A partir del volumen 13 número 1 de 2017 la Revista de Medicina y Cine se encuentra alojada en

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El rostro del suicida en el espejo del cine

1Beatriz Ogando Díaz, 2Eduardo Tejera Torroja, 3Reyes Hernández Guillén

1 Centro de Salud Casa de Campo. SERMAS, Madrid, España.

2 Hospital Donostia. Osakidetza, San Sebastián, España.

3 Centro de Salud El Naranjo. SERMAS, Leganés, Madrid, España.

Correspondencia: Beatriz Ogando Díaz. Centro de Salud Casa de Campo. Ribera del Manzanares 113. 28008 Madrid (España).

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Recibido el 18 de enero de 2011, aceptado el 29 de mayo de 2011.


Resumen

El suicidio es una de las formas de morir más escondida y silenciada en nuestra sociedad. A la vez es una de las que genera mayor sufrimiento, previo en quienes se escapan de la vida y posterior por la culpa que atormenta a los supervivientes. Es además una de las causas más relevante de muerte violenta en adolescentes y ancianos. Sobre ella pesa cierto tipo de conspiración de silencio social que quizá pueda ser abordado a través del cine. Son muchas las películas que se han ocupado de este tema, aunque no siempre de modo central. En muchas de ellas el suicidio de uno de los personajes determina todo el desarrollo posterior de la trama o le pone el broche final a la historia. En otras se intenta explicar lo inexplicable: por qué alguien puede preferir morir a seguir viviendo. Incluso algunas películas se han acercado a este drama vital enfocándolo desde el humor.

La facilidad del cine en mostrar el mundo emocional de sus personajes y su capacidad de hacer evidentes elementos de la realidad que pueden pasar desapercibidos sugieren que puede ser un buen vehículo para intentar comprender a las personas que deciden saltar sobre su propia sombra y morir antes de tiempo.

Palabras clave: suicidio, suicidio asistido, cine.

Es posible morir. De repente, Laura piensa en que ella –cualquiera– puede elegir esa opción… Podría tomar la decisión de morir.

(Del libro Las horas, de Michael Cunningham).


1.Exposición

El comportamiento suicida es un fenómeno humano universal, aunque la actitud hacia él ha ido variando en el tiempo y en las distintas sociedades. En el año 2001 la mortalidad por suicidio supuso un 1,4% del total de fallecimientos a nivel mundial, lo que lo sitúa por encima de otras muertes violentas como los homicidios o las guerras y de forma equiparable a enfermedades consideradas prioritarias en salud pública como el cáncer de pulmón1.

En España el suicidio se situó en 2008 como la primera causa externa de defunción con 3.457 personas fallecidas y con una relación hombre/mujer de 3.5 a 1, cifras que se mantienen constantes en el tiempo y en muchos países del mundo2.

El fenómeno suicida engloba muy diversas realidades, ya que se puede entender como comportamiento suicida desde la realización de conductas de riesgo (puenting, fumar, promiscuidad sexual…) si llevan aparejadas una idea de autodestrucción consciente o no, hasta el suicidio consumado (entendido como un acto lesivo autoinflingido con resultado de muerte). En medio de este espectro nos podemos encontrar con la ideación suicida (cualquier pensamiento en relación con una conducta suicida que pueden ser desde pensamientos inespecíficos hasta ideas suicidas con plan concreto de realización), el intento de suicidio (acto sin resultado de muerte en el que un individuo de forma deliberada se inflinge un daño a sí mismo), o la muerte accidental relacionada con una conducta instrumental referida al suicidio.

El fenómeno suicida ha intentado explicarse desde distintos modelos (psicoanalítico, sociológico y psiquiátrico fundamentalmente) y cada uno de ellos ha aportado una visión distinta de los tipos y causas que pueden precederle. Facy y Choquet3 presentan dos grupos diferentes de conducta suicida:

En el primer grupo estarían los suicidios en los que no se detecta un claro factor desencadenante y sí una situación mantenida adversa. En este grupo habría más trastornos psiquiátricos y más factores familiares negativos, y usarían métodos de más alta letalidad, siendo el pronóstico peor.

En el otro grupo se encuentran los intentos o suicidios más impulsivos y menos premeditados, con un claro factor desencadenante, un método de menor letalidad y cuya pretensión sería más una modificación en el ambiente. Sin embargo, esta actitud “manipuladora” no debe hacer minusvalorar la importancia del intento y la posibilidad de que se repita y llegue a convertirse en un suicidio consumado.

Como dice Carlos Ballús4 el suicidio no es un acto fortuito y tiene sus razones muchas veces difíciles de descubrir. Tal vez el cine, con su diversidad y su capacidad de trasmitir valores más allá de los hechos, de hacernos llegar hasta lo emocional del ser humano, nos pueda ayudar a comprenderlo un poco mejor.

Proponemos a continuación una selección de películas, necesariamente personal, limitada y provisional, en las que algún suicida o el suicidio mismo es protagonista, sin pretender agotar un tema tan ampliamente reflejado (en pequeñas gotas o en tempestades) en el cine.


2.Nudo

2.1. Suicidio “lúcido” o “existencial”

Se podría catalogar de lúcido o existencial al suicidio meditado en el que la persona es capaz de verbalizar su intención y las razones de su acto y que generalmente no se realizan de una manera impulsiva sino con una planificación más o menos elaborada - así lo explica Henri Roorda en su sobrecogedor testimonio Mi suicidio5 -.  

