes sobre la higiene en la mujer”. En 1890, participó activamente en la Revolución del Parque, insurrección cívico-militar producida el 26 de julio de 1890 y dirigida por la recién constituida Unión Cívica, liderada, entre otros, por Leandro Alem. Durante esa jornada, integró con médicos, todos adherentes como ella a tal entidad política, un hospital de campaña en el frente de batalla para atender a los heridos de uno y otro bando en pugna. Posteriormente a la Revolución, la Unión Cívica se fracturó en Unión Cívica Nacional y Unión Cívica Radical. Esta última, en la que Elvira se enroló, daría origen al centenario partido aún existente. Su ejercicio profesional lo orientó hacia la Ginecología. Fue profesora de Higiene y Puericultura, y en 1916 fundó y dirigió la primera institución dedicada al cuidado de niños discapacitados en Uspallata, Mendoza. Para luchar por los derechos de la mujer y en favor del sufragio femenino, Elvira Rawson Guiñazú, como lo hiciera Cecilia Grierson, unió fuerzas con Alicia Moreau de Justo con quien creó el Centro Feminista de Argentina y el Comité Pro-Sufragio Femenino. Sus propuestas para la reforma del Código Civil, hechas en el Congreso Internacional de 1910, resultan dignas de evocación: (1) igualación de la patria potestad entre el padre y la madre; (2) libre administración de los bienes por parte de la mujer, y (3) mantenimiento de todos los derechos individuales de la mujer (igualados a los del hombre) aún después del matrimonio. Murió en Buenos Aires en 19541-3.


Un singular homenaje fílmico

Ficha técnica

Título:Allá en el setenta y tantos…

País: Argentina.

Año: 1945.

Director: Francisco Mugica.

Música: Julián Bautista.

Fotografía: Hugo Chiesa.

Montaje: José Cañizares.

Guión: Manuel Agromayor, Alfredo de la Guarda y Tulio Demicheli.

Intérpretes: Silvana Roth, Carlos Cores, Felisa Mary, Virginia Luque, Matilde Rivera, Susana Dupré, Federico Mansilla, Pedro Laxalt, Mario Medrano, Horacio Priani, Gloria Grey, Mario Armand, Hilda Vigliero, Domingo Mania, Olimpio Bobbio, Gonzalo Palomero, Jorge Villoldo, Carlos Belluci, Miguel Vanni, José María Gutiérrez, Alberto Bello y Darío Garzay.

Color: blanco y negro.

Duración: 90 minutos.

Género: drama.

Productoras: Estudios Río de la Plata y Sur Cinematográfica Argentina.

Sinopsis: vida de Cecilia Ramos, a la que el film “ficciona” como una de las pioneras de la medicina argentina.

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El 24 de mayo de 1945, se estrenó sin restricciones (apto para todo público) el filme argentino en blanco y negro: Allá en el setenta y tantos…, dirigido por Francisco Mugica y cuyo guión perteneció a Manuel Agromayor, Alfredo de la Guarda y Tulio Demicheli. Fueron sus intérpretes Silvana Roth (sin relación alguna de parentesco con la actual actriz Cecilia Roth), Carlos Cores, Felisa Mary, Virginia Luque, Matilde Rivera, Susana Dupré, Federico Mansilla, Pedro Laxalt, Mario Medrano, Horacio Priani, Gloria Grey, Mario Armand, Hilda Vigliero, Domingo Mania, Olimpio Bobbio, Gonzalo Palomero, Jorge Villoldo, Carlos Belluci, Miguel Vanni, José María Gutiérrez, Alberto Bello y Darío Garzay. La producción estuvo a cargo de Joaquín Lautaret y Manuel Peña Rodríguez; la fotografía, de Hugo Chiesa; el montaje, de José Cañizares; la música, de Julián Bautista; la escenografía, del destacado Mario Vanarelli y la asistencia de dirección, de Fernando Ayala (luego, renombrado director).

El filme, de 90 minutos de duración, fue escrito sobre una “idea” (sic) de Tulio Demichelis y honró explícitamente, como queda escrito al comienzo, a las primeras mujeres que estudiaron Medicina en la Argentina: Elida Passo, Cecilia Gierson y Elvira Rawson Guiñazú. Tal “idea” mixtura de manera ficcional retales de la vida de las tres. 

La acción inicia en las serranías cordobesas donde Cecilia Ramos (Silvana Roth), huérfana de padre y madre, cumple funciones de maestra rural. Trasladada hacia innominada localidad cordobesa a casa de su tía Dalmacia (Matilde Rivera) –religiosa y conservadora– y de su tío y padrino Carlos (Gonzalo Palomero) –médico y liberal– descubre su vocación al colaborar con éste en un accidente serrano en el que conoce a Marcos Elguera (Carlos Cores). A pesar de la firme resistencia de su tía, logra viajar con Carlos a Buenos Aires e inscribirse en la Facultad de Medicina de la Universidad bonaerense. En esa ciudad, se aloja en casa de otra de sus tías: Melchora (Felisa Mary) y de sus primas.

No sólo éstas ven con malos ojos la decisión de Cecilia sino que su tío debe recurrir a la justicia para que la Facultad le permita inscribirse luego de la firme resistencia de las autoridades a hacerlo. En la Facultad se reencuentra con Marcos Elguera (foto 3), quien será su pretendiente, y comienza una carrera preñada de éxitos. 