Esta decisión tranquila y sosegada, impregnada de una cierta desafección emocional, está presente en obras como Japón (2002) de Carlos Reygadas, El sabor de las cerezas/ Ta'm e guilass (1997) de Abbas Kiarostami marcada por la opresión religiosa del país, Verónika decide morir/ Veronika decides to die (2009) de Emily Young o Lágrimas negras (1999) de Ricardo Franco y Fernando Bauluz en la que la protagonista huye del infierno de su enfermedad mental. Sus protagonistas sin duda prefieren morir a seguir viviendo “así” o incluso de cualquier manera.

Otras películas se han hecho eco de suicidios de personajes públicos o famosos; es el caso de Lost Zweig (2002) de Sylvio Back que relata los días finales del escritor Stephan Zweig en Brasil. Músicos, pintores, escritores han dejado huella tanto con su obra como con su decisión de abandonar el mundo de forma premeditada6-8.

Entre las películas que muestran suicidas “lúcidamente” decididos a abandonar el mundo comentaremos Las horas/The Hours (2002) de Stephen Daldry y Buenas noches, madre/ 'Night, Mother (1986) de Tom Moore.

Las horas

Ficha técnica

Título: Las horas.

Título original: The Hours.

Paises: Estados Unidos y Reino Unido.

Año: 2002.

Director: Stephen Daldry.

Música: Philip Glass.

Fotografía: Seamus McGarvey.

Montaje: Peter Boyle.

Guión: David Hare sobre la novela The Hours de Michael Cunningham.

Intérpretes: Nicole Kidman (Virginia Woolf), Julianne Moore (Laura Brown), Meryl Streep (Clarissa Vaughan), Stephen Dillane (Leonard Woolf), Miranda Richardson (Vanessa Bell), George Loftus (Quentin Bell), Charley Ramm (Julian Bell), Sophie Wyburd (Angelica Bell), Lyndsey Marshal cómo Lyndsay Marshal (Lottie Hope),…

Color: color.

Duración: 114 minutos.

Género: drama.

Productoras: Paramount Pictures, Miramax Films y Scott Rudin Productions.

Sinopsis: historia de 3 mujeres a la búsqueda de un sentido en sus vidas. Cada una de ellas vive en una época diferente, pero las tres están unidas por sus anhelos y sus miedos. Virginia Woolf, en un suburbio de Londres a principio de los años veinte, lucha contra su locura mientras empieza a escribir su primera gran novela, Mrs. Dalloway.  Laura Brown, una esposa y madre de Los Ángeles a finales de la Segunda Guerra Mundial, lee Mrs. Dalloway y la encuentra tan reveladora que empieza a considerar un cambio radical en su vida. Clarissa Vaughan, una versión contemporánea de Mrs. Dalloway, vive en la actualidad en la ciudad de Nueva York, y está enamorada de su amigo Richard, un brillante poeta enfermo de SIDA (sinopsis pública).

Premios: Óscar a la Mejor Actriz, Nicole Kidman. Nominada a los Óscares a la Mejor Actor de Reparto (Ed Harris), Actriz de reparto (Julianne Moore), Diseño de Vestuario, Director, Montaje, Banda Sonora, Película y Guión Adaptado (2003).

Tráiler en español:

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Las horas es una de las películas que ha reflejado con mayor profundidad la realidad del suicidio. Entre sus personajes co-protagonistas se ventilan distintas situaciones vitales que pueden resolverse adelantando la fecha de la muerte.

Las vidas de tres mujeres se entrecruzan en el tiempo a través de detalles minúsculos pero significativos de la cotidianidad, en un montaje magistral. Bajo la dirección de Stephen Daldry, las tres espléndidas actrices protagonistas (Meryl Streep, Julianne Moore y Nicole Kidman) dan vida a tres mujeres distintas pero en el fondo iguales ante el reto de vivir un día cualquiera.

En esencia todos los personajes tienen que decidir si quieren seguir vivos por los demás o por sí mismos, mantenerse en este lado de una vida que ya no sabe a nada, en una vida vacía o llena de sinsentido, en la que se puede llegar a perder el control y la autonomía por la enfermedad o por un inmenso dolor y sufrimiento. Guardan la apariencia de estar bien, lo que choca con la realidad de la muerte cuando esta se anuncia, se presiente o aparece bruscamente. La muerte les deja escapar de su soledad, su fragilidad y vulnerabilidad. La tarea no es fácil: probar la vida con la propia idea de la felicidad y ver si salen las cuentas. Dice Virginia Woolf (Nicole Kidman): “Si debo elegir entre la tranquilidad y la muerte, elijo la muerte. No se puede encontrar la paz evitando la vida”.

Una sensación de ahogo casi permanente atraviesa la película y se materializa en las aguas del río que sacan de la vida a Virginia y que arropan a Laura, asfixiada por su frustrante vida doméstica. El hijo, testigo mudo del dolor de la madre, intentará poner palabras a su dolor en sus obras pero no conseguirá alcanzar la paz. “Alguien tiene que morir para que podamos apreciar la vida; el poeta morirá

En esta película no hay buenos y malos, sino vidas que hay que vivir, batallas cotidianas que a veces se ganan y a veces se pierden. Enfrentarse a las horas es enfrentarse a la vida, mirarla a la cara y conocerla por lo que es para poder quererla o abandonarla.

Una película que hay que ver dos veces (o tres) para poder disfrutar en todos sus matices, detalles, guiños, la música excelente… y aún mejor, acompañarla con la lectura del magnífico libro que la hizo posible.

Buenas noches, madre

Ficha técnica

Título:Buenas noches, madre.

Título original: 'Night, Mother.

País: Estados Unidos.

Año: 1986.

Director: Tom Moore.

Música: David Shire.

Fotografía: Stephen M. Katz.

Montaje: Suzanne Pettit.

Guión: Marsha Norman sobre su obra de teatro 'night, Mother.

Intérpretes: Sissy Spacek (Jessie Cates), Anne Bancroft (Thelma Cates), Ed Berke (Dawson Cates), Carol Robbins (Loretta Cates), Jennifer Roosendahl (Melodie Cates), Michael Kenworthy (Kenny Cates), Sari Walker (Agnes Fletcher), Claire Malis (operador).

Color: color.

Duración: 96 minutos.

Género: drama.

Productoras: Aaron Spelling Productions, Blackbird Productions y Universal Pictures.

Sinopsis: Jessie, una mujer de mediana edad, epiléptica, incapaz de mantener un trabajo, con un hijo metido en la droga y un matrimonio fallido, confiesa a su madre, antes de acostarse esa noche, que ha decidido quitarse la vida. Su madre, desesperada, tratará de evitarlo.

La joven protagonista de esta historia tiene claro que, desde hace un tiempo, no le salen las cuentas de la vida. De forma lúcida, consciente, meditada y reafirmándose en su intención comunica a la madre que esa misma noche va a matarse con la pistola del padre, ya fallecido. La película muestra esa conversación en tiempo real, sin abandonar el entorno de la casa de la que la hija hace tiempo que no sale. En ese intercambio madre e hija se acercan, recuerdan, se reprochan, se preguntan e intentan aclararse y ayudarse. La hija quiere que su madre sea capaz de cuidar de sí misma cuando ella ya no esté, planificando la intendencia doméstica hasta el último detalle. La madre intenta con un dolor e impotencia evidentes que ella renuncie a su propósito, explícito al inicio de la película, de quitarse la vida. Frustraciones, fracasos personales y familiares, enfermedad crónica, desapego, desilusión y falta de sentido son algunos de los motivos que llevan a Jessie (Sissy Spacek) a mantenerse firme en una decisión que cuesta entender al verla llena de vitalidad y capacidad.

2.2. Suicidio asistido

No parece estar de más aclarar que Mar adentro (Alejandro Amenábar, 2004) no es la película española de la eutanasia por más que en muchos lugares se la catalogue así. En realidad la historia de Ramón Sampedro (Javier Bardem) acaba con un suicidio asistido (no médicamente asistido). Tampoco se trata de un caso de limitación del esfuerzo terapéutico (LET) ya que Ramón no tenía ninguna medida de soporte vital que poder rechazar o limitar. No hemos encontrado películas españolas que presenten casos de eutanasia o LET, aunque son muchas las que han abordado estas posibilidades en otros países: Cosas que importan/ One True Thing (1998) de Carl Franklin, Derecho a morir/ Right To Die (1987) de Paul Wendkos,  El paciente inglés/ The English Patient (1996) de Anthony Minghella, La suerte de Emma/ Emma's Glück (2006) de Sven Taddicken, Las invasiones bárbaras/ Les Invasions barbares (2003) de Denys Arcand, Mi vida es mía/ Whose Life is It Anyway? (1981) de John Badham, Million Dollar Baby (2004) de Clint Eastwood. El suicidio asistido se ha presentado a la opinión pública por medio de algunos impactantes documentales como El turista suicida/ The Suicide Tourist (2006)del director canadiense John Zaritsky, o la reciente película para la televisión No conoces a Jack/ You Don't Know Jack (2010) de Barry Levinson, que relata la experiencia del Dr Jack Kevorkian (Al Pacino) en la asistencia al suicidio y su proceso judicial posterior.

Mar adentro

Ficha técnica

Título: Mar adentro.

País: España.

Año: 2004.

Director: Alejandro Amenábar.

Fotografía: Javier Aguirresarobe.

Música: Alejandro Amenábar.

Montaje: Alejandro Amenábar.

Guión: Alejandro Amenábar y Mateo Gil, basado en un hecho real.

Intérpretes: Javier Bardem (Ramón Sampedro), Belén Rueda (Julia), Lola Dueñas (Rosa), Mabel Rivera (Manuela), Celso Bugallo (José Sampedro), Clara Segura (Gené), Joan Dalmau (Joaquín), Alberto Jiménez (Germán), Tamar Novas (Javi), Francesc Garrido (Marc), José María Pou (Padre Francisco), Alberto Amarilla (Hermano Andrés), Andrea Occhipinti (Santiago), Federico Pérez Rey (Conductor), Nicolás Fernández Luna (Cristian), Raúl Lavisier (Samuel), Xosé Manuel Olveira 'Pico' (Juez 1), César Cambeiro (Juez 2), Xosé Manuel Esperante (Periodista 1), Yolanda Muiños (Periodista 2), Adolfo Obregón (Ejecutivo), José Luis Rodríguez (Presentador), Julio Jordán (Encuadernador), Juan Manuel Vidal (Amigo Ramón).