Aunque se omite citar los años en los que se desenvuelve la acción, existen datos que permiten establecerlo. Así, cuando las autoridades de la Facultad resisten airados la admisión de Cecilia Ramos se alude al reciente asentamiento de las bases de la república francesa, ocurrido en febrero de 1875. Posteriormente, y cursando ella el 5º año de su carrera, asiste al arribo a Buenos Aires de los restos del General José de San Martín, repatriados desde Francia en el transporte Villarino el 28 de mayo de 1880. Durante ese año, Cecilia, participa voluntariamente atendiendo heridos durante la Revolución del 80a, siendo distinguida en virtud de ello con el Brazalete de la Gratitud Nacional por el Presidente Nicolás Avellaneda, en las postrimerías de su mandato (1874-1880).

La tos, los episodios febriles y la astenia, inicialmente esporádicos por entonces, se tornan pertinaces llevando a su atención médica por parte de uno de sus profesores (Pedro Laxalt). 

La secuencia final enfrenta a tres personajes abatidos por el final próximo de Cecilia: Melchora, Carlos y el médico tratante, con Marcos y Mercedes (una de sus primas, interpretada por Virginia Luque), quienes arriban exultantes tras de haber asistido a una conferencia del Rector de la Universidad, el Dr. Nicolás Avellaneda destacando la importancia del saber sobre otras cuestiones (entre ellas, el sexo, que, sin ser citado, queda entendido).

La alegría se desvanece con la infausta nueva. Marcos y Mercedes ingresan a la habitación donde yace Cecilia.

-“¿Sabes, Cecilia? – exclama Marcos, esforzándose por mostrarse esperanzado- ¡Te traemos una gran noticia! Hoy se ha inscrito en la Facultad otra mujer: tu prima Mercedes”.

El filme se cierra con la sonrisa esperanzada de la agonizante Cecilia Ramos. 


Semejanzas y desemejanzas entre realidad y ficción

En el lapso, nunca precisado pero sugerido, que abarca el filme (entre 1784 y 1880 – coincidente con la Presidencia del Dr. Nicolás Avellaneda) Élida Passo tenía entre 7 y 13 años; Cecilia Grierson, entre 16 y 22 y Elvira Rawson Guiñazú entre 10 y 16.

Erróneamente, algunas sinopsis y programas televisivos refieren que el filme homenajea exclusivamente a Élida Passo en algunos casos y sólo a Cecilia Grierson, en otros.

Resulta sugestivo que el personaje de Cecilia Ramos, porte el nombre de Grierson y un apellido español similar a y eufónico con el de Rawson.

Grierson y Rawson Guiñazú fueron maestras antes de estudiar Medicina, como la protagonista del filme, aunque no en la serranías cordobesas sino en Buenos Aires.

Al igual que Élida Passo, Cecilia Ramos realiza un reclamo judicial (que en la película tramita su tío y padrino), cursa hasta 5º año y muere de tuberculosis sin haberse graduado.

En el filme, Cecilia participa en una Revolución entre hermanos (la del 80) del mismo modo a como lo hiciera Elvira Rawson Guiñazú en otra revuelta civil durante el 90.

El grato suceso de la inscripción de Mercedes remeda el ingreso de Grierson. No obstante, el de ella acaeció casi inmediatamente al de Passo (fueron compañeras de Facultad) y no, a la muerte de ella.

Por último, corresponde mencionar que en 2008, se estrenó Tierras prohibidas de Silvina Chagüe, un largometraje argentino en color (75’-subtitulado en inglés-) de la Productora CineMato que, filmado en 2007, evoca, documental y ficcionalmente, a Cecilia Grierson. Una sucinta ficha técnica del filme registra como intérpretes a Ana Yovino y Leonor Manso; como guionista y directora a Silvina Chagüe; como productor ejecutivo a Miguel Mato; como director de fotografía a Fabián Giacometti; como editor a Emiliano Serra, y como técnico de sonido a Javier Farina (foto 4).

Indubitablemente la vida de Cecilia Grierson merecía este film; pero ésta… es otra historia.


Referencias

  1. Los hechos desencadenantes de la Revolución de 1880, están relacionados con la lucha de dos sectores por el poder: uno, liderado por Nicolás Avellaneda, a la sazón Presidente de la Nación (1874-1880) y, otro, encabezado por el Gobernador de la Provincia de Buenos Aires: Carlos Tejedor, quien pretendía suceder a Avellaneda en la Presidencia. Empero, su candidatura era rechazada de plano por el interior del país que respaldaba al General Julio Argentino Roca. Como la provincia bonaerense no estaba dispuesta a sacrificar capital económico ni humillaciones a su orgullo se rebeló hacia el mediodía del 20 de junio de 1880. El combate, cuerpo a cuerpo, se prolongó por horas hasta que a la madrugada siguiente las fuerzas nacionales vencieron. Roca devino, en consecuencia, Presidente de la República Argentina desde 1880 hasta 1886.
  2. Palermo AI. El acceso de las mujeres a la educación universitaria. Rev. Argent. Sociol. 2006; 4(7):11-46.
  3. Babini J, Barrios Medina A, Ferrari RA, Furlong Cardiff G, Galles CD, Kohn Loncarica A, Lértora Mendoza CA, Ortiz EL, Asúa Mde (compilador). La ciencia en la Argentina: perspectivas históricas. Buenos Aires: Centro Editor de América Latina; 1993.
  4. Carrera LI. Elección de la carrera médica por parte de las mujeres en la Universidad Nacional de Rosario. Tesis de Maestría en Educación Universitaria. Facultad de Humanidades y Artes. Rosario: Universidad Nacional de Rosario; 2008.

Foto 1: Cecilia Grierson (1859-1934).

Foto 2: Elvira Rawson Guiñazú (1867 -1954).

Foto 3: Silvana Roth y Carlos Cores.

Foto 4: cartel argentino de Tierras prohibidas (2008) de Silvina Chagüe, un largometraje sobre Cecilia Grierson.