Color: color.

Duración: 125 minutos.

Géneros: biografia y drama.

Productoras: Sogepaq, Sociedad General de Cine (SOGECINE) S.A, Himenóptero, Union Générale Cinématographique (UGC), Eyescreen S.r.l., Televisión Española (TVE), Canal+, Televisión de Galicia (TVG) S.A., Filmanova (como Filmnova Invest), Eurimages y Ministerio de Cultura.

Sinopsis: Ramón lleva casi treinta años postrado en una cama al cuidado de su familia. Su única ventana al mundo es la de su habitación, junto al mar por el que tanto viajó y donde sufrió el accidente que interrumpió su juventud. Desde entonces, su único deseo es terminar con su vida dignamente. La llegada de dos mujeres alterará su mundo: Julia, la abogada que quiere apoyar su lucha y Rosa, una vecina del pueblo que intentará convencerle de que vivir merece la pena. La luminosa personalidad de Ramón termina por cautivar a ambas, que tendrán que cuestionar como nunca antes los principios que rigen sus vidas. Él sabe que sólo la persona que de verdad le ame será la que le ayude a realizar ese último viaje (sinopsis pública).

Premios: Óscar (2005) a la Mejor Película Extranjera. Goya (2005) a la Mejor Película, Mejor Director (Alejandro Amenábar), Mejor Actor Principal (Javier Bardem), Mejor Actriz Principal (Lola Dueñas), Mejor Actor Secundario (Celso Bugallo), Mejor Actriz de Reparto (Mabel Rivera), Mejor Actor Revelación (Tamar Novas), Mejor Actriz Revelación (Belén Rueda), Mejor Guión Original (Alejandro Amenábar y Mateo Gil), Mejor Música Original (Alejandro Amenábar), Mejor Dirección de Producción (Emiliano Otegui), Mejor Fotografía (Javier Aguirresarobe), Mejor Maquillaje y Peluquería (Jo Allen, Ana Ruiz Puigcerber, Mara Collazo y Manolo García) y Mejor Sonido (Ricardo Steinberg, Alfonso Raposo: Juan Ferro y María Steinberg),…

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Tráiler en español subtitulado en inglés:

La película española con mayor índice de audiencia en salas comerciales en el año 2004 (y la octava más vista de la historia del cine español) narra la experiencia vital de Ramón Sampedro, que prefirió y decidió morir antes que seguir viviendo tras un accidente que le dejó tetrapléjico en su juventud. La película expone su lucha para conseguir morir con dignidad, suicidándose con ayuda pero sin que esa ayuda suponga un peligro para quien se la proporcione. Ramón no afronta la muerte sino la vida, y elige la primera frente a la segunda: “pero me despierto siempre, y siempre quiero estar muerto” escribe en uno de sus poemas.

No se trata de un documental que presente fielmente los personajes reales de la historia (como es el caso de El turista suicida). Alejandro Amenábar elige realizar una dramatización de la historia real, personal, local y al tiempo universal de Ramón, y nos hace sentir la tortura de Ramón, que quiere escapar de la cárcel de estar vivo en un cuerpo muerto, sentir ese cuerpo como un sarcófago que impide la vida “real” para Ramón. “Cambiar de aires, eso está bien” le dicen a Ramón cuando se marcha a Boiro para morir. Antes de su viaje definitivo, Ramón huye de la realidad con la imaginación y sus ensoñaciones, con sus vuelos libres en busca del mar, origen y destino de su historia. Salvan también a Ramón la música, los libros, las mujeres, el humor, la ironía. Ramón no quiere la silla, se niega a conformarse con las migajas de la vida. Encarcelado en su propio cuerpo, pide respeto a su voluntad y que no le juzguen sin conocer su realidad. Armado emocional e intelectualmente para decidir sobre su vida, quiere desarrollar su capacidad de decidir, sin miedo, serenamente. Físicamente incapaz de terminar con su vida por sí sólo, pide respeto a sus decisiones personales, y confía en que alguien llegue a entenderle y esté dispuesto a ayudarle a escapar de su particular prisión. Ramón transita por un doble camino, el de la vida y el de la muerte, consciente de las consecuencias de sus actos también para su familia y amigos.

Ningún profesional sanitario aparece en la película, ni la petición de ayuda al suicidio aparece canalizada por esa vía, por lo que no deberíamos hablar de suicidio médicamente asistido. Ramón busca a una persona que, amándole, le ayude a morir. El suicidio es asistido no por la técnica profesional sino por el amor.

Ramón muere sufriendo, a escondidas, no es esta la muerte que él pedía, pero aún así la acepta. La secuencia en la que Ramón se bebe el cianuro hace explícito el momento de la muerte, este no es eludido con una voz en off o con otro recurso cinematográfico. La película y el director le deben a la historia de Ramón mostrar también su final, como hizo el propio Ramón al grabar su muerte. La escena tiene un tremendo impacto emocional (magníficamente interpretada por Javier Bardem) pues en pocas ocasiones el cine (ni la vida) nos han mostrado la muerte de forma tan directa, aunque dulcemente suavizada por las imágenes del accidente, de nuevo vida y muerte, principio y fin mezclados para que el espectador pueda digerir la dureza de lo que ve. La muerte se hace real, se ve cómo llega y cómo se lleva a Ramón. Saber que la realidad fue similar la hace aún más estremecedora. Con todo, consigue ser una escena serena por la seguridad que Ramón transmite en su decisión.

La película y el caso de Ramón generaron tensión y polémica social. Las asociaciones como Derecho a Morir Dignamente, la respuesta de la justicia, el debate teológico sobre la sacralidad de la vida, se mezclaron en un turbulento debate social en el que hubo más pasión que deliberación, en el que mantener y defender la propia postura era más importante que entender las razones del otro. El debate aún permanece abierto y los argumentos a favor y en contra siguen enfrentados y enquistados.

2.3. Suicidio en adolescentes

La adolescencia es el grupo de edad de mayor tasa de incidencia de suicidios tras los ancianos. En Estados Unidos, el suicidio es la segunda causa de muerte entre los quince y veinticuatro años9. Hay casos descritos de suicidio por debajo de los 7 años aunque en muchas ocasiones están infradiagnosticados pues pasan desapercibidos y se etiquetan como accidentes3; tal vez por ello el suicidio en niños está tan poco representado en el cine.

La adolescencia es una etapa compleja de la vida que puede facilitar la conducta suicida por varios motivos: una cierta propensión a tener estados depresivos, un cúmulo de cambios psicológicos y corporales que pueden poner al adolescente en una situación de cierto descontrol y focalizar hacia él sus tendencias agresivas y destructivas, y una tendencia a reaccionar impulsivamente actuando (y sobreactuando) más que razonando ante las situaciones que le frustran, le decepcionan o hacen sufrir.

El sufrimiento de los padres cuyos hijos se suicidan es inmenso, mezcla de culpa, desamparo, ira e incomprensión, y parece aún mayor que el enorme impacto emocional que supone en las familias un suicidio en cualquier edad10.

El suicidio adolescente en el cine se presenta en ocasiones como eje central de la película, por ejemplo en Las vírgenes suicidas/ The Virgin Suicides (1999) de Sofía Coppola yen Gente corriente/ Ordinary People (1980) de Robert Redford, en las que se hace patente la importancia que tiene la insatisfacción de los padres con el comportamiento y carácter del niño o la indiferencia de los padres por los problemas del adolescente. El regalo de Silvia (2003) de Dionisio Pérez Galindo presenta un suicidio que podemos catalogar de “altruista” puesto que el sentido de quitarse la vida es otorgársela a los demás. En algunas películas el suicidio es un hecho decisivo, el punto de giro narrativo que decide el final de la historia, como en El club de los poetas muertos/ Dead Poets Society (1989) de Peter Weir, Historia de un secuestro/ The Chumscrubber (2005) de Arie Posin, Love & Suicide (2006) de Mia Salsi, o Plegarias para Bobby/ Prayers for Bobby (TV)(2009) de Russell Mulcahy, que presentan las dificultades (personales y familiares) de asumir la propia orientación sexual, siendo la homosexualidad un factor de riesgo de comportamientos suicidas11. En otras películas, la enfermedad mental o la imposibilidad de hacer frente a determinadas circunstancias vitales llevan a los protagonistas a elegir una muerte prematura, por ejemplo en Lágrimas negras (1999) de Ricardo Franco y Fernando Bauluz, Poesía/ Shi (2010) de Lee Chang-dong o Las tortugas también vuelan/ Lakposhtha hâm parvaz mikonand (2002) de Bahman Ghobadi.

Entre todas ellas nos parecen destacables 2:37 (La hora del suicida)/ 2:37 Two Thirty Seven (2006) de Murali K. Thalluri, y Tu vida en 65 minutos (2006) de María Ripoll, a las que dedicaremos un pequeño comentario.

2:37 (La hora del suicida)

Ficha técnica

Título: 2:37 (La hora del suicida).

Título original: 2:37 (Two Thirty Seven).

País: Australia.

Año: 2006.

Director: Murali K. Thalluri.

Música: Mark Tschanz.

Fotografía: Nick Matthews.

Montaje: Nick Matthews, Dale Roberts y Murali K. Thalluri.

Guión: Murali K. Thalluri.

Intérpretes: Teresa Palmer (Melody), Frank Sweet (Marcus), Sam Harris (Luke), Charles Baird (Steven), Joel Mackenzie (Sean), Marni Spillane (Sarah), Clementine Mellor (Kelly), Sarah Hudson (Julz), Gary Sweet (Darcy), Amy Schapel (Lacey), Xavier Samuel (Theo), Chris Olver (Tom)…

Color: blanco y negro y color.

Duración: 99 minutos.

Género: drama.

Productoras: Kojo Pictures y M2 Entertainment.

Sinopsis: El cuerpo de una persona joven es encontrado en los servicios de un instituto a las 2:37 horas. La película vuelve atrás en el tiempo para seguir el inicio del día desde el punto de vista de 6 estudiantes que representan todos los elementos disfuncionales de la generación del nuevo milenio: una estudiante con desórdenes alimentarios, un brillante estudiante que no soporta la presión de sus padres, el deportista de éxito permanentemente insatisfecho o el artista homosexual perdido en un interminable laberinto de drogas y autodestrucción (sinopsis pública).

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Trailer en español:

Asociar la muerte a la adolescencia no resulta sencillo, aunque esta película nos ofrece una inmejorable oportunidad de entender algunas de las muchas razones que pueden llevar a un adolescente a preferir morir a seguir viviendo. En 2:37 hay un suicida real cuya desesperación se nos revela en una de las escenas más impactantes del suicido en el cine, difícil de ver y más aun de olvidar. Pero hay también otros muchos suicidas potenciales. Casi cualquiera de los personajes podría ser el que se encuentra tirado en el suelo en un inmenso charco de sangre. ¿Cuál será la gota que colme su vaso?

Los pequeños fracasos cotidianos, todo lo que no se cuenta a nadie, la definición, aceptación y el ejercicio de la sexualidad aún no enfocada del todo (con todos sus posibles componentes como las tendencias homosexuales, los abusos sexuales y los embarazos sin planificar), los conflictos con el propio cuerpo y su imagen, la conductas violentas, de riesgo y las distintas adicciones, el miedo a ser rechazado o incluso acosado por el grupo de iguales, la rivalidad, la gestión del cambiante mundo emocional de los adolescentes, el impacto de la enfermedad o discapacidad, la tolerancia a la frustración, las dificultades en la comunicación, el miedo o la ignorancia de la muerte, el papel de los padres en el acompañamiento vital de los hijos y la figura de los profesores son los elementos que refleja esta película mientras acompaña a sus protagonistas durante un solo día de sus vidas, intenso y dramático, señalando cómo cambian los sucesos desde las distintas miradas de los personajes. A pesar de todas estas situaciones potencialmente conflictivas, aún es posible encontrar belleza y armonía entre estos adolescentes a los que los adultos colocamos la etiqueta de instrumentos desafinados (o aún por afinar) que intentan acoplarse a su propia melodía, la de sus vidas tan a menudo inciertas, complejas, frustrantes e incomprensibles. Vidas que algunos de ellos, muchos más de lo que somos capaces de reconocer, deciden terminar antes de tiempo. El drama que se vive en este instituto nos muestra una realidad, la del suicidio en adolescentes, que la sociedad prefiere ignorar. Esta película realmente les escucha, les coloca como protagonistas y les otorga una voz inapelable, la de su propia realidad contada en primera persona.

Tu vida en 65'

Ficha técnica

Título:Tu vida en 65'.

País: España.

Año: 2006.

Director: María Ripoll.

Fotografía: Javier Arrontes.

Montaje: Irene Blecua.

Guión: Albert Espinosa sobre su obra de teatro homónima.

Interpretes: Javier Pereira (Dani), Oriol Vila (Ignacio), Marc Rodríguez (Francisco), Tamara Arias (Cristina), Irene Montalà (Carolina), Nuria Gago (Carmen), Ivan Massagué (Teo), Bruno Bergonzini (Lucas), Bart Santana (Pedro), Roger Ribó (Oscar) y Àngela Jové (Madre de Dani).

Color: color

Duración: 100 minutos.

Géneros: drama, comedia y romance.  

Productora: Alquimia Cinema.

Sinopsis: un domingo cualquiera, tres jóvenes amigos leen la esquela de quien suponen es un compañero del colegio al que hace tiempo perdieron la pista. Acuden al tanatorio y se dan cuenta de que se han equivocado: aquel entierro no es el de su compañero de escuela. A partir de aquí la confusión y el azar tejen una historia de amistad, de amor y de muerte (sinopsis pública).

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Trailer en español:

Con la frescura propia de la adolescencia, los amigos de la película descubren leyendo esquelas una muerte que les resulta intrigante; acuden al tanatorio, a un entierro equivocado, a una reunión de jóvenes que quieren recordar al muerto al que no conocen, sin perder su sentido del humor ni la sonrisa. El desarrollo de los acontecimientos les lleva a reflexionar sobre la realidad de la muerte que no comprenden, sobre sus experiencias previas (la muerte del padre), combinando sus recuerdos con las dudas que la vida les plantea. “¿Y de que ha muerto Albert? De joven, se ha suicidado” nos acerca a la realidad turbulenta del mundo adolescente.

Sin llegar a tomarse nada totalmente en serio, ni la vida, ni la muerte, la verdad, el amor o la amistad, recorren un camino en el que van madurando sus emociones, aclarando sus razones, buscando certezas entre la incertidumbre cotidiana y la ambivalencia de sus sentimientos para encontrar sentido a sus vidas. Los amigos intentan compartir su miedo frente a la muerte, pero no quieren hablar de ella, salvo el protagonista, que no ha superado la muerte de su padre del que no pudo despedirse, y quiere hablar de ello con sus amigos, aunque ellos lo evitan. Quiere compartir su ideación suicida previa, pero sus amigos no le acogen como él espera. Sólo con quien ama consigue hablar de la pérdida del padre, pero no acaba de resolver el dolor de la ausencia. Cuando encuentra el amor, la vida y la felicidad son perfectas, ya no necesita buscar nada, por lo que decide que no vale la pena vivir más.

El valor de la vida, la amistad, la verdad, la soledad, la comunicación, la dificultad de gestionar los sentimientos, así como el poder hablar de la muerte y compartir los miedos con el grupo de iguales, son los elementos clave de esta cinta que muestra el acercamiento a la muerte en la tumultuosa edad de la adolescencia.

2.4. Suicidio tratado con humor

En ocasiones el cine recurre al humor o a la comedia negra para poder afrontar temas que resultan difíciles, y sin duda el suicidio es uno de ellos.Algunos títulos así lo hacen: Wilbur se quiere suicidar/ Wilbur begår selvmord (2002) de Lone Scherfigo la española El club de los suicidas (2007) de Roberto Santiago. También utiliza el humor la película Harold and Maude / Harold y Maude (1971) de Hal Ashby, destacable por la pareja que forman un niño y una anciana que no solo no temen a la muerte sino que la buscan de forma activa aunque a veces parezca casi un juego. Hay otras propuestas cómicas que tratan de arrancar las sonrisas en este tema tan dramático, por ejemplo el sketch de Les Luthiers Centro de Atención al suicida de su obra Bromato de Armonio (1998) enlace y el corto Teléfono de la esperanza (2009) de Daniel Utrilla Cerezo enlace

Wilbur se quiere suicidar

Ficha técnica

Título: Wilbur se quiere suicidar.

Título original: Wilbur Wants to Kill Himself/  Wilbur begår selvmord.

Países: Dinamarca, Reino Unido, Suecia y Francia.

Año: 2002.

Director: Lone Scherfig.

Música: Joakim Holbek.

Fotografía: Jørgen Johansson.

Montaje: Gerd Tjur.

Guión: Lone Scherfig y Anders Thomas Jensen.

Intérpretes: Jamie Sives (Wilbur), Adrian Rawlins (Harbour), Shirley Henderson (Alice), Lisa McKinlay (Mary), Mads Mikkelsen (Dr. Horst), Julia Davis (Moira), Susan Vidler (Sophie), Robert McIntosh (Taylor), Lorraine McIntosh (Ruby), Gordon Browm (Wayne),…

Color: color.

Duración: 104 minutos.

Géneros: comedia, drama y romance.

Productoras: Zentropa Entertainments, Wilbur Ltd.,Scottish Screen, Sigma Films, TV2 Danmark, Glasgow Film Office y Sveriges Television (SVT).

Sinopsis: Wilbur quiere suicidarse pero no lo consigue. A pesar de su singular magnetismo, especialmente con las mujeres, su ingenio y encanto no bastan para compensar su pesimismo. Mientras Wilbur está desencantado de la vida, Harbour, su hermano menor, es un optimista irreductible cuyo principal objetivo consiste en procurarle a Wilbur la felicidad. Esta excéntrica pareja de hermanos treintañeros vive en Glasgow, donde han heredado una destartalada librería, único recuerdo que les ha dejado su padre, recientemente fallecido. Tras un nuevo intento de suicidio, y tras aparecer en las vidas de los dos hermanos Alice, una mujer tímida pero intensa, Harbour convence a Wilbur para que se vaya a vivir con él en el apartamento que hay encima de la tienda. Harbour piensa que una novia ayudaría a mejorar el estado de ánimo de su hermano (sinopsis pública).

Premios: Mejor actor (Jamie Sives), en el Festival Internacional de Valladolid, nominada a la Espiga de Oro (2003).

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Tráiler en inglés:

Negro es el humor con el que se muestra la historia de Wilbur, un joven arisco, huraño, de maneras bruscas, que intenta suicidarse sin conseguirlo. Da la sensación de que no se toma nada en serio: ni la vida, ni la muerte ni a sí mismo. Los motivos que le mueven son poco claros, aunque como en otras ocasiones, aparece un sentimiento de culpa difícil de reconocer y eliminar; con todo, no le falta apoyo, cariño y comprensión de su hermano que se desvive por intentar que Wilbur no solo viva sino que sea feliz. Una familia marcada por la muerte de los padres que vive rodeada de historias en la librería que regentan y que encuentra en el amor una buena manera de salir adelante. Mientras Wilbur persiste en sus fracasados intentos de morir es su hermano el que deberá enfrentarse bien en serio con la muerte, y lo hará con más cuidado y tino que su hermano. Una comedia agridulce que señala la cara y la cruz del deseo de salir de la vida antes de tiempo.

2.5. El suicidio como personaje secundario

Son muchas las películas en las que un personaje (o varios) se suicidan de forma que, aunque no sea la trama principal, este hecho es el punto de giro que condiciona el resto de la historia, por ejemplo en El club de los poetas muertos/ Dead Poets Society (1989) de Peter Weir o Alguien voló sobre el nido del cuco/ One Flew Over the Cuckoo's Nest (1975) de Milos Forman. O supone el broche final de la historia, como en las magníficas Thelma y Lousie (1991) de Ridley Scott, Dos hombres y un destino/ Butch Cassidy and the Sundance Kid (1969) George Roy Hill, o Madame Butterfly (1993) de David Cronenberg, cuyas escenas de cierre son difícilmente olvidables. Algunas otras optan también por suicidios de pareja, como Tapas (2005)de José Corbacho y Juan Cruz o La decisión de Sophie/ Sophie´s Choice (1982) de Alan J. Pakula. En otras ocasiones el protagonista debe vivir (y sobrevivir) con el recuerdo de su intento de suicidio [Gente corriente/ Ordinary People (1980) de Robert Redford] o con una ideación más o menos persistente [Cosas que nunca te dije/ Things I Never Told you (1996) de Isabel Coixet]. En algunas historias parece que es el único final posible para poder liberar al protagonista del peso de algunas culpas o sufrimientos extremos, como en Hable con ella (Pedro Almodóvar, 2002), El hombre elefante/ The Elephant Man (1980) de David Lyncho El mal ajeno (2010) de Oskar Santos, una de las pocas películas que refleja (de una forma tan explícita que resulta aún más inquietante) el suicidio de uno de los colectivos profesionales de mayor riesgo, el de los médicos.

Decir que en ¡Qué bello es vivir!/ It´s a Wonderful Life (1946) de Frank Capra, el suicidio es un personaje secundario puede sonar atrevido, pero el auténtico protagonista de este clásico imprescindible no es la muerte sino la vida y el poder imaginarla si nuestro paso por ella se borrara con el soplo de un ángel de la guarda. El verdadero antídoto para el suicidio es encontrar un sentido a la vida12,13.


3.Desenlace

Los rostros de suicidas que el cine nos ha mostrado se acompañan de historias sobre el valor de la libertad, de la dignidad de la vida y de la muerte, la posibilidad de disponer de la propia vida, la legitimidad del suicidio y de la ayuda al mismo, la autonomía, el valor de la familia como soporte en los cuidados, la importancia del amor y el afecto para mantenernos apegados a la vida, el impacto emocional que sufren los que sobreviven al suicida…, valores que encontramos presentes en las películas comentadas.

Aún quedan muchas historias que contar, como las de los ancianos que se deciden a abandonar la vida antes de tiempo (con alarmantes tasas de suicidio que rondan los 50 casos por 100.000 habitantes), olvidados también por el séptimo arte; o las de los niños, en los que resulta casi incomprensible que quieran abandonar una vida de la que están tan llenos. Quizá con el cine, entrenado en contar historias íntimas desde la mirada personal de sus protagonistas, seamos capaces de dar voz a la más silenciada de todas las muertes: la que se ejecuta por mano propia.

Este peculiar The end que tantas personas han escrito de su propio puño y letra y que genera tanto sufrimiento (previo en el que muere y posterior en quien sobrevive), ha hecho reflexionar a grandes pensadores, escritores14-18 y cineastas. Es deseable que aún nos ofrezcan nuevas posibilidades de desvelar su misterio en la oscuridad de una sala de cine.


4.Títulos de crédito


Referencias

  1. Jiménez Treviño L, Sáiz Martínez PA, Bobes García J. Suicidio y depresión. Humanitas Humanidades Médicas. Tema del mes on-line 2006; 9: 11-22. Disponible en: enlace
  2. Bertolote JM, Fleischmann A. A global perspective in the epidemiology of suicide. Suicidologi 2002; 7 (2): 6-8.
  3. Mardomingo Sanz MJ. Suicidio e intentos de suicidio. En: Mardomingo Sanz MJ (ed.): Psiquiatría del niño y del adolescente. Madrid: Ed. Díaz de Santos; 1994. p. 499-519.
  4. Ballús Pascual C. Comentario editorial Suicidio y depresión. Humanitas Humanidades Médicas, Tema del mes on-line 2006; 9: 4-5. Disponible en: enlace
  5. Roorda H. Mi suicidio. Madrid: Trama editorial; 1997.
  6. Janín C. Diccionario del suicidio. Pamplona: Laetoli; 2009.
  7. Misrahi A. Adiós mundo cruel. Los suicidios más celebres de la historia. Barcelona: Océano; 2003.
  8. Zambrano P, Fernández MªR, Losada M, Navarro E. Estudios sobre literatura y suicidio. Sevilla: Alfar; 2006.
  9. Rodrigo Alfageme M, Hernández Guillén R. Trastornos depresivos y conducta suicida. Monografías en pediatría 2003;139:33-48
  10. Posse A. Cuando muere el hijo. Barcelona: Emecé; 2009.
  11. Paul JP et al. Suicide attempts among gay and bisexual men: lifetime prevalence and antecedents. Am J Public Health 2002; 92(8): 1338-1345.
  12. Camus A. El mito de Sísifo. Madrid: Alianza Editorial; 1981.
  13. Frankl VE. El hombre en busca de sentido. Barcelona: Herder; 1999.  
  14. Schopenhauer A. Meditaciones sobre el dolor del mundo, el suicidio y la voluntad de vivir. Madrid: Tecnos; 2006.
  15. Madame de Staël. De la influencia de las pasiones en la felicidad de los individuos y las naciones. Reflexiones sobre el suicidio. Córdoba: Berenice; 2007
  16. Cohen Agrest D. Por mano propia. Estudio sobre las prácticas suicidas. Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica; 2007.
  17. Álvarez A. El Dios Salvaje. El duro oficio de vivir. Barcelona: Emecé Editores; 2003.
  18. Pangrazzi A. El suicidio. De la rendición a la lucha por la vida. Madrid: San Pablo; 2005.

Las Horas, cartel.

Buenas noches, madre, cartel.

Mar Adentro, cartel.

2:37 (La hora del suicida), cartel.

Tu vida en 65', cartel.

Wilbur se quiere suicidar, cartel.